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Campaña para la PAZ.
Se cumplían en agosto nuevos aniversarios de las Bombas yanquis lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki, y se volvía a interpelar desde las alcaldías de aquellas ciudades japonesas, en el marco de la Red de Ciudades por la Paz ( https://www.mayorsforpeace.org/en/ que adscribe a 8.608 ciudades en 166 países), para que el trabajo conjunto de instituciones y personas haga posible la eliminación de las armas nucleares, tal como determina la ONU desde su Tratado de 2017.
Aunque entre esas ciudades y concejos haya algunos tan prestigiosos como Barcelona, A Coruña, Sevilla, Zaragoza, Burgos, Cádiz o Gijón, todavía son 132, y la cifra de adhesiones es claramente mejorable.

Este martes 22 el Congreso español ( Comisión de Asuntos Exteriores) seguía sin dar el visto bueno al no aprobar la Proposición No de Ley 161/001673, que instaba al Gobierno a iniciar el proceso de adhesión de España al Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN), pese a que el Psoe cambió su voto anteriormente negativo por la abstención.
No obstante la valoración de la Alianza por el Desarme nuclear lo considera un avance de posiciones. Un paso adelante.
Se valora que el Psoe haya dejado constancia pública de que «comparte plenamente el objetivo» de un mundo sin armas nucleares, que calificara el TPAN como «un avance» hacia su eliminación, y expresara objeciones únicamente a «los términos planteados» y no al Tratado en sí, y agradeciera a las organizaciones de la sociedad civil que «han mantenido viva una causa que concierne al futuro de toda la humanidad».
Todos los grupos parlamentarios han dejado ahora constancia pública de su posición sobre el TPAN.
Y en octubre la campaña volverá al Congreso, con la señora hibakusha Michiko Kodama (Nihon Hidankyo, de regreso desde Asturias), junto con la directora ejecutiva de ICAN, Melissa Parke.
En ese momento se solicitará al Gobierno que sea consecuente con sus palabras, reclamando pasos concretos como la participación de España como Estado observador en las reuniones del TPAN.

Pero una cosa (sin duda importante) son los pasos dados, y el deseo y la necesidad perentoria del desarme, y otra la realidad rampante de las guerras en curso y el beneficio obsceno de las instituciones financieras que las promocionan, incluso aunque hayan sido declaradas ilegales por NNUU.
Algunas de las empresas que más financiación han recibido por parte de los bancos españoles son productoras de armamento nuclear, beneficiándose también de la militarización de las fronteras, y aumentando sus beneficios.
“Al recordar los horrores sin precedentes que la gente de Hiroshima y Nagasaki experimentaron el 6 y 9 de agosto de 1945, reafirmamos la determinación de nuestras organizaciones para garantizar que las armas nucleares nunca más se vuelvan a usar.
Las tendencias de inversión sostenible y ética están transformando el panorama financiero y las armas nucleares son incompatibles con la sostenibilidad o la ética. Ahora que las armas nucleares son ilegales, las instituciones financieras tienen la responsabilidad de poner fin a la financiación existente y prevenirla en el futuro.”

En solo dos días, las dos primitivas bombas atómicas lanzadas sobre Japón mataron a un cuarto de millón de mujeres, niños y hombres. Sin embargo, desde las ruinas atómicas, ha sobrevivido una determinación inquebrantable para dar testimonio de la tragedia humana personal. Durante 81 años, los Hibakusha se han pronunciado como la voz de la experiencia y la esperanza del imperativo urgente de eliminar todas las armas nucleares.

MATSUI Kazumi, que preside esta Red de Alcaldes/as por la Paz, y Alcalde de Hiroshima, declaraba su agradecimiento y elogio por los esfuerzos para la paz de la Red, al tiempo que preocupación por que la guerra en Ucrania no muestre signos de llegar a su fin, y que Rusia haya repetido la amenaza del uso de armas nucleares.
Considera que la situación sigue contradiciendo los llamamientos serios y de larga data para lograr la paz hecha desde las ciudades bombardeadas atómicamente.
Las amenazas del uso de las Bombas se han vuelto a repetir por parte de los mandatrios yanquis y sionistas.
El sufrimiento psicosocial de las víctimas sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki atravesó generaciones. Durante décadas, los hibakusha (término japonés que significa ‘persona bombardeada’) y sus hijos enfrentaron discriminación en el matrimonio y el empleo por el temor a que transmitieran «defectos genéticos». Este estigma afectó más a las sobrevivientes mujeres que a los hombres. Nadie puede afirmar categóricamente que no hay ningún efecto sobre la segunda generación.

