El discurso y la práctica de la derecha extrema nos provoca

Xixón y el discurso de la extrema derecha.

La concejala Eva Illán, que ya fue "eficazmente destructora" de las políticas de cooperación en el anterior periodo de alcaldía del partido de Cascos, llegando incluso a recabar y conseguir el abandono masivo del consejo de cooperación por parte de las ONGd,

ahora tiene un nuevo plan, calificado por el Psoe como «cutre, lamentable, sucio y peligroso utilizar el discurso de que hay que elegir entre ayudar al pobre de aquí o al de afuera", por IU de “alentar el racismo y la xenofobia”, y por XSP de “ incapacidad, pasotismo e insensibilidad”.

O sea quitar dinero de la partida de cooperación-lucha contra la pobreza.. para hacer cuadrar sus cuentas entrampadas.

Sabe que no va a prosperar esa locura anti-pobres del mundo, que quiebra otros muchos pactos locales, pero mientras tanto echa leña al fuego de la polémica artificial y contribuye a auspiciar las ideologías de la extrema derecha xenófoba y racista.

Si eso proclama y provoca una de las concejalas, nada se ha oído decir a otra de las ediles, Monserrat, a la que corresponde en este peridodo la gestión de la cooperación internacional.

Y es que, precisamente, para distanciarse de Eva, Monserrat estableció por así decirlo un acuerdo (auspiciado por un pacto unánime de los grupos municipales que “recuperaron” casi toda la partida de cooperación minimizada en el primer gobierno de Foro) en el consejo municipal de cooperación y solidaridad, el más veterano de los existentes en Asturias: un acuerdo de que “a partir de ahora” todo iba a ser distinto, y en efecto lo ha sido, y se han marcado distancias con el desastre de Eva Illán en cooperación; se ha “participado” en un Consejo que se ha ampliado, se han oído las propuestas de las ONG, se ha elaborado y aprobado un PLAN director de la cooperación gijonesa.

¿Y qué dice dicho plan aprobado por unanimidad? Dice que hay que mejorar la cooperación, y se establecen fases y normas para ello. Dice que se corresponderán dichas iniciativas planificadas con un presupuesto adecuado.. ¿y ahora viene otra concejala y se carga ese Plan, y provoca los más bajos instintos de la extrema derecha proponiendo que se reduzcan partidas para cooperación y refugiados, y nada dice Monserrat, y nada dice la alcaldesa Carmen..?

Ese silencio ¿debe interpretarse como aquiescencia, como que el Plan director de la cooperación gijonesa recientito y sin aplicar y desarrollar todavía, se desahucia y elimina de un plumazo?

Lógico parece que con urgencia y emergencia sea convocado el consejo municipal de cooperación y solidaridad para tratar este y los demás temas.