y un día nos llegó a tiempo completo GASPAR..

Comandante Gaspar.

Dedicamos este trabajo a la Memoria de Gaspar García Laviana a los 40 años de su siembra en Nicaragua.

Ruma: Gaspar a tiempo completo.

¿recordando?

Lo que pasó en Nicaragua, tras Gaspar, ha sido el triunfo en 1979 de una de las Revoluciones más fecundas del mundo, luminosas, esperanzadoras, heroicas, increíble a tan pocos kilómetros del monstruo, que, enseguida, bajo la presidencia de Reagan, la sometió a la más atroz de las agresiones bélicas y económicas que costó la sangre de más de 50mil nicaragüenses . (el Tribunal de la Haya condenó a EEUU.. a 18mil millones de dólares por la destrucción del puerto de Corinto )..

Antes Nicaragua había tenido otro triunfo esencial : el “pequeño ejército loco” de C.A.Sandino logró expulsar a los marines yanquis de su país. Sandino es la herencia de sangre y la síntesis de la conciencia nacional patriótica nica.

La poetisa chilena Gabriela Mistral, premio Nobel de literatura, consideró a Sandino un héroe latinoamericano, y bautizó a sus seguidores como “Pequeño ejército loco de voluntad de sacrificio”. Como defensora en su tiempo de la autodeterminación de los pueblos y la no intervención, intuía la muerte del nica antiimperialista: “Tal vez caiga ahora esa cabeza sin peinar que trae locas las cabezas acepilladas de los marinos ocupantes”.

El “General de Hombres Libres”, Sandino, fue traicionado y asesinado en 1934 por el primer Somoza , jefe de una guardia creada por los marines gringos.

EL FSLN, en 1961, toma referencia de liberación nacional por este Sandino antiimperialista: su himno replica esa referencia latinoamericana “Los hijos de Sandino/ni se venden ni se rinden/luchamos contra el yankee/enemigo de la humanidad.”, al tiempo que aspira a “Hoy el amanecer dejó de ser una tentación/mañana algún día surgirá un nuevo sol/que habrá de iluminar toda la tierra/que nos legaron los mártires y héroes/con caudalosos ríos de leche y miel.”

Nicaragua ya había tenido antes otra invasión, la del filibustero esclavista norteamericano Willian Walker, que se proclamó presidente en 1856: la respuesta fue también la sublevación popular .

Y más atrás en el tiempo se destaca la figura del obispo Valdivieso, nacido en Burgos, defensor de los derechos de los nativos indígenas: por ese motivo fue asesinado por el hijo del gobernador español en 1550.

El dominico Valdivieso, el obrero y General Sandino, y el sentimiento antiimperialista y libertario, se amalgamaron en el FSLN para alzarse contra la tiranía somocista, y Gaspar García Laviana fue parte consecuente de esa rebeldía.

En la senda que Gaspar dejó trazada..

Gaspar García Laviana, comandante de la justicia social, al que le faltó solo medio año para ver y disfrutar del triunfo, sigue siendo ejemplo y senda, la que siguieron miles de gentes asturianas en la década siguiente con la creación del COSAL y sus redes de potente Solidaridad astur, de búsqueda de equidad, de lucha contra la pobreza y contra la desigualdad obscena.

COSALes, comités de solidaridad con América latina, que enviaron a Nicaragua centenares de personas, en brigadas, en grupos de trabajo, a curiosear, a intentar acompañar una revolución tan inédita, a impregnarse de su ímpetu, a contrarrestar también la arremetida brutal del Norte, que con Reagan en la presidencia persiguió, destrozó, asesinó a mansalva a la población nicaragüense en cuya humildad veía una amenaza a sus privilegios imperiales.

Barcos por la Paz, brigadistas, enseñantes, obreros de Ensidesa, algún minero, campesinas y maestras y enfermeras, se fueron a las tierras de Sandino y de Gaspar con su solidaridad a cuerpo, y con el apoyo intenso y extenso de una red internacionalista potente, creativa, fraternal y unitaria.

Avenidas y plazas eternizan su nombre en Xixón, Oviedo, Langreo, La Hueria, Lugones, o la Casa de Cultura de El Entrego... lo mismo que en hospitales, cooperativas, escuelas, asociaciones de mujeres, de Nicaragua.

Sus poemas siguen invitando al activismo contra las injusticias: Nuestra gente está muriendo,/Don Quijote, de opresión,/ No la estés entreteniendo/ Que va a la Revolución.

