6-F. en Xixón.

Tarajal. A 12 años de la masacre.
Al reunirnos hoy aquí para esta CommemorAcción, hacemos una doble promesa:
no olvidar a quienes han sido asesinadas por las políticas migratorias y luchar contra las fronteras que les mataron.

El 6 de febrero de 2014, en la playa del Tarajal, la Guardia Civil disparó pelotas de goma y material antidisturbios contra personas que intentaban alcanzar a nado la costa española desde Marruecos. Arrebataron la vida de, al menos, 14 jóvenes y devolvieron en caliente a otras 23 personas. Una de las vulneraciones de derechos humanos más flagrante y grave de la historia de la Frontera Sur cometida por el estado español. Un punto de inflexión en la historia migratoria del país, que demuestra la política racista y de muerte que caracteriza a los gobiernos españoles. La masacre de Tarajal, al día de hoy, sigue buscando verdad, justicia y reparación.

Lo que ocurrió en Tarajal no fue un accidente. Ocurrió a plena luz del día. Ocurrió bajo órdenes políticas. Ocurrió dentro de un sistema que convierte las fronteras españolas y europeas en espacios de impunidad y de muerte; que protege unas vidas –blancas y europeas– mientras deshecha miles de otras e ignora a sus familias que buscan respuestas.

Desde ese día personas de distintos lugares del mundo nos reunimos para recordar el 6 de febrero como una fecha simbólica. Porque los crímenes contra las personas migrantes no ocurren de manera excepcional: ocurren cada día, en demasiados lugares, como consecuencia directa de políticas migratorias racistas, mortíferas, violentas y deshumanizadoras. https://vimeo.com/1162663707
Los informes de organizaciones y colectivos que trabajan en frontera lo demuestran: no estamos ante errores ni excesos aislados, sino ante un régimen fronterizo basado en la disuasión violenta, la externalización de fronteras, las devoluciones en caliente, el abandono deliberado y la negación sistemática de derechos. Las cifras del 2025 son alarmantes, 3.090 personas perdieron la vida en las fronteras españolas, incluyendo 192 mujeres y 437 niños, niñas y adolescentes. Caminando Fronteras ha documentado 303 tragedias, donde 70 embarcaciones han desaparecido sin dejar rastro.

La necropolítica del estado español y de la Europa fortaleza no solo mata en el momento del cruce. También mata lentamente cuando se niegan visados, cuando se encierra en los CIEs, se deporta, se abandona o se empuja a personas a rutas cada vez más peligrosas. Mata cuando los cuerpos desaparecen y las familias quedan condenadas a no saber, a no poder enterrar, a no poder hacer un duelo. Como dijo Kamel Belabed, padre de un joven desaparecido: “El hecho de que se le negaran los visados tantas veces es la razón directa de su desaparición.”
Las políticas migratorias españolas convierten las vidas migrantes en vidas desechables que pueden ser golpeadas, detenidas, expulsadas o aniquiladas. Vidas cuya dignidad queda suspendida por el racismo institucional y son reducidas a mercancía en tanto aportación para el mercado laboral y el estado de bienestar. Por ello recordamos que: las políticas de visados, los muros legales y administrativos, la contratación en origen también matan.

Las fronteras no son neutrales.
Las tecnologías de control no son neutrales.
La Ley de Extranjería no es neutral.
Son herramientas de una necropolítica que decide qué vidas merecen ser protegidas y cuáles pueden ser sacrificadas.
Doce años después de la masacre de Tarajal, nos seguimos reuniendo para recordar, pero también para conectar. Para unir el dolor de las familias con una red de apoyo y solidaridad que cruce fronteras. Para exigir verdad, justicia y reparación allí donde los Estados, como el español, responden con silencio, archivos judiciales, impunidad y discursos de una falsa seguridad.
Hoy, en esta CommemorAcción en Xixón, denunciamos el régimen fronterizo del estado español que criminalizan la migración y legitiman la muerte. Y nos comprometemos también a luchar contra las fronteras que mataron a las 14 personas en Tarajal; a no olvidar a cada una de las personas asesinadas y desaparecidas, ni a sus familias, ni comunidades; así como a escuchar y amplificar sus voces, que son sistemáticamente silenciadas por las instituciones españolas y los Estados europeos.

