un repaso o síntesis

Cooperación internacional, sensibilización, educación para la ciudadanía global e incidencia política.

Con cuidado aprendiendo a hacer cooperación feminista
Las viejas fórmulas no sirven, no las queremos, no son válidas para transformar

Convencidas de que la cooperación feminista contribuirá a garantizar derechos de manera universal, en un contexto en el que los movimientos fachas, ultras, fundamentalistas y coercitivos van ganando espacio hemos seguido trabajando en 2025.

Porque ese modelo de cooperación pone en cuestionamiento aquel que está al servicio de ese 1% de la población mundial que promueve el expolio de los recursos naturales, que viola los derechos humanos y ataca a la vida.
Porque muestra cómo la solidaridad y la sororidad son alternativas exitosas para responder a las opresiones a las que el sistema capitalista somete a las poblaciones de todo el mundo.

Y tal vez lo más importante, porque contribuye a descolonizar el pensamiento y las intervenciones de la cooperación.
En el 2025, junto a las compañeras, amigas y hermanas de Colombia, Brasil y El Salvador, le apostamos a la defensa de la tierra y los territorios frente a los expolios, a la economía feminista, a la promoción de las políticas de paz, al fortalecimiento de la defensa de los derechos humanos de las personas tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, independientemente de su sexo, género, edad, procedencia o identidad.

Desde el conocimiento de las conexiones que existen entre nuestro contexto local y el resto del mundo organizamos el plan de sensibilización, educación para la ciudadanía global e incidencia política dirigido a apoyar la configuración de una ciudadanía con un conocimiento crítico de la realidad, comprometida, activa e implicada en los cambios sociales que sitúen la vida del planeta y las personas en el centro de nuestra acción.





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