Tercera Mesa: La comunicación es un derecho inalienable

Alcuentru de sensibilización Sur-Norte
“La EDUCACIÓN que NECESITAMOS para el MUNDO que QUEREMOS”

Mesa Redonda: Eje de diálogo: - La comunicación es un derecho inalienable. Los medios de comunicación deben transformarse en un canal privilegiado de educación, no solamente divulgando informaciones con bases igualitarias, sino también promoviendo el intercambio de experiencias, métodos y valores.

Modera: Vanessa Izquierdo de Asociación Alambique.

Interviene:
- Ángeles Diez.

Presenta Vanessa de la Asociación Alambique contra la exclusión social.

1º Agradecimiento por la invitación a participar en el encuentro y contar con nosotras para moderar la mesa.

2ºIntroducción:
Desde la Asociación Alambique son ya casi diez años de trabajo en Asturias, y son todos estos años de darle vueltas a cómo comunicar lo que hacemos y lo que somos tanto a la sociedad en general, como al resto de colectivos, organizaciones, asociaciones… con los que convivimos.
Y después de todo este tiempo nos hemos dado que cuenta que viviendo en la Sociedad de la información, con tantos y tan diversos medios y herramientas a nuestro alcance para establecer lo que debería ser una comunicación fluida es una tarea que conlleva cierto grado de dificultad.
En estos años venimos reflexionando en torno a este tema tanto en lo que se refiere a la comunicación externa de la propia organización como en la comunicación más interna, en nuestro contexto más local (el barrio en el que estamos) y a nivel más general.
Y queremos compartir, ciertos aspectos que a nosotras nos han dado pistas cuando nos planteamos esto de la comunicación en nuestro colectivo:

Lo primero que queremos destacar es que la comunicación debe ir unida a la participación en nuestros colectivos. Si somos capaces de que en nuestros espacios exista una participación real, donde la información sea accesible a todas las personas, entonces estaremos dando un primer paso para generar verdadera comunicación “alternativa”.
En segundo lugar, entendemos que a la hora de comunicar es importante la coherencia entre lo que decimos (sobre nuestras prácticas, sobre lo que somos,…) y lo que hacemos en realidad. No llevar a engaños, ni engañarnos a nosotras.

En tercer lugar, le damos mucha importancia a la idea de proceso, que desde los colectivos nos paremos a pensar en los para qué, en los objetivos a medio plazo que ahondemos en procesos de reflexión continuos, huyendo de la comunicación espectáculo del aquí y el ahora, pero unidos también a nuestras acciones.
Como cuarto punto, buscar siempre la creatividad en la comunicación, ser originales, llamar la atención,… sin perder de vista el fondo y los objetivos de lo que queremos.
Y por último tener una agenda propia de comunicación, marcarnos nuestras propias estrategias de comunicación y con qué herramientas. En este sentido, es importante mencionar que es importante tener en cuenta los medios a nuestro alcance: por un lado los medios tradicionales, pero que no nos garantizan estar ahí cuando los necesitamos, puesto que dependen de líneas determinadas y unos intereses concretos, por ello, sin desechar los anteriores, aprovechar los medios alternativos que tenemos a nuestro alcance porque ellos se nutren de nosotras y tenemos probablemente objetivos en común.

3º Dos cuestiones que nos han surgido en distintos momentos y que lanzamos aquí para ver si podemos respondérnoslas:

¿Quién hace o debe hacer la comunicación? Es decir, cuando hablamos de comunicación, ¿quién se encarga de hacer esa función de comunicar? Buscamos siempre alguien con unas características, o por el contrario entendemos que es algo que todas tenemos la capacidad para realizar esa función ¿?

Y una cuestión que siempre nos planteamos: ¿Qué vinculación generamos o qué capacidad tenemos para generar esa relación entre movimientos sociales y los medios comunitarios? Que puede garantizar nuestra propia comunicación.

Y por ultimo algunos ejemplos:

La voz del barrio: un periódico bimensual de los barrios de Nuevo Gijón, Perchera y la Braña aquí en Gijón que busca hacer la comunicación desde lo pequeño, lo cercano, recuperando elementos de identidad de la comunidad.
El rincón del sur: un espacio de producción y edición de audios centrados en temáticas sociales. Además de un espacio para la formación en los medios de comunicación alternativos en concreto en la radio comunitaria.

Angeles Díez:

Unos medios muy mal educados y muy mal criados

Le he puesto este título a la intervención porque quería partir de la propia etimología de la palabra comunicación, que se supone es la principal actividad de los medios de comunicación de masas. Comunicar procede de “común” “comunión”; la comunicación es aquella actividad que está en el origen de nuestra sociabilidad, es decir, de la posibilidad de la vida en común.

