Campañas / Paramilitarismo

10 años de la Operación Génesis. Impunidad. De las cenizas a la esperanza

Peregrinación:

De las Cenizas a la Esperanza

A diez años de la Operación Génesis más de 200 Caminantes en dos peregrinaciones. Un llamado a la humanidad por el medio ambiente y la justicia en el Chocó, Bajo Atrato


Más de 200 caminantes desde hoy se encuentran en el bajo Atrato rastreando los caminos transitados por el paramilitarismo desde hace 10 años con el inició de la Operación Génesis, al mando del General Rito Alejo del Río.

Los peregrinos venidos de Estados Unidos, Canadá, México, Brasil, Argentina, Chile, El Salvador, Alemania, Gran Bretaña, España, Guatemala y de Santander, Cauca, Valle, Antioquia, Meta, Cundinamarca, Putumayo, Guajirá, Sucre se encontrarán con la memoria hoy presente en testigos o en fosas de asesinatos selectivos, masacres, torturas, desplazamientos forzados cometidos por la Brigada 17 directamente o a través de la estrategia paramilitar. En medio del persistente conflicto armado los caminantes desde el 15 y hasta el 24 de febrero serán testigos de primera mano de las iniciativas que pueblos y comunidades desarrollan en defensa de la Vida y de la protección del Chocó Biogeográfico.

Durante 9 días se encontraran con los “signos del progreso” monocultivos de palma de aceite, de banano y ganadería extensiva, rostros que pretende ocultar los más de 300 crímenes de lesa humanidad, los centenares de crímenes ambientales y de la biodiversidad asegurados en la impunidad, en el terror y en la ilegalidad que desconoce los derechos de afrodescendientes, indígenas y campesinos mestizos. Negocios en los que se encuentran comprometidas las estructuras paramilitares y que desconocen de facto el llamado mediático para la devolución de tierras y territorios de afros e indígenas.

Al llegar al Curvaradó, los peregrinos transitarán entre las plantaciones de palma en las que se encuentran fosas de desparecidos forzados, percibirán la destrucción de los lugares sagrados, y los escombros de cementerios arrasados por la maquinaria de las empresas palmeras protegidas por los nuevos” viejos paramilitares y la Fuerza Pública. Conocerán 4 Zonas Humanitarias y una de las Zonas de Biodiversidad mecanismo de protección de la vida y del territorio.

Posteriormente, irán por el río Jiguamiandó de la mano de afros, de indígenas y de mestizos hacia el Cerro Cara de Perro en donde la conocida Muriel Corporation pretende realizar una explotación a cielo abierto de minas que allí se encuentran. Explotación que se realizará sin el consentimiento de los pueblos indígenas y los pueblos afrodescendientes, y que destruirán la identidad originaria, y la biodiversidad de la región. Los caminantes serán testigos de la militarización del entorno de las comunidades afros y negras, avanzada de protección de los intereses empresariales, y escucharán las propuestas de protección y de etnodesarrollo de las comunidades.

Sobre el río Cacarica constatarán las pruebas de los bombardeos ocurridos con la operación “Génesis” adelantada por el ejército Nacional entre el 24 y el 26 de febrero de 1.997, y que la Fiscalía General de la Nación en 10 años se ha negado a recoger.

Por esta razón las víctimas han acudido a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos donde reposa un expediente por el crimen de MARINO LOPEZ y el desplazamiento forzado de más de 2000 personas ocurrido por esa “supuesta” acción contrainsurgente mal llamada “Génesis”.

En el Cacarica nacionales e internacionales observarán el coincidente desarrollo del proyecto de banano en La Balsa, por parte de la empresa MULTIFRUITS CIA, en la que se encuentra como representante legal un reconocido miembro del partido Conservador, el arrasamiento forestal que realizó la empresa Maderas del Darién Pizano S.A. años atrás, en el que ha sido uno de los santuarios del paramilitarismo en el bajo Atrato.

La empresa con un permiso inconsulto a todas las comunidades y carente de transparencia convino con la multinacional Del Monte una venta del producto “baby” por varios años de 22 hectáreas que ya se encuentran sembradas. Hoy en lo que otrora fuera base paramilitar es recinto de repobladores y de desmovilizados, pues muchos de sus legítimos dueños se vieron obligados a salir con la operación “Génesis” y las operaciones paramilitares. Allí de acuerdo con versiones de testigos se encuentra uno los desmovilizados, uno de los máximos Comandantes del Elmer Cárdenas, el llamado MARIO. Allí goza los privilegios del crimen, sin siquiera pasar por la ley 975, y en una compinche relación con efectivos de la Brigada 15, a pesar de ser responsable de crímenes de lesa Humanidad en la región y de haber incursionado, a las hoy Zonas Humanitarias diciendo a sus pobladores, al lado de un oficial de la Brigada 17, de apellido LOPEZ, en junio de 2001: “Ahora si llegó el progreso. Ustedes a sembrar palma y coca”.

La gran exportación a los Estados Unidos está teñida de sangre e impunidad, y las responsabilidades que hoy le caben a un dirigente del Partido Conservador, familiar del actual Director del Incoder y ambos cercanos al Presidente Uribe se ocultan. Los caminantes estarán en la tierra que por las plantaciones de banano han ocultado fosas comunes, el centro de tortura y destrucción paramilitar, hoy convertido en casa paraempresarial.

Los últimos dos días, los peregrinos recorrerán por segunda vez, uno de los trayectos en los que se pretende construir la carretera panamericana. Obra que parece estar aprobada para su construcción en los próximos años, que causará una gran destrucción ambiental y negará el derecho a la supervivencia y la existencia de los pueblos afros e indígenas que han habitado en esta región fronteriza con Panamá desde hace más de medio siglo.

El bajo Atrato parte de la biosfera, patrimonio de la humanidad como lo expresan sus legítimos dueños, está en medio de las cenizas haciéndose esperanza para la humanidad, en los abrazos y los encuentros de delegados del mundo con las comunidades afrodescendientes, mestizas e indígenas que se niegan a la impunidad, al olvido, y al “desarrollo” a cualquier precio.



Bogotá, D.C 15 de febrero de 2007
COMISION INTERECLESIAL DE JUSTICIA Y PAZ