Por eso exigimos:
- Verdad para las 14 víctimas y sus familias.
- Justicia para que estos crímenes no queden impunes.
- Reparación para quienes han sufrido estas violencias.
- Garantías reales de no repetición.
- Y la abolición de la ley de extranjería racista y colonial.
Desde aquí afirmamos que migrar es un derecho, no un crimen. Que se debe poder migrar para vivir, no para morir. Seguiremos luchando y tejiendo lazos de solidaridad porque la libertad de movimiento debe ser un derecho de todas las personas. Porque ninguna vida es ilegal. Porque ninguna frontera vale una vida.

Tarajal, nunca más.
El racismo mata.
La memoria resiste.
Nombres:
Yves,
Samba,
Daouda,
Armand,
Luc,
Roger Chimie,
Larios,

Youssouf,
Ousmane,
Keita,
Jeannot,
Oumarou,
Blaise
y otro compañero cuyo nombre desconocemos (Fuente Marcha Tarajal)
«TARAJAL, NUNCA MÁS. El racismo mata, la memoria resiste»

NO MÁS MUERTES EN LAS FRONTERAS
#TARAJALNOLVIDAMOS
#ElRacismoMata #NoSonMuertesSonAsesinatos

Tarajal adquiere este año una relevancia aún mayor “en plena oleada racista mundial encabezada por el depredador Trump”.

6-F: Día mundial de acción contra el régimen de la muerte en la frontera y para exigir la verdad, la justicia y las reparaciones para las víctimas de la migración y sus familias.
Tarajal es dolor. Es violencia institucional. Es silencio del Estado.
El racismo está presente en todas las esferas de nuestra sociedad y provoca muerte. Los discursos llenos de odio La criminalización
La islamofobia La brutalidad y violencia policial El abandono y la violencia institucional La falta de vías legales y seguras
”Tarajal ¡nunca más! El racismo mata, la memoria resiste.”

El derecho internacional y los derechos humanos se han visto gravemente vulnerados durante el primer mes de 2026. Lo ocurrido en Venezuela e Irán, así como la violencia de las redadas contra personas migrantes en Estados Unidos, alertan sobre la necesidad de reforzar la garantía de los derechos y la protección internacional a nivel global, europeo y estatal.

Miles de personas alzaban la voz contra el genocidio del pueblo palestino, un ataque directo a los derechos humanos y al derecho internacional por parte de Israel, que se ha cobrado la vida de más de 73000 personas. El comienzo de 2026 ha continuado con esta estela de violencia, haciendo patente el uso de la fuerza y la represión en el escenario global.
144.396 personas solicitaron asilo en España el año pasado, un descenso del 14 % respecto a 2024. Aun así, las resoluciones positivas disminuyeron drásticamente.
La inmensa mayoría de las solicitudes continuaron formalizándose en territorio nacional. El acceso al procedimiento a través de puestos fronterizos, los CIE o las extensiones familiares sigue siendo mínimo.
A fin de año más de 218.000 personas continuaban pendientes de una decisión de la que depende su vida y su futuro.

Más de 3Mil personas muertas en el Mediterráneo: El cierre y externalización de fronteras es uno de las principales responsables de estas muertes. Además, la tendencia establece que cuando una ruta se cierra, otra más lejana y aún más peligrosa se abre.
Garantizar los derechos y las vidas de las personas migrantes y refugiadas ha de ser un objetivo primordial.
Nuestros mares no pueden continuar convirtiéndose en cementerios: por un 2026 sin más muertes evitables e innecesarias. Y Tarajal nos lo recuerda.

Desde siempre, las mariposas y las golondrinas y los flamencos vuelan huyendo del frío, año tras año, y nadan las ballenas en busca de otra mar y los salmones y las truchas en busca de sus ríos. Ellos viajan miles de leguas, por los libres caminos del aire y del agua.
No son libres, en cambio, los caminos del éxodo humano.
En inmensas caravanas, marchan los fugitivos de la vida imposible.
Viajan desde el sur hacia el norte y desde el sol naciente hacia el poniente.
Les han robado su lugar en el mundo. Han sido despojados de sus trabajos y sus tierras. Muchos huyen de las guerras, pero muchos más huyen de los salarios exterminados y de los suelos arrasados.
Los náufragos de la globalización peregrinan inventando caminos, queriendo casa, golpeando puertas: las puertas que se abren, mágicamente, al paso del dinero, se cierran en sus narices. Algunos consiguen colarse. Otros son cadáveres que la mar entrega a las orillas prohibidas, o cuerpos sin nombre que yacen bajo tierra en el otro mundo adonde querían llegar. (Galeano).


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