En la comunicación está la clave de nuestra propia supervivencia como especie humana. Los animales también se comunican entre ellos, también leen las señales y signos de la naturaleza, su éxito como especies depende de esta relación con los signos de la naturaleza, los colores, los olores, los sonidos… En el caso de nuestra especie nuestra biología nos hace tan dependientes unos de otros durante tanto tiempo que el desarrollo de la comunicación, más aún que nuestra capacidad instintiva para relacionarnos con el entorno, explica la conexión entre nuestra naturaleza social y nuestra supervivencia. No es posible pensar siquiera en un ser humano fuera de la comunidad.

Así, comunicar y vivir en comunidad es un par indivisible.

Esta relación es siempre una relación mediada por el lenguaje (Código) cuyo significado es compartido, en su totalidad o en parte, por aquellos que se comunican (emisor y receptor) y necesita un canal (medio físico a través del cual se transmite)

La complejización de las sociedades humanas lleva aparejado el desarrollo técnico de canales cada vez más especializados que permiten la comunicación entre entornos cada vez más amplios. Aparecen los que llamamos medios masivos: periódicos, radio, televisión, Internet. Podemos decir que en parte la posibilidad de construir sociedades complejas se lo debemos a las técnicas que han permitido ampliar y expandir nuestra comunicación haciendo nuestra comunidad más numerosa y mejorando la relación con otras comunidades más alejadas.

Pero al tiempo que todo esto sucedía, hemos ido perdiendo el control humano, comunitario, personal, social, de la comunicación. El modo de producción capitalista que sólo puede sobrevivir convirtiendo toda relación humana en relación de intercambio ha extendido históricamente sus redes hacia esta actividad. Nunca antes estuvo en manos de tan pocos la comunicación. No me refiero sólo a los medios masivos, la comunicación interpersonal está cada vez más mediada por todo tipo de aparatos tecnológicos y lo mismo ocurre con la comunicación con el poder.

Vivimos en sociedades mediadas, fragmentadas y desconectadas. La comunicación interpersonal –cara a cara- era el fino hilo sobre el que tejíamos la red que nos protegía. Pero el sistema, éste sistema, que todo lo convierte en mercancía ha hecho de este hilo moneda de cambio. Tenemos WhatsApp en vez de conversaciones con amigos, tenemos wifi en los autobuses y las estaciones en vez de mostradores de información, tenemos iPod en en vez de oídos y tablet en vez de manos. Nunca antes había tantos instrumentos para comunicarnos ni tantos medios para informarnos. Nunca antes hemos estado tan incomunicados y tan mal informados.

Para llegar a esta situación hemos pasado por distintos estadios pero la característica común en todos ellos ha sido la desposesión. Hemos sufrido distintas desposesiones o despojamientos. Uno de ellos, quizá el responsable del resto de expolios ha sido la desposesión de nuestra capacidad para comunicarnos y para informarnos. Dice Eduardo Galeano “En esta civilización, donde las cosas importan cada vez más y las personas cada vez menos, los fines han sido secuestrados por los medios: las cosas te compran, el automóvil te maneja, la computadora te programa, la TV te ve”. Esto que nos cuenta Galeano es el resultado de la generalización de un sistema, el capitalismo, que nos ha transformado a todos en consumidores y clientes. En este proceso hemos mutado. Hemos sido abducidos por los objetos. Hemos cambiado comunicación por conexión. ¿Qué papel les corresponde a los medios masivos en esta mutación?

Es habitual encontrar en las páginas de los medios referencias a sus objetivos y en casi todas ellas encontramos que dicen ocuparse de: informar, educar y entretener.

Los medios masivos han usurpado el papel de las familias, de la escuela, de los amigos y de los viajeros. Han ocupado el papel hegemónico en la socialización. Han pasado de ser meros transmisores, canales y medios, a transformarse en nuestra fuente principal de socialización. Si tenemos en cuenta que los medios masivos desde su origen son empresas, es decir, su objetivo principal es producir una mercancía (educativa, informativa o de ocio) y obtener beneficios de su venta, entonces, nos encontramos con que son las empresas las que monopolizan la principal actividad del ser humano.

La influencia y el poder que han adquirido sobre nosotros no se basa sólo en el control de los contenidos que se transmiten, ni en el manejo de técnicas de manipulación que apelan a nuestras emociones y deseos. Desde mi punto de vista la fuente de su poder estriba en su capacidad para modificar los sentidos que le damos a lo que nos rodea. Los medios modifican los contextos, los hechos, porque al construir las noticias dotan de determinado sentido a esos hechos y nos imponen ese sentido con el objetivo de modificar nuestra conducta futura. Lo que nos hace actuar de una manera u otra es el sentido que damos a los hechos. Los medios se han apropiado de nuestra capacidad para dotar de sentido a la realidad.