Hijas y nietos de hibakusha crecieron con relatos de pérdida, silencios familiares y, en muchos casos, el miedo constante a desarrollar cáncer o enfermedades «latentes».
Ese trauma se canalizó en un compromiso público con la paz. La labor de los propios hibakusha fue reconocida con el Premio Nobel de la Paz 2024 otorgado a Nihon Hidankyo, la confederación japonesa de organizaciones de sobrevivientes de las bombas atómicas y de hidrógeno.
Muchos hijos y nietos describen haber crecido en familias donde predominaban el miedo constante, el silencio sobre la guerra, la ansiedad ante cualquier conflicto internacional y una fuerte educación pacifista.
Desde entonces surgieron movimientos internacionales por el desarme nuclear, la prohibición de ensayos atmosféricos, la asistencia a las víctimas de la radiación, la educación para la paz y la cooperación internacional en materia de protección radiológica.

El testimonio de los hibakusha desempeñó un papel decisivo en la creación de una conciencia global sobre las consecuencias humanitarias de las armas nucleares. Conciencia que al día de hoy parece decrecer, al menos entre muchos líderes políticos que enarbolan la posibilidad de su uso para obtener los objetivos que persiguen.
Desde una perspectiva de salud pública, Hiroshima y Nagasaki enseñan que una explosión nuclear produce efectos que van mucho más allá de las víctimas inmediatas, destrucción total del sistema sanitario, secuelas médicas durante toda la vida, incremento de determinados cánceres, enormes costos humanos y económicos, trauma psicológico persistente y consecuencias sociales que duran generaciones.
En conjunto, el legado de Hiroshima y Nagasaki no se limita a la historia militar. Constituye también una de las mayores lecciones de la medicina, la epidemiología, la psicología y la salud pública sobre las consecuencias de las armas nucleares y sobre la necesidad de prevenir que un episodio semejante vuelva a repetirse.
Ahora debemos empezar a tomar medidas tangibles para la eliminación total de las armas nucleares.

Las hibakushas, como la niña Sadako Sasaki, que inmortalizaba la acción pequeña y universal de crear grullas de papel en la lucha por la paz, nos lo sigue recordando, junto a las otras escasas hibakushas sobrevivientes a las Bombas.
El desarme se posiciona con fuerza en base a principios esenciales para preservar la vida en el planeta, y para ello se deslegitima la posibilidad de que ningún país, grande o pequeño, siga teniendo o construyendo armas nucleares.
La Paz es un derecho humano a construir para preservar a la Humanidad.
Ojala otros ayuntamientos asturianos se unan al de Xixón en la Red de Alcaldesas y Alcaldes por la Paz, para trabajar en ese sentido de forma más efectiva.

Yayoi Tsuchida secretaria general de Gensuikyo, y Michiko Kodama sobreviviente del holocausto nuclear Hiroshima y Nagasaki, miembro de Nihon Hidankyo, la organización Premio Nobel de la Paz 2024, estarán en Asturias este 16 de octubre: https://pachakuti.org/alcuentru-de-muyeres-4/

Mil grullas de papel
Mil besos
Mil abrazos
Miles de palabras
Miles de silencios
Miles de preguntas
Miles de mentiras
Miles de miedos.
Miles de llantos
Miles de olvidos
Miles de recuerdos

Miles de «basta»
Miles de niños
Miles de risas
Miles de sueños
Miles de caricias.
Miles de odios
Miles de errores
Miles de esperanzas
Miles de utopías.
Mil grullas de papel
para todos
y otras mil más urgentes

para Sadako
tan urgentes
como el Amor,
por su memoria
y por la nuestra.
ALEJANDRA MOGLIA.

