En Puyo-Pastaza-Ecuador

Comenzó el Foro Social PanAmazónico, en Puyo, Ecuador.
El Foro Social Panamazónico (FOSPA) es un espacio regional que involucra a pueblos indígenas, comunidades, organizaciones sociales, mujeres, jóvenes, academia y defensores de derechos frente al extractivismo por la defensa de la Amazonía. Su esfera está comprendida por nueve territorios nacionales que forman parte de la cuenca amazónica, entre estos están: Brasil, Perú, Bolivia, Colombia, Ecuador, Venezuela, Guyana, Surinam y Guayana Francesa.

Su origen está ligado al Foro Social Mundial. En 2002 se realizó el I Foro Social Panamazónico en Brasil, con la idea de conectar movimientos sociales para cuestionar el modelo económico neoliberal y construir otras realidades. En ese debate quedó clara la necesidad de un espacio propio para la Amazonía, entendida como un territorio que trasciende las fronteras de los Estados: un derrame petrolero, una carretera, una represa, la minería ilegal, la deforestación o el avance de la frontera agrícola no se detienen en los límites de un país.
Desde entonces, el FOSPA se propuso enfrentar una dificultad concreta: articular las luchas de comunidades y organizaciones separadas por fronteras nacionales, grandes distancias geográficas y problemas de comunicación.

La última edición, el XI FOSPA, se realizó en junio de 2024 en Rurrenabaque y San Buenaventura, en la Amazonía boliviana. Allí, el Foro puso en el centro la crisis sistémica del capitalismo: la guerra, el hambre y los desastres climáticos como procesos que se retroalimentan y crecen; y advirtió que esa crisis global está generando «un conjunto de falsas soluciones, conocidas como proyectos verdes, que alimentan una nueva ola de explotación depredadora de la naturaleza y el despojo de los pueblos».
A ese diagnóstico se sumó la lectura del momento político: el avance de la extrema derecha, el fascismo, el patriarcado, el racismo y los fundamentalismos, además de Estados «democráticos» con tendencias regresivas que atacan los derechos humanos y criminalizan, persiguen y asesinan a defensores. Entre las exigencias, el XI FOSPA pidió ratificar e implementar el Acuerdo de Escazú, el tratado de América Latina y el Caribe que garantiza el acceso a la información ambiental, la participación ciudadana en decisiones ambientales y el acceso a la justicia en asuntos ambientales. Ecuador lo firmó en 2018 y lo ratificó en 2020; entró en vigor internacionalmente en 2021.

El Foro también manifestó su solidaridad con el pueblo de Palestina y exigió el fin del genocidio, junto con el respaldo a los pueblos que resisten la dominación colonial: el pueblo canaco en el Pacífico Sur, el pueblo saharaui en África y los pueblos de la Amazonía. Pidió que la ONU incluya a Guyana en la lista de territorios por descolonizar y reconozca a sus pueblos como indígenas y autónomos. Así ratificó su compromiso con los derechos de la juventud, las mujeres, la niñez y la adolescencia, la población LGBTIQ+ y los habitantes de las zonas rurales.
Este año es en Ecuador, bajo el lema «Amazonía, un solo territorio».
El año próximo Colombia acogerá el XIII FOSPA en Mocoa.

¿Por qué Ecuador?
La sede no se eligió por casualidad. Fue una decisión política y estratégica para fortalecer la articulación regional en un momento decisivo para el futuro de la Amazonía. La intensificación de las actividades extractivas y la creciente vulneración de derechos colectivos que atraviesa Ecuador reflejan las presiones que enfrenta toda la cuenca. El Yasuní se ha vuelto un símbolo mundial de la resistencia de pueblos indígenas, afrodescendientes, montubios, academia y sociedad civil por mantener los combustibles fósiles bajo tierra.
Ecuador tiene, además, una particularidad que lo distingue: la Constitución de 2008 reconoce jurídicamente los derechos de la naturaleza, lo que lo convierte en un caso relevante para el debate internacional sobre protección ambiental. Pero ese reconocimiento convive con vulneraciones que no cesan.