Bourdieu estudió durante años el funcionamiento del poder y elaboró su teoría sobre los campos en los que el poder se ejerce siguiendo leyes propias, por ejemplo, el campo cultural, el mediático, y nos aportó un concepto clave: el capital cultural o simbólico. Para Bourdieu era necesario estudiar las leyes que rigen cada uno de los campos donde el poder se produce, circula y se reproduce. Todos los campos producen un capital cultural (que por supuesto se transforma a menudo en capital económico) y los actores que se mueven en un campo luchan por su apropiación. El campo mediático es el que más capital cultural produce hoy en día y la batalla por su reapropiación está casi perdida. Cuando las empresas mediáticas dicen que se ocupan de informar, educar y entretener nos están diciendo que todo aquello que tiene que ver con la construcción de nuestra identidad, nuestros valores y nuestros deseos está en sus manos.

Así pues, casi sin darnos cuenta y fascinados por su potencial o embaucados por sus artes, malas artes, nos hemos dejado arrebatar la comunicación y con ella, quizá, el alma.

El asombro, la simplificación y el aislamiento. Tres vías para un solo objetivo: controlar la comunicación.

El asombro.

La Comunicación es la base del conocimiento y utiliza dos caminos: la necesidad y el asombro. Ambos tienen que ver con la posibilidad del conocimiento. Comunicarse es necesario para sobrevivir en cualquier entorno natural o artificial. En nuestras sociedades, con un entorno totalmente transformado la comunicación que nos facilita la información necesaria para nuestra vida cotidiana ha dejado de estar en manos de nuestra familia, de la escuela, de los amigos. En las grandes ciudades la comunicación directa e interpersonal ha estallado y se ha fragmentado, hasta tal punto que cada vez más nuestra fuente de información son los medios.

Hay otro tipo de información de hechos o acontecimientos que no nos conciernen directamente pero que son también necesarios para nuestra supervivencia en relación a otros pueblos. Esta ya está definitivamente monopolizada por los medios masivos.

El asombro, nos dice Canclini, ha sido considerado por multitud de filósofos (Platón, Jaspers, Latour) como el origen del conocimiento. Los medios se valen de las técnicas que producen asombro (la espectacularidad) para atraer nuestra atención, captarnos y conducirnos nuestro pensamiento hacia un objetivo determinado. Por ejemplo, si en una manifestación los medios nos cuentan la cantidad de gente que participó, miles de personas, los fines y reivindicaciones, el contexto que la provoca y su desarrollo pacífico aunque hubo tres encapuchados que rompieron un cajero de un banco . Nos estarán informando y siendo fieles a la realidad, nos podremos hacer una idea si no hemos estado y tendremos elementos para evaluar e interpretar según nuestro criterio. Sin embargo, si esa noticia se centra en esos tres encapuchados ocupando el mismo tiempo de narración e imágenes que el resto de los detalles, nos estará transmitiendo un mensaje erróneo, incluso falso, sobre lo que ocurrió pero habrá captado mejor nuestra atención. Se valen del asombro para manipular.

La sorpresa además se vincula a otros elementos que la conducen hacia determinada idea o imagen. Se dirige hacia sentimientos importantes. Impactar para poder dirigir es parte fundamental de la estrategia de manipulación mediática.

¿Se podría haber hecho de otra forma? Claro. Imaginemos que se trató de una manifestación contra los desahucios. Imaginemos que el periodista ha hecho un trabajo previo de localización e investigación y que nos cuenta un caso generalizable a la mayor parte de los manifestantes: una familia con niños pequeños que se ha quedado sin casa al perder el trabajo el marido y no poder pagar la hipoteca. Seguramente ese drama humano habrá captado también nuestra atención pero desde luego en otra dirección distinta. En el primer caso nos estarían induciendo a reprobar la manifestación por la violencia que nos han mostrado con los tres chicos, incluso hay un efecto de sustitución en el que la sucursal bancaria aparece como víctima de la violencia frente a la agresión física de los chicos, mientras que las familias desahuciadas se diluyen como víctimas.

En nuestro país, debido a la historia de la guerra civil, la gran prohibición es la violencia, de modo que los medios recurren frecuentemente a esa imagen para conseguir el rechazo y refocalizar nuestra condena. Será un recurso habitual para captar la atención y desplazar al resto de los hechos. El asombro (la espectacularidad) genera una mayor cuota de conocimiento y a su vez, la violencia es un recurso cargado de espectacularidad. El recurso de los medios a las acciones violentas transfiere a los hechos un sentido particularmente negativo y provoca dos tipos de conductas “miedo” e “inhibición”.

