Alcuentru de Muyeres - Violeta a cuatro voces...

 Bienvenidos/as

Estamos muy contentas por vuestra presencia, a este nuevo Alcuentru Internacional que hace el número XXIX de todos los que hemos organizado y el XVII de aquellos en los que las mujeres son protagonistas.

Encuentros que nos han regalado desde 2001 decenas y decenas de buenas relaciones y energías en el ánimo de construir nuevas y mejoradas sociedades.

“Activistes pola paz” o militantes por la paz, nos atrevemos a decir, nos hemos reunido aquí para reflexionar sobre palabra tan popular que sirve de referencia para millones y millones de personas, sobre semejante leitmotiv colectivo, sobre ese concepto complejo, polisémico y polivalente con múltiples caras.

Para nosotras, la paz no es solo ausencia de guerra, aunque tradicionalmente la ausencia de estos conflictos se ha equiparado al estado de paz.

La Paz muy al contrario es un derecho, frente a la violencia directa, cultural y estructural que hemos de combatir… identificándola y reconociéndola primero para superarla más tarde a través de acciones que no pueden ser de otra manera que colectivas e inclusivas.

Es en ese sentido que se convierte en substancial la identificación de los marcos de discriminación que dificultan la participación social, política o económica de minorías y mayorías excluidas siempre de la narrativa patriarcal, androcéntrica y occidental, esto es…capitalista depredadora.

No tenemos equivocarnos cuando decimos que la principal causa de la ausencia de paz, de la violencia disfrazada y sutil que nos rodea como maldición atávica es la dominación de género, que se ceba en nosotras, que somos las primeras víctimas a las que somete la violencia de la pobreza, de la sumisión, de ese patriarcado.

No puede haber paz donde hay pobreza energética, habitacional, o donde aumenta el empobrecimiento de las asalariadas a la vez que crece también la violencia física y las agresiones contra las mujeres. 89 víctimas este año en España, las cifras más conservadoras cuentan que 12 mujeres cada día son asesinadas en América Latina…

Avanzar hacia un estado en paz o el estado de paz, pasa por la superación de las vulnerabilidades, y por ello pasa por la feminización de las luchas, de los protagonismos en ellas, de los puntos de vista y las prioridades y de las mentalidades.

Afortunadamente para ello contamos y hemos contado en la historia de la Vida con innumerables compañeras, algunas aquí hoy, que intervienen y han intervenido en favor de la PAZ exigiendo y defendiendo:
- una educación en paz y para la paz.
- el derecho a la seguridad humana y a vivir en un ambiente sano y seguro.
- el derecho a la libertad sexual, de pensamiento, opinión, expresión o conciencia.
- el derecho al refugio, a emigrar y a no hacerlo, el derecho a participar en los asuntos públicos de sus comunidades, pueblos y estados…
- el derecho a la justicia, la verdad, la reparación y la recuperación de la memoria…

Practicado la desobediencia civil y la objeción de conciencia frente a actividades que amenacen la paz.

o el derecho a la resistencia contra la opresión de regímenes violadores de los Derechos Humanos…

Con todas ellas pintamos aquí hoy y mañana un retrato de Activista por la PAZ, configurado por la huella de mujeres de nuestra II República usurpada por la dictadura franquista, feministas sanadoras, solidarias internacionalistas por la justicia social, defensoras que asumen y sufren el riesgo de defender, profesoras y académicas, periodistas fiables, negociadoras de paz, desobedientes valientes en boicot a gobiernos y estados genocidas, observadoras del estado de los derechos humanos….

Un completo retrato al que para ser perfecto solo le faltaría un título como “Nosotras, Berta Cáceres, militantes por la Vida” que sin duda haría buena composición en el repertorio de otra activista que celebramos a continuación hoy…”Violeta Parra” 100 años por la Vida.


 Violeta a cuatro voces...

A 100 años de Violeta.

Violeta del Carmen Parra Sandoval, artista, poeta del canto popular, cantautora, pintora y escultora representa hoy uno de los referentes más importante de la cultura chilena en el mundo.

