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La NAKBA 78 años. La continuidad de la limpieza étnica.

10/05/2026 Deja un comentario

15 de mayo

Hace 78 años comenzó la expulsión forzada de más de 750.000 personas palestinas de su tierra, y ese proceso de colonialismo de asentamiento continúa hoy en forma de ocupación militar, apartheid y genocidio.

El genocidio continúa en la Franja de Gaza. Israel sigue bombardeando, bloqueando la ayuda humanitaria y utilizando el hambre, el frío y la destrucción como armas de guerra. Personas palestinas mueren bajo las bombas, pero también de frío, de hambre, de abandono. La limpieza étnica, el apartheid se agrava en Cisjordania, con la violencia extrema de colonos armados, protegidos por el ejército israelí, que destruyen pueblos enteros y expulsan a sus habitantes. Además de la reciente imposición de la condena a muerte legal bajo tribunal militar. Las palestinas del 48 siguen resistiendo bajo más de 60 leyes que las discriminan. Y más de 8.000.000 refugiadas palestinas siguen sin poder volver a sus casas.

El reciente secuestro de Saif Abukeshek y Thiago Ávila demuestra claramente la violencia y la impunidad de Israel. Exigimos la liberación inmediata  de los 9.600 presos políticos palestinos en las cárceles israelíes .

En la Casa Árabe de Madrid:

Miércoles 13 de mayo, 19h.
Presentación de El libro negro de Gaza.
Coordinado por Gonzalo Delgado y publicado por Ediciones del Oriente y del Mediterráneo.

Jueves 14 de mayo, 19h.
Cine: proyección de La voz de Hind Rajab y coloquio posterior
Organizado por Casa Árabe y la Embajada de Palestina en España.
Con la participación de Raúl Incertis, de Médicos Sin Fronteras.

En Asturias:

Kose Abu-Tarbush Quevedo, Doctor en Ciencias Políticas y su conferencia “Palestina en la nueva encrucijada regional”

Estará los días 13,14 y 15 en Llanes, Uviéu y Xixón.

*Para mayor escarnio, parece que la final de Eurovisión se celebrará, con la participación de Israel, el 16 de mayo.

El día de la Nakba conmemora el 15 de mayo de 1948, cuando el Estado de Israel declaró su independencia sobre casi el ochenta por ciento de la Palestina histórica. En el proceso, más de 800.000 palestinos fueron expulsados de sus casas y tierras, mientras que 531 pueblos palestinos fueron borrados del mapa. El trauma que provocó es conocido como la Nakba, “catástrofe” en árabe. Pero los palestinos también se refieren a al-nakba al-mustamirra, la “Nakba continua”, más allá de un acontecimiento histórico, a un proceso continuo de desposesión y limpieza étnica, como han puesto de relieve los últimos dos años y medio de campaña militar y bombardeos sobre Gaza, con más de 75.000 palestinos muertos y 180.000 heridos de forma directa por los ataques, y 2,3 millones de desplazados, además de las nuevas amenazas de expulsión a su población, con unos niveles de violencia e impunidad inusitados, que han hecho que ya se hable de una nueva nakba en pleno siglo XXI. 

El 15 de mayo de 2026, el Comité de Derechos de los Palestinos de la ONU convocará un evento que conmemorará el aniversario de la Nakba para seguir llamando la atención sobre este trágico acontecimiento histórico y la difícil situación duradera del pueblo palestino, como solicitó la Asamblea General (Res 79/82 de 3 de diciembre de 2024). La sesión especial del Comité se celebrará en el Salón del Consejo del Consejo del Consejo del Consejo Económico y Social

Durante el mandato británico sobre la Palestina histórica y al amparo de la Declaración de Balfour de 1917 que preveía la creación de un ‘’hogar nacional judío’’ en la misma, se inició un proceso de emigración judía procedente principalmente de Europa central y oriental, donde el antijudaísmo se intensificaba. Progresivamente, se establecieron colonias judías y ante la resistencia de la población palestina local y sus demandas de independencia, surgieron grupos paramilitares judíos que recibían el apoyo de muchos de los Estados occidentales en los que, paradójicamente, las comunidades judías eran perseguidas.  

En esta situación y con el fin de la II Guerra Mundial, en 1947 la ONU aprobó un plan de partición que dividiría Palestina en dos para establecer dentro de ella un Estado árabe y otro judío, mientras que Jerusalén quedaría bajo un régimen internacional. En ese momento, la violencia de los grupos paramilitares judíos se intensificó, multiplicándose las masacres de personas palestinas, la destrucción de aldeas y la expulsión de sus hogares. La violencia culmina con la llamada declaración de independencia de los colonizadores judíos el 14 de mayo de 1948, estableciéndose el Estado de Israel. Se inicia así la Nakba o catástrofe palestina, que lleva a la derrota militar de esta y sus aliados árabes; con la ocupación del 77 % del territorio de la Palestina histórica, incluida la mayor parte de Jerusalén; y con la expulsión de más de la mitad de la población palestina de su territorio. El resto del territorio, que bajo el plan de partición correspondería al Estado palestino, quedó bajo el control de Jordania y Egipto. 

