24-marzo

Este 24 de marzo se conmemora el 46 aniversario del magnicidio del arzobispo y santo de la iglesia católica Óscar Arnulfo Romero, perpetrado en 1980 por un escuadrón de la muerte de extrema derecha.

El proceso penal contra los supuestos autores intelectuales de este crimen, reabierto en 2017, no avanza.
El obispo fue asesinado por un francotirador el 24 de marzo de 1980 cuando oficiaba misa.
El Informe de la Comisión de la Verdad de la ONU de 1993 señaló como autor intelectual al mayor del ejército Roberto D’Aubuisson, fundador de la Alianza Republicana Nacionalista (Arena), partido con el que fue diputado y candidato presidencial.
Están señalados de participar en la planificación y ejecución del asesinato los capitanes Álvaro Saravia y Eduardo Ávila, así como Fernando Sagrera y Mario Molina, entre otros.
San Romero fue canonizado en Roma el 14 de octubre de 2018 ante miles de personas.
El Comité Nacional Monseñor Romero señaló este fin de semana que el profeta y mártir ha sido la guía y luz en El Salvador y ha estado presente y estará en el corazón de los salvadoreños.
José González, presidente del Comité, dijo que: “su compromiso con los pobres hizo que los explotadores, los que se hacen de riquezas a través de la explotación de los trabajadores y las trabajadoras, vieran en él a un peligroso enemigo que amenazaba permanentemente su codicia y sus privilegios”.
En este 46º aniversario, el Comité reiteró la vigencia de las violaciones a los derechos humanos que Monseñor Romero denunció en su tiempo y que “los gobernantes de entonces, como los de hoy” perpetraban contra los sectores populares.

En la actualidad, explicó José González, “el pueblo sufre” ante las diversas situaciones que se han generado desde el Gobierno central, como los despidos injustificados, centros escolares clausurados, ecos familiares cerrados, hospitales sin medicamentos, los defensores de derechos humanos son perseguidos, encarcelados e incomunicados.

“Se violentan los derechos de la población imponiendo proyectos que dañan el medio ambiente, que contaminan las fuentes de agua, tales como la minería metálica, rellenos sanitarios, proyectos habitacionales, tala de árboles, entre otros”.
“el costo de la vida se incrementa, el valor del dólar se reduce, no hay fuentes de empleo ni políticas de crear nuevas fuentes, se mantiene un estado de excepción que elimina las libertades democráticas y generaliza el miedo en la población para mantener un modelo político basado en la centralización del poder, la anulación de la oposición política y la modificación amañada de la Constitución para perpetuarse en el ejercicio del poder, cada día hay más opacidad de la información pública”.
“Monseñor Romero ya hubiera pegado su grito al cielo diciendo que es ilegal (las reformas) y que se le debe consultar a la gente y un proceso de discusión, escuchar a la academia”.

El Comité, sobre el régimen de excepción, vigente desde marzo de 2022, indica que la cifra de detenidos y encarcelados ronda los cien mil, de los cuales alrededor del 30% son por errores en los procedimientos policiales y judiciales. Y la inoperancia del sistema procesal se convierte en la forma más flagrante de violentar sus derechos humanos.
Por su parte el (primer y único) cardenal salvadoreño Gregorio Rosa Chávez (“premio Nobel de fidelidad”) denunció que el crimen sigue sin investigarse, que el juez Amaya que llevaba el caso sufrió amenazas y hubo de huir del país. “Romero soñó un país que no es el que tenemos. Un país libre, soberano, fraterno, con justicia”.
El cardenal se refirió también al Informe del Grupo Internacional de Expertos que señala posible comisión de delitos de lesa humanidad en el estado de excepción (que dura ya 4 años) del actual presidente Bukele.

Monseñor Romero y Asturias:
Durante varias décadas un comité de solidaridad llevó el nombre de Romero, (y tenían como referencia a otros obispos como Samuel Ruíz en Chiapas, Casaldáliga en Brasil, o Ramazzini en Guatemala), y fue muy activo y propositivo, en actividades propias, en Solidaridad con el Salvador, y en alianzas fructíferas como la creación de la Coordinadora de ONGd o el Programa de protección de Colombia. Hace pocos meses el comité concluyó su cometido, por la edad de sus componentes y el fallecimiento de varios (y por el aumento de la burocracia en la cooperación, dijeron..) . La activista Matilde Díaz (que viajaba todos los años al Salvador), o el catedrático de medieval de la UniOvi Javier Fez Conde, estaban en ese equipo solidario y comprometido.