Más conocida como Violeta Parra, luchadora, independiente, perseverante, mujer irreverente con naturaleza revolucionaria y artística, nació al sur de Chile en el octubre de hace 100 años.

Sólo una mujer que hubiese crecido en el seno de las tradiciones campesinas lograría sentir el amor desbordado que tuvo Violeta por la cultura popular de su país que logró representar en sus letras, músicas, bordados, esculturas y demás representaciones que la caracterizaron.

Violeta aportó a la cultura popular de Chile el más preciado avance de su historia: rescató el folclor chileno y lo hizo universal. Y esto lo hizo en un escenario artístico colmado por hombres. Por ello destaca como una persona valiente que orientó creatividad a, como ella misma afirmaba, “cantar lo que a otros les dolía”.

Violeta Parra fue una artista fascinante debido a, entre muchas razones, la heterogeneidad de sus referencias, a las múltiples fuentes desde las cuales erigió su obra.

La reconstrucción que emprendió del canto popular la llevó a recorrer aldeas, caseríos y pueblos buscando a los cantores que poseían el fuego lírico y musical que Violeta se encargó de transcribir y recopilar, armando una gran historia de las diversas facetas y encarnaciones de diversas expresiones musicales populares a lo largo de Chile.

Amigos tengo por ciento/ para toda mi delicia;/yo lo digo sin malicia,/con verdadero contento.

Yo soy amiga del viento/que rige por las alturas,/amiga de las honduras/con vueltas y torbellinos,/ amiga del aire fino/ con toda su travesura.

Yo soy amiga del fuego/ del astro más relumbrante,/ porque en el cielo arrogante/camina como su dueño.

Amiga soy del ruiseñó’,/relámpago de la luna,/con to’a su donosura/alumbra la mar furiosa,/y amiga de las frondosas/ oscuridades nocturnas.

Amiga del solitario/lucero de la mañana/ y de la brisa temprana/que brilla como rosario,/amiga del jardinario/ del arco de las alianzas.

Amiga soy de confianza/ de nubes y nubarrones,/también de los arreboles/en todas las circunstancias.

Amiga soy de la lluvia/ porque es un arpa cantora/de alambres y de bordonas/que tuntunean con furia,

amiga de la centuria/ de los espacios tesoros/y de los ecos sonoros/que guardan los granizales,/ amiga de los raudales/que entonan su lindo coro.

Amiga de la nieblina/que ronda los horizontes/ cordillerales y montes/con su presencia tan fina;/la nieve, por blanquecina,/poblados y soledades,/bonanzas y tempestades/son mis amigos sinceros;

pero mi canto, el primero/ de todas mis amistades.

Canciones, versos, bordados, tapices, brochazos y cerámicas. Incansable creadora, la vida fértil de Violeta Parra no cesó de imaginar un mundo mejor con la mirada puesta en la cultura de los pueblos y en la justicia social.

Con 39 años de edad, viajó al sur de Chile buscando nutrirse de la cultura mapuche y conocer cantos tradicionales de la gente de la tierra. Este viaje, que estaba motivado por una investigación para la Universidad de Concepción, fue intencionado por Violeta como una forma de valorar lo mapuche y de inmiscuirse entre lo ancestral y sagrado del canto indígena.

“Es una poesía que hace cosas. Crea realidad. Ese es el canto mapuche, eso no está en la tradición hispánica.”

Violeta dejó la recopilación de aproximadamente 3.000 canciones populares que fueron plasmadas posteriormente en el libro Cantos Folclóricos Chilenos. De ahí surge la llamada Nueva Canción Chilena.

La canción Gracias a la vida es un manifiesto existencial que repasa lo que a la artista le resulta más entrañable —el amor, la naturaleza, la creación, el viaje—, e instala su canto en comunión con el de su pueblo.

"Gracias a la vida que me ha dado tanto. / Me ha dado la risa y me ha dado el llanto…