Paz-DDHH-Solidaridades

Espacio Pachakuti- Tiempo de SOLidaridades.

1-El 30 de enero es el Día Escolar de la No Violencia y la Paz.

Entonces, los colegios y los institutos suelen llenarse de cartulinas con frases de Gandhi y durante el recreo se sueltan globos de colores. Pero esa celebración no tiene sentido si no se clarifica que el 30 de enero se celebra y visibiliza lo que muchos profesores y profesoras y comunidades educativas trabajan a lo largo de todo el año promoviendo la resolución pacífica de los conflictos: desde los internacionales hasta el que se da cotidianamente en cada centro y en cada momento de la vida.

Promover en nuestros centros educativos la educación para la paz, como aparece en los proyectos educativos de centro, o desarrollar planes de mediación y programas de convivencia y resolución pacífica de conflictos, es absolutamente incompatible…con la promoción de concursos literarios escolares militares, que la Dirección General de Reclutamiento y Enseñanza Militar del Ministerio de Defensa, en estrecha colaboración con las Áreas de Reclutamiento de cada provincia, han puesto en marcha.

No se pueda hablar de la paz y promocionar valores militaristas. De ningún modo. Sería como cambiar el “día de la paz”, por el “día del espíritu militar” y Gandhi se levantaría de su tumba.

Los valores de la paz se ligan ineludiblemente a los derechos sociales, a la propia escuela pública y de calidad , a la construcción de un mundo en paz y con justicia.

El 30 de enero sería un día propicio para poner en marcha lo que dice el exdirector general de la Unesco, Federico Mayor Zaragoza, “seamos conscientes de que estamos a tiempo de cambiar una cultura de imposición, del miedo, culturas basadas en la especulación económica, de deslocalización de la producción de la guerra, en una cultura del diálogo, de la reconciliación de la sociedad, en una cultura de la paz”.

…porque las escuelas deben educar para la paz, no para la guerra . ..porque las mentes de niñas y niños no son objetivo militar..

Las escuelas deben ser transmisoras de conocimiento y valores positivos, nunca instrumentos de propaganda. No se puede considerar el uso de la fuerza física ni de las armas como valor educativo, ni mucho menos como recurso para la resolución de conflictos. Cuando fomentamos el uso de la fuerza, estamos legitimando la ley del más fuerte anulando el espacio para el pensamiento crítico, que es el principal objetivo de la educación y motor esencial para el progreso social.

…porque la guerra no es un juego

En los últimos 10 años, el 80% de las víctimas de las guerras se registran entre la población civil. La destrucción y el horror quiebran cualquier posibilidad de resistencia. La consecuencia inmediata es la destrucción de infraestructuras, viviendas, recursos, vidas… y la población es condenada al hambre y la miseria. Solicitar asilo o refugio -en definitiva, protección- en un país extraño es la última posibilidad de supervivencia de miles de personas. Sin embargo Europa incumple sistemáticamente sus obligaciones y

responsabilidades jurídicas, desde la Declaración de Derechos Humanos hasta la Convención de Ginebra, dejando en la estacada a miles de personas en la peor crisis de desplazados desde la II Guerra Mundial.

El gasto militar mundial crece a un ritmo de más de 1’5 billones de euros anuales, y eso no puede ser admisible.

Defendamos el fomento de una cultura de paz a través de la investigación y educación por la paz, así como una acción humanitaria y cooperación desmilitarizadas.

Hagamos merecido recordatorio al Mahatma, al “alma noble” Gandhi promocionando y defendiendo los valores de paz con justicia social en nuestro centro educativo.

2-en la Felguera el viernes, Javier Orozco y Yuri Neira.

(este fin de semana en Rivas, encuentro preparatorio del aniversario 20 de la comunidad de Paz de San José Apartadó en marzo).

3-Plan Cóndor. Sentencia en Italia

La Corte Penal III del Tribunal de Roma condenó a prisión perpetua a ocho ex altos mandos de dictaduras del Cono Sur por la muerte y la desaparición de ciudadanos italianos durante el Plan Cóndor en los años 70, en tanto absolvió a 19 militares, en su mayoría uruguayos, imputados por su responsabilidad directa en esos delitos. “Hay mucho dolor y bronca. El Estado uruguayo dio los pasos necesarios en este proceso pero va a haber una apelación. Estamos defraudados por la decisión del Tribunal”, afirmó tras la sentencia el vicepresidente uruguayo Raúl Sendic, presente en la sala.

Las condenas recayeron sobre los ex dictadores bolivianos Luis García Mesa y Luis Arce Gómez, los chilenos Hernán Jerónimo Ramírez y Rafael Ahumada Valderrama, los peruanos Francisco Morales Bermúdez, Pedro Richter Prada y Germán Ruiz Figueroa, y el ex canciller uruguayo Juan Carlos Blanco, quien cumple una condena en su país.

La mayor parte de los absueltos son uruguayos que forman parte de la treintena de represores condenados en ese país. Se trata de Ricardo Arab, José Gavazzo, Ernesto Ramas, Jorge Silveira, Gilberto Vázquez, Juan Larcebeau, Luis Maurente, Ricardo Medina, José Sande y Ernesto Soca. También fueron absueltos Pedro Mato, que se fugó a Brasil, y Jorge Tróccoli, el único presente durante el proceso ya que se fugó a Italia. Tróccoli estaba acusado por su participación en secuestros de ciudadanos ítalo-uruguayos en Buenos Aires, en diciembre de 1977. La lista de absueltos se completa con los militares chilenos Pedro Espinoza, Daniel Aguirre, Carlos Luco, Orlando Moreno y Manuel Vázquez, y al peruano Martín Martínez.