Gensuikyo
El Consejo de Japón contra las Bombas fue fundado el 19 de septiembre de 1955, después de la primera Conferencia Mundial contra las Bombas A y H en agosto del mismo año.
Fue impulsado por las crecientes protestas a nivel nacional contra los daños de la prueba de bomba de hidrógeno, que Estados Unidos llevó a cabo el 1 de marzo de 1954 en el atolón Bikini en el Pacífico central. Más de 32 millones de firmas entonces recogidas en la exigencia de una prohibición de las armas nucleares representaban un fuerte deseo de todo el pueblo japonés de paz y contra las armas nucleares.
Desde la fundación Gensuikyo, ha desarrollado muchas formas de acciones para alcanzar los tres objetivos básicos de 1) la prevención de la guerra nuclear, 2) la prohibición y la eliminación de las armas nucleares, 3) el socorro y la solidaridad con las personas Hibakusha, que sufren los efectos de la bomba , incluida la Conferencia Mundial anual contra las Bombas A & H en cada agosto, campañas de firma constantes y a nivel nacional para la prohibición de armas nucleares, eventos y acciones en cooperación para la Paz.
Desde Gensuikyo siguen recorriendo el mundo aportando su testimonio a favor de la paz para que no vuelvan a repetirse un Hiroshima y Nagasaki.
Entre las principales amenazas actuales, está la existencia de Estados nucleares −oficialmente, nueve− y el desgaste del orden mundial; el cambio climático y el declive de la biodiversidad. Para el ICAN, el riesgo de la guerra nuclear es actualmente más elevado que nunca. Actualmente existen más de 12 000 armas nucleares y 2 000 están preparadas para ser disparadas en cualquier momento y detonar en un minuto. En este sentido, el llamado Reloj del Apocalipsis (Doomsday Clock) se sitúa actualmente a 89 segundos de la hecatombe mundial, un segundo más cerca del fin del mundo que hace un año, según anunció la junta directiva del Bulletin of the Atomic Scientists (Boletín de Científicos Atómicos) de la Universidad de Chicago.
Las armas nucleares −como las químicas− destruyen indiscriminadamente, no solo los blancos militares, y principalmente se ceban con la población civil: «Son verdaderas armas de destrucción masiva. Tienen consecuencias en el espacio y en el tiempo, y afectan a varias generaciones».
«Las armas nucleares no solo son una amenaza existencial en tiempos de tensión, sino que también obstaculizan la paz.
Por primera vez, tenemos la posibilidad de prohibir universalmente las armas nucleares.”
Además de la destrucción que causa el arma nuclear, en un mundo sumido en una grave crisis ecosocial, la cantidad de recursos dedicados cada año a las armas nucleares es un dispendio innecesario que podría dedicarse a asuntos más urgentes como la crisis climática.

Sadako Sasaki y las grullas de papel.
Sadako Sasaki, la niña japonesa enferma por las radiaciones de la bomba atómica lanzada por EEUU, despliega las grullas de papel, que tienen significado de longevidad y vida buena a la que aspiramos, y que la niña intentó, siguiendo la tradición de la leyenda, elaborar Mil grullas de papel, para que el gran deseo le fuera concedido.. Sadako no pudo llegar al final, pero su intento fue tomado por miles de manos, para formar miles de grullas, que a día de hoy siguen significando el esfuerzo colectivo para lograr la Paz, para que Nunca Más se lancen bombas ni nucleares ni de las otras, para que el Derecho humano a la Paz, prepondere entre los pueblos y naciones.

Nihon Hidankyo
En 2024 el premio Nobel de la Paz recaía en la Federación Japonesa de Organizaciones de Víctimas de las Bombas Atómicas y de Hidrógeno (Nihon Hidankyo) que es la única organización nacional de Japón compuesta por supervivientes de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki de las 47 prefecturas del país.
La organización ha trabajado durante mucho tiempo para promover la construcción de un mundo libre de armas nucleares, utilizando los testimonios de los supervivientes para advertir sobre los peligros de las armas nucleares.
Las actividades iniciales tras su fundación condujeron a la promulgación de la Ley de Asistencia Médica para las Víctimas de la Bomba Atómica en 1957. Posteriormente, en 1968, se promulgó la Ley de Medidas Especiales para las Víctimas de la Bomba Atómica, que proporcionó varios beneficios. En diciembre de 1994, se promulgó la Ley de Apoyo a las Víctimas de la Bomba Atómica.

Las actividades de la organización se desarrollan principalmente en torno a múltiples niveles: el alivio interno a las víctimas, las iniciativas internacionales de desarme nuclear, la educación pública para la paz y la promoción política y legislativa.

En abril de 2016, la organización lanzó la «Campaña Internacional de Firmas en Apoyo a los Sobrevivientes de la Bomba Atómica para Abolir las Armas Nucleares», recopilando más de 13,7 millones de firmas al momento de su presentación y entregándolas a la ONU.
Según la organización en 2025 el número de personas que poseían el Carnet de Salud de los Sobrevivientes de la Bomba Atómica había descendido a menos de 100,000, con una edad promedio superior a los 86 años.

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