..exigir el fin del genocidio y la devolución de tierras robadas..

En el Día de la Tierra de Palestina, reafirmamos compromiso de resistir a las guerras, al capitalismo y a la opresión sistémica, al tiempo que nos solidarizamos con el pueblo palestino, y volvemos a rechazar el genocidio.

Durante 78 años, las personas palestinas han resistido el desplazamiento forzado, la confiscación de tierras y la expansión de los asentamientos ilegales.
A pesar del exterminio sionista, el hambre y la destrucción, se niegan a abandonar su tierra.
Denunciamos el papel de las fuerzas militares imperialistas en la criminalización de la resistencia, el desplazamiento de poblaciones y el fomento de la violencia contra las mujeres y las comunidades.
Desde Palestina hasta el Sáhara Occidental, desde Siria hasta Colombia y Venezuela, desde Yemen, Irán o el Kurdistán, estas luchas están interconectadas.
El proyecto colonialista de Israel tiene un único propósito básico, que es adueñarse de la tierra palestina y de sus aguas y otros recursos a través de la expulsión o exterminio del pueblo indígena. La red de tranvía de Jerusalén es un elemento clave en este proyecto de limpieza étnica que el gobierno israelí está ejecutando ahora con brutalidad e impunidad total.

El proyecto de tren del apartheid de CAF (empresa vasca) supone una complicidad directa en la ocupación y genocidio, sacando beneficios de sus relaciones comerciales con la ocupación sionista. El BDS es la herramienta efectiva contra el apartheid, y los contundentes informes de la señora relatora de la ONU Francesca Albanese, documentan en abundancia los hechos del genocidio y las complicidades empresariales.
La relatora Albanese, en su último Informe de esta semana, documenta que Israel utiliza la tortura como práctica sistemática. Que más de 18.500 palestinas-os han sido arrestados en los últimos 900 días. NCLUÍDOS MÁS DE 1500 niños. Y que al menos 9245 personas permanecen en centros de detención israelíes, donde se documentan prácticas como palizas, inanición, desnudez forzada, privación de atención médica y uso de perros, descargas eléctricas aislamiento prolongado, mientras 4000 personas están desaparecidas.
Los expertos de la ONU han instado a Israel a liberar de inmediato al Dr. Hussam Abu Safiya, advirtiendo que el médico palestino de Gaza ha sido sometido a «torturas severas» y otros abusos durante su detención en Israel.

El régimen israelí anunció ahora que haría en el Líbano lo mismo que está haciendo en Gaza: un genocidio, una ofensiva militar devastadora que golpea de forma masiva a la población, destruye viviendas, colegios, hospitales e infraestructuras, y empuja al desplazamiento forzoso de amplias capas de la población.
Las fuerzas israelíes de ocupación ya han avanzado en territorio libanés, arrasando aldeas a su paso hasta el río Litani, donde han bombardeado puentes para aislar el sur del resto del país.
Mientras las fuerzas nazis sionistas ejecutan estos crímenes, en una orgullosa violación del derecho internacional, la llamada “comunidad internacional” repite el mismo patrón que en Gaza: mirar hacia otro lado, permitir y, en algunos casos, justificar lo que está ocurriendo bajo el argumento del “derecho a defenderse”.
El 19 de julio de 2024 la corte internacional de justicia sentenció que los Estados miembros de la ONU tienen la obligación “de impedir las relaciones comerciales que contribuyen al mantenimiento de la ocupación ilegal de territorio palestino”. Es una obligación que atañe también a gobiernos regionales y locales.
El Olivo es un elemento esencial de la cultura, la herencia y la identidad palestinas y se ha mencionado en la Biblia, el Corán y la Torá. Simbolizan la resiliencia, la firmeza y la resistencia palestinas y son profundamente valorados por su capacidad para prosperar y echar raíces profundas en tierras donde el agua escasea. El aceite de oliva es un producto clave de la economía nacional palestina.

Palestina tiene algunos de los olivos más antiguos del mundo, que datan de 4.000 años. Algunas familias tienen árboles que les han pasado de generación en generación.
“Yo nací debajo de un olivo” explicaba el año pasado el periodista Jalil Sadaka en Xixón..
Es un símbolo de PAZ y prosperidad, de sabiduría y de victoria.
LA TIERRA SE ESTRECHA PARA NOSOTROS
Mahmud Darwish,
La tierra se estrecha para nosotros. Nos hacina en el último pasaje y nos despojamos de nuestros miembros para pasar.
La tierra nos exprime. ¡Ah, si fuéramos su trigo para morir y renacer! ¡Ah, si fuera nuestra madre para apiadarse de nosotros! ¡Ah, si fuéramos imágenes de rocas que nuestro sueño portara cual espejos!
Hemos visto los rostros de los que matará el último de nosotros en la última defensa del alma.
Hemos llorado el cumpleaños de sus hijos. Y hemos visto los rostros de los que arrojarán a nuestros hijos por las ventanas de este último espacio. Espejos que pulirá nuestra estrella.
¿Adónde iremos después de las últimas fronteras? ¿Dónde volarán los pájaros después del último cielo? ¿Dónde dormirán las plantas después del último aire?

Escribiremos nuestros nombres con vapor teñido de carmesí, cortaremos la mano al canto para que lo complete nuestra carne.

Aquí moriremos. Aquí, en el último pasaje. Aquí o ahí… nuestra sangre plantará sus olivos.
Han pasado 900 días desde el inicio del genocidio en Gaza.
900 días de bombardeos, desplazamientos masivos y un deterioro sostenido de las condiciones de vida de toda una población.

Exigimos el Fin del genocidio.
Exigimos la devolución de las tierras palestinas.
Que Netanyahu y sus cómplices sean llevados ante la justicia universal.
Que el estado español rompa todas las relaciones con el gobierno sionista criminal.
Que Víva la Lucha del Pueblo Palestino.

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