Expulsión y desplazamiento forzoso de la población palestina 

La Nakba provocó un exilio forzoso que llevó a más de 700 000 personas lejos de sus hogares. Ellas y sus descendientes han sido forzadas a vivir como refugiadas, apartadas de sus casas y, en muchos casos, también de sus seres queridos. Así, el pueblo palestino sufre un largo proceso de desposesión, expulsión y falta de acceso a derechos dentro y fuera de su territorio. Numerosas resoluciones de la ONU han condenado reiteradamente el proceso ilegal de ocupación que Israel ha ido afianzado con el paso de los años y las décadas. 

Hasta el día de hoy, muchas de las familias afectadas aún guardan las llaves de los hogares que se vieron forzadas a dejar, con la esperanza de volver a usarlas de nuevo algún día. Estas llaves se han convertido en uno de los principales símbolos de la resistencia del pueblo palestino y de su memoria colectiva que, conservándolas, manifiesta su deseo y su derecho al retorno, contemplado asimismo por la ONU. 

Consecuencias de la Nakba 

Las consecuencias de la Nakba colocan a las personas palestinas, tanto dentro como fuera del Territorio Palestino Ocupado, en una situación crítica. A mediados de 2024, se calcula que había seis millones de personas refugiadas de Palestina, algunas de las cuales cumplían más de medio siglo de éxodo.  

Desde octubre de 2023, cuando se produjo el estallido del más reciente episodio de este genocidio interminable, cerca de dos millones de personas fueron desplazadas internamente, un 90 % de la población de Gaza, según la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA). Muchas de estas personas ya eran refugiadas que se han visto forzadas a nuevos desplazamientos tras los bombardeos de los campamentos para personas desplazadas, en las que tienden a vivir en condiciones de hacinamiento.  

Además, las personas atrapadas en Gaza se ven sometidas a continuos bombardeos. Estos se cobraban la vida de una media de 100 personas al día antes de la breve tregua que finalmente rompería Israel el pasado mes de marzo y que, en cualquier caso, tampoco fue respetada. Desde la reanudación oficial de los ataques militares por parte de Israel, estos se han revestido de una intensidad y brutalidad aún mayores, provocando el asesinato de casi un millar de personas en tan sólo una semana, incluidas más de un centenar de niñas y niños. 

Propuestas para poner fin a los horrores de la Nakba.

No podemos volver la cara al genocidio que está sufriendo el pueblo palestino. En un contexto internacional marcado por los rápidos cambios, la inestabilidad geopolítica y las derivas totalitarias y belicistas que intentan socavar los derechos humanos, la UE y España deben reafirmar los principios democráticos y humanistas que dicen defender, tomando medidas concretas y contundentes en defensa de la paz y la justicia.

La comunidad internacional debe redoblar sus esfuerzos y recurrir a todos los mecanismos a su alcance para imponer un alto el fuego efectivo y permanente en todo el Territorio Palestino Ocupado, incluida Cisjordania y Jerusalén Este, tomando todas las medidas necesarias para cumplir con la obligación legal de velar por el fin de la ocupación ilegal, de conformidad con la opinión vinculante de la Corte Internacional de Justicia. Israel, como potencia ocupante, debe permitir de forma inmediata el acceso ágil, sostenido y sin impedimentos a toda forma de ayuda humanitaria, renunciando a la reciente idea de una externalización a empresas privadas que dejaría fuera de su gestión a las organizaciones humanitarias. 

La protección de la población civil debe quedar en todo momento garantizada, asegurando la puesta en libertad de todas las personas palestinas, incluidas mujeres, niñas y niños, ilegalmente detenidas por las fuerzas de ocupación israelíes en campos de tortura y exterminio, y en las prisiones israelíes. Así mismo, se debe asegurar el respeto hacia el personal humanitario, médico y sanitario, así como a profesionales de los medios de comunicación. En este sentido y como medio para lograr estos objetivos, España y los países de la UE deben imponer un embargo inmediato e integral de armas a Israel, así como sanciones diplomáticas.  

Poema del día: «Nacidos el día de la Nakba«, de Mohammed El-Kurd (Palestina, 1998)

Tu crueldad reescribió mi autobiografía

en versos viscerales

cuchillas en la lengua,

una boca preñada de

truenos.

Tu crueldad me dijo que siguiera

adelante,

que mirara,

que escuchara.

Nací en el cincuenta aniversario de la Nakba

de una madre que recogía aceitunas

e higos

y otros versículos del Corán,

watteeni wazzaytoon (1).

