COMUNICADO SOBRE HAITÍ. FEBRERO DE 2010.
OSC
y ONGs RECHAZAN LA MILITARIZACIÓN DE LA AYUDA EN HAITÍ Y
EXIGEN LA CANCELACIÓN DE LA DEUDA EXTERNA. TAMBIÉN DEMANDAN QUE
LA AYUDA A LA RECONSTRUCCIÓN DEL PAÍS SEA DE CALIDAD, DESLIGADA DE
INTERESES COMERCIALES Y SIN DEUDA EXTERNA
Después de un
mes de la tragedia que ha golpeado al pueblo de Haití y de
que miles de personas, entidades sociales e instituciones de todo el
mundo estén trabajando para apoyar la ayuda de emergencia y de
reconstrucción del país. Las entidades abajo firmantes queremos
expresar una vez más nuestra solidaridad y apoyo con el pueblo de Haití
pero también nos vemos en la obligación de expresar nuestra profunda
preocupación por algunas cuestiones relacionadas con el despliegue de
la ayuda de emergencia y las tareas de reconstrucción.
En primer
lugar, queremos expresar nuestro rechazo a la militarización del país a
través de la ayuda humanitaria. Se trata de una falsa respuesta
al desastre en la que están implicados el Ejército de Estados Unidos
(qué tiene planeado desplegar un total de 16.000 militares en la zona),
la Unión Europea (6.000 efectivos) y otros cuerpos militares (Naciones
Unidas ha anunciado que 3.500 cascos azules se sumarán a los 9.000 que
ya forman parte de la Misión para la Estabilización de Haití, la
MINUSTAH, que ocupa el país desde 2005), a los que además debemos
añadir otros contingentes como los 2.000 soldados de Canadá o los cerca
de 2.000 de Brasil.
Esta
presencia militar en Haití se ha desplegado a partir de decisiones
unilaterales de los diferentes países sin una misión clara, sin rendir
cuentas sobre el mando bajo que operan y, lo que es más grave, sin que
el pueblo o las instituciones haitianas lo hayan solicitado. Asimismo,
el papel de liderazgo y control que se ha otorgado el ejército de los
Estados Unidos no sólo es del todo ilegítimo, sino que está
entorpeciendo gravemente las tareas de ayuda de muchas ONG, poniendo en
peligro la vida de los millones de afectados/as por el terremoto.
Por
otro lado, es necesario valorar el tipo de ayuda de emergencia y la
forma en la que se entrega, velando por la dignidad de las personas.
Así, se debe prestar especial atención a mujeres, niños y niñas, que se
han visto en una situación de vulnerabilidad y discriminación en muchas
de las formas de entrega escogidas por los organismos internacionales.
Nos queremos sumar a las voces que se levantan en Haití y entre la
sociedad civil internacional para pedir una respuesta no militarizada,
formada por cuerpos civiles, y que tenga en cuenta el enorme potencial
humano y de sociedad civil organizada con que cuenta el país a pesar de
su complicada situación.
Creemos que la sociedad haitiana, sus
organizaciones, movimientos sociales y representantes estatales deben
ser los agentes protagonistas en el reparto de la ayuda y la
reconstrucción del país. Deben ser los primeros que sean escuchados y
contar con la última palabra. De hecho, la cooperación sólo puede ser
efectiva si cuenta con este compromiso y con la plena participación
popular.
Para la elaboración de este documento hemos utilizado
como base el comunicado “Les ongs catalanes rebutgen la militarització
de l’ajuda que s’està donant a haití i exigeixen que la ajuda a la
reconstrucció del país sigui de qualitat, deslligada d’interessos
comercials i sense deute extern” firmado el 29 de enero de 2010 por
varias ONGs Catalanas.
Queremos insistir en la importancia de
que los recursos ofrecidos por la Comunidad Internacional estén
desligados de los intereses comerciales de los países donantes. Estos
recursos deben ser verdaderas donaciones, no préstamos, de forma que no
generen endeudamiento de nuevo.
En este sentido, el Gobierno
español debería renunciar explícitamente al uso de instrumentos como
los créditos FAD, fondos reembolsables y vinculados a la compra de
bienes y servicios españoles, que se utilizaron en otras emergencias
como las generadas por el huracán Mitch en Centroamérica o el tsunami
en el Sudeste asiático.
Además
de no generar nueva deuda, gobiernos e instituciones financieras
internacionales deberán cancelar de forma inmediata e incondicional la
deuda externa ilegítima de Haití. El país caribeño, aunque ha recibido
una parte importante de la prometida reducción de deuda en junio de
2009, tiene todavía una cuenta pendiente de 891 millones de dólares
principalmente con instituciones como el FMI, el Banco Interamericano
de Desarrollo o el Banco Mundial, y países como Taiwán o Venezuela.
Gobiernos
como el francés o el italiano ya han anunciado cancelaciones de la
deuda y el Club de París (agrupación de países acreedores de la OCDE)
ha instado a todos sus miembros a proceder del mismo modo. Después de
recibir múltiples demandas de la sociedad civil, partidos políticos de
la oposición y administraciones municipales de todo el Estado, el
Gobierno español ha anunciado que está finalizando los trámites para
cancelar los 28 millones de euros de deuda haitiana de la que es
acreedor. Para las organizaciones firmantes dicha cancelación debe ser
del 100% de la deuda y sin condiciones, y no parcial ni en el marco de
un acuerdo de conversión de deuda como pretende el ejecutivo español.
Esta
cancelación debería ser el primer paso para un reconocimiento y
restitución de las deudas históricas, ecológicas y sociales que los
países del Norte tenemos con Haití. La larga historia de colonialismo y
ocupaciones que ha sufrido el país, empezando por las colonizaciones
española y francesa, y siguiendo por el intervencionismo
norteamericano, que han dado lugar a injustas relaciones comerciales
con el país, explotando sus recursos naturales y a sus trabajadores,
han generado una importante deuda histórica, ecológica y social que los
países del Norte deberán reconocer y restituir al pueblo haitiano.
Es
importante que se actúe de forma contundente, no sólo para atender la
situación de emergencia que se vive, sino para poner los cimientos que
necesita el pueblo de Haití para reconstruir su país desde el ejercicio
de su legítima soberanía. Es también el momento de revisar las
políticas económicas y acuerdos comerciales impuestos al país a lo
largo de las últimas décadas, analizando los impactos que éstas han
tenido en el empobrecimiento y la crisis alimentaria que se han sufrido.
Finalmente,
para garantizar un futuro para el pueblo haitiano libre de la
explotación y la dominación que ha sufrido hasta ahora, harán falta, no
sólo recursos y ayuda humanitaria, sino una reversión profunda de las
relaciones comerciales, financieras y políticas con el país, es decir,
una ayuda e inversión política.
23 de febrero de 2010
Primeras organizaciones que firman;
ACSUR-las Segovias Cooperacció Ecologistas en Acción Entrepobles Federación de Asociaciones de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos-España IEPALA ¿Quién debe a quién? (QDQ) Mundubat
Observatorio de la deuda en la Globalización (ODG) Ospaaal-Solidaridad Plataforma 2015 y más. Paz con Dignidad Soldepaz-Pachacuti. Veterinarios sin Fronteras
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