El pueblo kichwa de Sarayaku es el precedente más claro de esa tensión. Llevó al Estado ecuatoriano ante el Sistema Interamericano por la intervención petrolera en su territorio, y en 2012 la Corte Interamericana de Derechos Humanos declaró la responsabilidad internacional del Estado. El fallo se convirtió en uno de los referentes más importantes de América Latina en materia de pueblos indígenas, consulta previa, autodeterminación y protección judicial.
Ese precedente no frenó la expansión de la frontera petrolera. La Ronda Suroriente es el caso vigente que lo demuestra. Abierta en 2012 durante el gobierno de Rafael Correa, licitó bloques que se superponen a más de tres millones de hectáreas de territorios ancestrales de las nacionalidades Sápara, Shiwiar, Kichwa, Waorani, Achuar, Shuar y Andwa, en Pastaza, Morona Santiago, Napo y Orellana. Las organizaciones cuestionaron desde el inicio que la consulta no fue realmente previa: se decidió dónde extraer y recién después se consultó a las comunidades. En 2024 y 2025, el gobierno de Daniel Noboa buscó reactivar la ronda, y las nacionalidades amazónicas respondieron con movilizaciones y acciones legales exigiendo respeto a la consulta previa, libre e informada. El conflicto ocurre, precisamente, en la provincia que ahora recibe al Foro.

Que el XII FOSPA se realice aquí, entonces, significa ubicarlo en el corazón de estas disputas y también de las alternativas: una oportunidad para fortalecer alianzas regionales, la gobernanza de los pueblos indígenas, la articulación de la sociedad civil y las estrategias colectivas en defensa de la Amazonía.
Durante el encuentro se desarrollarán actividades orientadas al intercambio de experiencias, la articulación política y la construcción colectiva de propuestas para la defensa de la Amazonía. Entre ellas: visitas e intercambios territoriales en comunidades afectadas por el extractivismo, asambleas, mesas de trabajo temáticas, diálogos interculturales, foros juveniles y actividades culturales. También se realizarán el Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza, una marcha por la defensa de la vida y ferias de emprendimientos. El cierre será la elaboración y adopción de un plan de acción del FOSPA, pensado para convertir las discusiones y propuestas en acciones colectivas para proteger los territorios amazónicos.
El diálogo se organiza en cuatro casas o ejes temáticos. Cada casa es un espacio vivo y autogestionado donde circulan saberes, experiencias y propuestas en torno a la defensa territorial frente al extractivismo, la autonomía y el autogobierno, los derechos de la naturaleza, la participación y la consulta, la justicia climática y las transiciones, el género y las diversidades, y las juventudes:

- Casa de territorios libres de extractivismo para una Amazonía con derechos. Minería, petróleo, hidrocarburos, defensa territorial, derechos de la naturaleza y alternativas al extractivismo.
- Casa de la Soberanía y Libre Determinación de los Pueblos y Nacionalidades Indígenas. Autonomía, gobierno propio, territorio, autodeterminación, justicia indígena y derechos colectivos.
- Casa de Economías para la Vida y la Justicia Climática. De la deuda y el extractivismo a la transición: economías comunitarias, agroecología, soberanía alimentaria y alternativas al modelo extractivo.
- Casa de la Resistencia de Mujeres y Diversidades. Violencia, género, defensa territorial, participación política y liderazgo de las mujeres.
Esta semana Puyo se vuelve el punto donde la Amazonía se mira a sí misma. Lo que salga de esos días: acuerdos, alianzas, un plan común; marcará por dónde sigue la defensa de la cuenca en los próximos años.

Tribunal por los Derechos de la Naturaleza celebrará audiencia regional sobre una Amazonía libre de combustibles fósiles en el XII FOSPA en Ecuador. https://fospaecuador.com/2026/08/11/tribunal-por-los-derechos-de-la-naturaleza-celebrara-audiencia-regional-sobre-una-amazonia-libre-de-combustibles-fosiles-en-el-xii-fospa-en-ecuador/

Los Derechos de la Naturaleza reconocen a los ecosistemas, ríos, bosques y la Tierra como entidades con derechos propios. Esto representa un cambio de paradigma en los sistemas jurídicos: de la Naturaleza como objeto de propiedad o explotación, o como bien a disposición del mercado, a la Naturaleza como sujeto de derechos, con derecho a existir, a mantener sus ciclos vitales, a regenerarse y a no ser contaminada.
Este paradigma se fundamenta en sistemas de gobernanza indígena que durante siglos han sostenido relaciones de reciprocidad, interdependencia y responsabilidad con los territorios. Como afirma la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra, adoptada en Cochabamba, Bolivia, en 2010: en una comunidad de vida interdependiente no es posible reconocer solo los derechos de los seres humanos sin causar un desequilibrio en la Madre Tierra. https://fospaecuador.com/2026/07/14/la-amazonia-como-sujeto-de-derechos/

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