Cuando se celebraba el aniversario 25 de Monseñor Romero, la hermana Cecilia Naranjo (reciente Premio Nacional de DDHH en Colombia) estaba en el salón de plenos del Ayuntamiento de Siero. Ese mismo día 24 de marzo de 2005 en ese mismo salón municipal estaba Luciano Romero. Mismo apellido que Monseñor, y también mártir ese año en septiembre a su regreso a Valledupar, en un crimen sentenciado como de lesa humanidad.

¿Quién era Monseñor Romero?. Desde luego que fue un anti militarista militante.
«Yo quisiera hacer un llamamiento de manera especial a los hombres del ejército, y en concreto a las bases de la guardia nacional, de la policía, de los cuarteles: Hermanos, son de nuestro mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: No Matar. Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la ley de Dios… Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla… En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, ¡les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión!’.

Otro obispo, Casaldáliga, lo describía con acierto poético :
“El ángel del Señor anunció en la víspera…
El corazón de El salvador marcaba
24 de marzo y de agonía.
Tú ofrecías el Pan,
el Cuerpo Vivo
-el triturado cuerpo de tu Pueblo;
Su derramada Sangre victoriosa
-¡la sangre campesina de tu Pueblo en masacre
que ha de teñir en vinos de alegría la aurora conjurada!
El ángel del Señor anunció en la víspera,

y el Verbo se hizo muerte, otra vez, en tu muerte;
como se hace muerte, cada día, en la carne desnuda de tu Pueblo.
¡Y se hizo vida nueva
en nuestra vieja Iglesia!
Estamos otra vez en pie de testimonio,
¡San Romero de América, pastor y mártir nuestro!
Romero de la paz casi imposible en esta tierra en guerra.
Romero en flor morada de la esperanza incólume de todo el Continente.
Romero de la Pascua Latinoamericana.
Pobre pastor glorioso, asesinado a sueldo, a dólar, a divisa.

Como Jesús, por orden del Imperio.
¡Pobre pastor glorioso,
abandonado
por tus propios hermanos de báculo y de Mesa…!
(Las curias no podían entenderte:
ninguna sinagoga bien montada puede entender a Cristo).
Tu pobrería sí te acompañaba,
en desespero fiel,

pasto y rebaño, a un tiempo, de tu misión profética.
El Pueblo te hizo santo.
La hora de tu Pueblo te consagró en el kairós.
Los pobres te enseñaron a leer el Evangelio.
Como un hermano herido por tanta muerte hermana,
tú sabías llorar, solo, en el Huerto.
Sabías tener miedo, como un hombre en combate.
¡Pero sabías dar a tu palabra, libre, su timbre de campana!
Y supiste beber el doble cáliz del Altar y del Pueblo,
con una sola mano consagrada al servicio.
América Latina ya te ha puesto en su gloria de Bernini
en la espuma aureola de sus mares,

en el dosel airado de los Andes alertos,
en la canción de todos sus caminos,
en el calvario nuevo de todas sus prisiones,
de todas sus trincheras,
de todos sus altares…
¡En el ara segura del corazón insomne de sus hijos!
San Romero de América, pastor y mártir nuestro:
¡nadie hará callar tu última homilía! “

Ni perdón ni olvido. Es un lema de los movimientos contra la Impunidad. La misma que proclaman las Madres de plaza de mayo, que también comenzaban su calvario un 24 de marzo, con el GOLPE militar que cumple ahora 50 años.
Romero vive en las luchas del pueblo; los gringos, la oligarquía, la derecha, los escuadrones de la muerte quisieron con el magnicidio acabar con la voz del pueblo; y sin embargo, sus enseñanzas, su ejemplo de justicia y dignidad, sigue latiendo y vive en la gente organizada del pulgarcito de América y de toda Latinoamérica.

“Nunca podrán acallar tu última homilía”. Los asesinos de masas, Trump, Netanyahu, y todas nosotras deberíamos tomar nota de la propuesta antimilitarista del obispo de las Américas.
Pues sí, a los 46 años de su asesinato, Monseñor Romero está más vivo que nunca.

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