Que sirva:

Dedicamos este trabajo a la Memoria de Gaspar García Laviana a los 40 años de su siembra en Nicaragua: nacido en la cuenca minera asturiana Gaspar se fue a Nicaragua como cura católico y allá fue transformado por la dura realidad de las injusticias imperantes, optando por apoyar e involucrarse con la guerrilla sandinista que combatía a la tiranía del clan Somoza. Su muerte en combate se produjo el 11 de diciembre de 1978 siendo en ese tiempo comandante guerrillero del FSLN. Su ejemplo y compromiso ha trascendido en el tiempo como referente de internacionalismo y solidaridades: aspiramos a que este comic anime a las juventudes actuales a estudiar y comprender de las historias de rebeldía frente a la desigualdad y las injusticias, como la de Gaspar, que ofrendó su vida por las libertades colectivas.

… … … …

Solo admitiré violetas

como mi carne macerada,

como el dolor de mi madre,

como el hambre campesina

de mi América campesina.

… … … …

Yo vi sus lágrimas

Consolando las viudas de los campesinos

Para luego matarlas

De hambre.

Y les vi matar a los líderes de los pobres

- pobres como ellos-

Para luego llorarlos en entierros suntuosos.

Yo vi a los trabajadores sufrir accidentes

Por falta de seguridad

Yo ví las caras de estos perros gordos compungidas,

Vi sus lágrimas saladas,

Y los vi más tarde

Rematarlos,

Con el hambre y el despido,

Rematarlos a patadas

Como a perros flacos.

No ¡que no me lloren ellos¡

Pedro Casaldáliga:

Me ha cercado tu nombre,

Gaspar, hermano mío.

Asturiano, justicia de minero,

Bronco acantilado

Referencia de Nora Astorga: comandante sandinista, abogada, viceministra y representante de Nicaragua en la ONU.

En la guerrilla más que maestra yo fui allí una alumna y quienes más me enseñaron fueron los campesinos. Lo que yo sabía en teoría en ellos era vigencia. Resultaba una experiencia extraordinaria ver cómo se llegaban a fusionar las experiencias de cada uno y desaparecían las diferencias. Compartir con alguien el no comer, la lluvia, el peligro, la posibilidad de la muerte, te va dando un sentido de grupo muy fuerte, un sentido de solidaridad humana que yo no he vuelto ha sentir en ninguna otra época de mi vida.

En ese tiempo me tocó compartir la covacha con Gaspar García Laviana. Yo lo conocía hasta entonces, cuando ya era cura-militar, cura-guerrillero. para mí fue un compañero, un amigo; tuve con él una relación inolvidable. Yo estaba entonces embarazada de mi tercer hijo. Hacía todo, como todos, pero me cuidaban. Sin paternalismos, pero me cuidaban. Me buscaban guayabas, por ejemplo, y si aparecía una fruta siempre me la daban a mí. Gaspar me cuidaba mucho también, por el niño que iba a nacer. Recuerdo que una vez me dijo: "Puede que yo no llegue al triunfo. Pero si vos llegás a llorar cuando yo me muera, me voy a poner molestísimo. Lo más que te permito es que me llevés alguna que otra vez unas florcitas, pero que sean del campo. Y nada de andar llorando, que yo voy a estar siempre metido en esto".

Tanto me impresionó la muerte de Gaspar que no pude llorar. Cuando me lo dijeron me quedé impasible y todo el mundo que sabía el gran cariño que yo le tenía me preguntaban por qué no lloraba. Cuando después del triunfo vinieron sus papás aquí a Nicaragua yo no fui a verlos. No tenía fuerza. Realmente, yo no pude digerir la muerte de "Martín".

Fue hasta dos años después que fui con mi hijo a Tola, en donde él fue párroco. Llegué, me senté en la iglesia y me empecé a imaginar a Gaspar allí, en su iglesia, de sacerdote... Es una iglesia tan bonita, toda encaladita. Después salí a ver su tumba, que está allí mismo. Y lloré. Lloré no sé cuantas horas. Mi hijo me decía: "¿Por qué lloras, mamá?" Le dije que estaban llorando a un amigo que había muerto hacía dos años y que hasta entonces no había podido hacerlo. Y es que cuando tenés un sentimiento muy fuerte no encontrás la forma de expresión. El dolor lo llevás ahí y te sale sólo cuando ya sos capaz de enfrentar el dolor. Yo sé que a Gaspar no le hubiera gustado que yo llorara, pero... ¡También fue muy injusto de parte de él el darme esa orden!

Gaspar Vive y la LUCHA Sigue..