Mi nombre: una bomba en una habitación blanca,

una sospecha que camina

en un aeropuerto,

política sin elección.

Nací en el cincuenta aniversario de la Nakba.

Afuera de la sala del hospital:

protestas, hule quemado,

rostros kufiyados y cuerpos desnudos,

piedras arrojadas a los tanques,

tanques rotulados de banderas estadounidenses,

tierra

que huele a gas lacrimógeno, cielos cubiertos de

balas revestidas de goma,

unos cuantos cadáveres baleados, muertos

número de muertos en un titular.

Mi hermana

y yo

nacimos.

El nacimiento dura más que la muerte.

En Palestina la muerte es súbita,

instantánea,

constante,

ocurre entre respiros.

Nací entre poemas

en el cincuenta aniversario.

Los cantos de liberación que se oían fuera de la sala del hospital

le dijeron a mi madre

empuja.

“Palestina…

La historia dirá un día que el cielo se oscureció.

Que las casas fueron derrumbadas.

Que a la intemperie, debajo de raídas mantas, las mujeres abrazaban a sus hijos mirando tras su llanto en la lejanía, cómo su tierra era hollada por el invasor.

Que los ríos fueron de lágrimas.

Que la esperanza, una quimera.

Que el tiempo una aventura negra de lucha y resistencia.

Pero no de claudicación.

Pero la historia tendrá que decir también que los hombres y las mujeres de Palestina no doblaron sus rodillas ni un momento.

Que lucharon sin fin por el puñado de mundo arrebatado y que los jóvenes palestinos honraron a sus mayores peleando por lo que era suyo, de todos ellos; por la tierra de sus padres y de los padres de sus padres.

Desde el primer día.

15 de mayo de 1948.

Refugiados desde entonces, en la misma tierra que era suya, sometidos a la sevicia y al maltrato, a la exclusión y a la amenaza, al hambre y al desprecio, los palestinos no renunciaron nunca a su dignidad ni al honor de su nombre.

Y no renunciarán.

Cada 15 de mayo alzaremos la voz con todos ellos,

buscaremos la luz de la liberación, con todos ellos.

Y la grieta de fuego de la justicia irá abriendo las puertas de la liberación.

En lo umbrío, en los lugares hoscos,

sin recelo en la victoria,

con todos ellos,

buscaremos la justicia.

Aunque vengan los asesinos llenos de espuma a escribir una historia de mentira,

aunque dejen coronas de humo a la puerta de nuestros cementerios y en la lengua falaz que los justifica,

aunque sus caballos de calavera siembren el cielo de metal,

y la noche se torne interminable bajo las bombas y los racimos de bomba y los pedazos de bomba,

buscaremos con ellos la victoria.

Nos seguirán matando cada 15 de mayo, hermanos palestinos,

con tanques

y con barras y estrellas,

y papeles y bocas y consejos,

entre el polvo y el sudor y el desprecio,

nos seguirán matando, con todos ellos, cada 15 de mayo;

Las llave que llevan .. representa el derecho al retorno.

y cada 15 de mayo

el Día de la Catástrofe,

hasta las catacumbas de su infierno buscaremos la victoria y la justicia,

y el honor,

con ellos,

para escarnio de los ojos homicidas y la lengua de estrella de seis indignidades

contra la hipocresía de un mundo de paja y de papel ardiendo,

contra la mentira,

sin compasión,

o a pesar de la muerte,

lucharemos.

A pesar del frío de la noche interminable,

de las matanzas, del hambre y la tristeza y el llanto de los niños palestinos,

cada 15 de mayo lucharemos,

y cada uno de enero volveremos a la batalla,

hasta otro uno de enero cada día,

y otro y otro y otro,

a pesar del tiempo y los derrumbes,

buscaremos el sol de la justicia,

con todos ellos,

hermanos palestinos.

Y la muerte, ¡ah!, la muerte,

la compañera muerte que vive en nuestras casas,

el obsequio del mundo a nuestros padres despedazado y nunca en el olvido;

la muerte cotidiana, nuestro perfume siempre,

a pesar de la muerte,

saludará la vida que se acerca cargada de victoria,

y volverá la estación esperada y amiga con sus signos de cobre,

volverá a amanecer, dueños ya de la vida y la tierra,

dueños de la esperanza y del futuro, hermanos palestinos,

volverá el alba de la alegría,

y a pesar de la muerte,

cuando el agua retorne a nuestras bocas, y la sed sea un mal sueño mal soñado,

volveremos con todos a la casa de siempre,

al lugar, al destino y a la tierra,

pues nos traerá noticias la victoria,

a pesar del dolor y del presente,

del hermano que lucha y que nos grita

en la antigua morada del honor recobrado,

un día tal vez de mayo, como éste,

en Palestina.”

ÁNGEL GONZÁLEZ QUESADA

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Categorías: Hemeroteca 2026, Palestina

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