La simplificación

Los propagandistas norteamericanos descubrieron que la simplificación de los mensajes era una de las claves de la comunicación masiva. Al simplificar los mensajes se consigue que circulen a mayor velocidad y lleguen a más gente. De este modo, era fácil conseguir que los lectores, oyentes y espectadores fueran conducidos hacia determinadas ideas o a comprar determinados productos.

Una gran parte de la comunicación humana se basa en los estereotipos, éstos son una forma eficaz de obtener una información previa (positiva o negativa) que orientará nuestra actuación. Bernays, sobrino de Freud, fue uno de los publicistas más prestigiosos que aplicó sus descubrimientos sobre la propaganda con el fin de conducir los gustos de la población norteamericana según los intereses de las empresas que le pagaban (un ejemplo interesante del gran poder de los medios en la construcción de los gustos y los deseos fue el diseño de la campaña para aumentar el consumo del tabaco y ampliar el mercado incorporando a las mujeres al hábito de fumar).

Los mensajes cortos, claros y directos, son el recurso privilegiado para bloquear la razón y activar los sentimientos.

El aislamiento

El capital simbólico que generan los medios sólo funciona en régimen de monopolio. La concentración mediática es el recurso de la creciente fragmentación social que impide que haya pluralidad de jugadores dotando de sentidos a los hechos.“La cultura de consumo ha hecho de la soledad el más lucrativo de los mercados” dice Galeano.

Hoy en día las relaciones sociales están completamente mediadas. Los móviles, los aipad, los tablet, nos han conducido hacia un mundo en el que los espacios privados, los espacios de comunicación íntima, familiar, de amistad, de amor, espacios antes reservados a la comunicación cara a cara, se han transformado en comunicación mediada. Nos conectamos virtualmente y nos desconectamos físicamente.

Los medios masivos nos alejan de las experiencias. También las tecnologías digitales modernas. Es muy frecuente encontrar a chicos que acuden a una manifestación o a un acto reivindicativo y se la pasan grabando con el móvil. Frente a la experiencia vivida el video del móvil, frente a la voz, la imagen y el tacto el WhatsApp. La mediación nos aleja del mundo, nos protege de la contaminación del mundo, si nos sentimos en peligro sólo tenemos que desconectar (La película “los sustitutos” de Jonathan Mostow, es un buen ejemplo). Dice N. G. Canclini que “La simple abundancia de información, que acumula en la navegación digital textos e imágenes, ocurrencias, opiniones y publicidad, no construye puentes en un mundo roto”.

A modo de conclusión-recomendación

Reapropiarse de los medios masivos, lo mismo que se decía ayer sobre la educación, implica reapropiarse de la dirección de nuestras vidas, significa resignificar, es decir, recomponer los lazos rotos con el entorno social y natural, restablecer la comunicación perdida.

En este sentido la experiencia del 15M ha sido fundamental. Desde mi punto de vista es necesario estudiar lo que ha pasado en las calles y plazas de nuestro país como un síntoma, como la voluntad de miles y miles de personas por recuperar los espacios de diálogo, la reapropiación del espacio de y para la comunicación.

Los medios masivos actuales no pueden ser reeducados, solo pueden ser lo que son, instrumentos al servicio de sus amos. De modo que no tiene sentido educar para los medios. Hay que construir otros medios al tiempo que se construye otra sociedad. En este sentido, los medios de comunicación alternativos para serlo realmente han de ser parte de los movimientos sociales, al servicio de causas y no de personas.

De la misma forma que las noticias se construyen también se construyen las audiencias. Por eso hay que apropiarse del capital cultural que producen los medios diseñando una estrategia conjunta que vincule la producción de información a su comunicación y a un objetivo.

Recuperar la categoría de ciudadano frente a la de consumidor. La comunicación y la información ha de ser un derecho ciudadano pero dentro de los derechos sociales y económicos. Porque no sirve un reconocimiento formal sino que se han de crear las condiciones para que pueda darse. Decía Ramonet que “informarse cuesta”, eso quiere decir que se necesita un esfuerzo por parte del que recibe la información. Si este esfuerzo no se hace nos convertimos en consumidores, receptores pasivos.

La situación actual no tiene remedio si la comunicación masiva no está sujeta a un control social. Mientras la población sea un sujeto pasivo u objeto de noticias, no pueda controlar de ninguna forma la información no tiene sentido el debate de si la información es buena o mala, es la que deciden los emisores pero ajena a los receptores.