La fiscalía había pedido 27 condenas a perpetua por las desapariciones forzadas de ciudadanos italianos, entre ellos los nacidos en la Argentina Luis Stamponi (secuestrado en Bolivia), Alejandro Logoluso y Dora Marta Landi (secuestrados en Paraguay), y Lorenzo Ismael Viñas y Horacio Campiglia (secuestrados en Brasil).

Los familiares presentes en la sala de la cárcel, en las afueras de Roma, mostraron su descontento apenas leído el fallo y en medio de las lágrimas aseguraron que apelarán la sentencia. “Estamos defraudados”, admitió Sendic, que participó de la jornada final junto a la subsecretaria del gobierno italiano María Elena Boschi. “Haber conectado hechos trágicos ocurridos en países distintos de Sudamérica tiene una importancia histórica. Para el Estado italiano era fundamental que se hiciera Justicia, también por las víctimas de origen italiano”, afirmó Boschi.

El primer juicio por los crímenes del Plan Cóndor se realizó en la Argentina y concluyó el 27 de mayo del año pasado. Catorce ex jefes militares y oficiales de inteligencia argentinos y uno uruguayo fueron condenados a penas de entre ocho y 25 años de prisión por más de un centenar de privaciones ilegítimas de la libertad y otros delitos de lesa humanidad.

Martín Almada, premio nobel alternativo, que fue el descubridor del archivo del terror, de la operación Cóndor de exterminio, ha sido presentado varias veces al premio ddhh del ayto de Siero.

4-se ha reunido la CELAC en Dominicana, y antes los movimientos sociales.

Paz, en tiempos de incertidumbre, es lo que tienen consensuado en la CELAC, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, 33 países, que se está reuniendo hoy en Dominicana. En una anterior Cumbre, en Cuba, se había acordado declarar a Latinoamérica territorio de paz. Eso ahora está en discusión una vez que Colombia, que avanza hacia la paz interna, pero ha solicitado entrar a colaborar con un bloque de y para la guerra, la OTAN, y eso quiebra los equilibrios y los compromisos.

Los movimientos sociales y las organizaciones políticas de América Latina y el Caribe, reunidos los días 23 y 24 de enero del 2017 en la ciudad de Santo Domingo, República Dominicana, suscribimos el presente documento de ferviente apoyo a la V Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños –CELAC-, junto a la esperanza de que contribuya aún más a la consolidación y el fortalecimiento de ese importante mecanismo de concertación y acción mancomunada de nuestros países, en defensa de los intereses y derechos de las naciones y los pueblos.

La CELAC representa un rayo de esperanza para los países latinoamericanos y caribeños que debemos coordinar esfuerzos para juntos combatir los grandes males que nos aquejan, como son: la pobreza, el hambre, el desempleo, la falta de acceso a servicios de salud, educación y a viviendas dignas, la desigualdad de género y violencia contra las niñas y mujeres, la violación de los derechos más elementales, la guerra cultural y mediática, la inseguridad ciudadana, el flagelo de las drogas, las políticas neoliberales, las acciones ilegales y depredadoras de las empresas multinacionales, la destrucción del medio ambiente, el intercambio desigual y los obstáculos para una comunicación contra hegemónica, entre otros males.

Sumamos nuestro esfuerzo militante a la lucha común por la soberanía nacional, la democracia, el desarrollo sostenible y la garantía de todos los derechos humanos para todos nuestros ciudadanos. Esto se torna más indispensable cuando la ofensiva de la derecha en el continente y el reciente ascenso al poder del presidente estadounidense, aumenta el riesgo de que, junto a sus prédicas hegemonistas, misóginas, racistas, xenófobas e imperialistas, se multipliquen y ejecuten las amenazas de agresión características de la vieja política del gran garrote y el intervencionismo, que tantas tragedias han causado a nuestros pueblos a lo largo de la historia.

Denunciamos militantemente esas graves amenazas, llamamos a la alerta, la solidaridad más decidida y la unidad de nuestros pueblos, y reclamamos espacios de diálogo entre los gobiernos y los movimientos sociales para enfrentar esos y otros desafíos.

Respaldamos la Proclamación de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, como fuera acordado en 2014 por los Jefes de Estado y Gobierno en la Segunda Cumbre de la CELAC.

Rechazamos la implantación de bases militares por países y organizaciones ajenos a la región, la reactivación de la IV Flota, la implementación de un nuevo Plan Cóndor, los ejercicios militares conjuntos con potencias y organizaciones extranjeras, como la OTAN, y demandamos el retiro de la MINUSTAH de Haití, primer país en alzarse contra la dominación colonial y con el cual nos solidarizamos permanentemente.

Condenamos la criminalización de la protesta social y la persecución por grupos paramilitares contra gobiernos, organizaciones y líderes progresistas. En ese sentido, exigimos la libertad de la diputada Milagro Salas y del luchador político Simón Trinidad, y reclamamos justicia para el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Apoyamos la resistencia y la lucha de Puerto Rico por su independencia, aún ausente de la CELAC, y celebramos el indulto de Oscar López Rivera, fruto de la batalla de su pueblo y de la solidaridad internacional por su liberación.

Respaldamos firmemente la soberanía de la República Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

Nos unimos al reclamo mundial por el levantamiento inmediato e incondicional del bloqueo genocida contra la hermana República de Cuba por parte del Gobierno de los Estados Unidos y la devolución del territorio ocupado por la Base Naval de Guantánamo.

Expresamos nuestro apoyo incondicional a la Revolución Bolivariana y al legítimo gobierno liderado por el presidente Nicolás Maduro. Exigimos la derogación de la injerencista Orden Ejecutiva del Gobierno de los Estados Unidos que califica a Venezuela como una amenaza a su seguridad nacional.

Saludamos la reciente victoria electoral del Frente Sandinista en Nicaragua y la reelección del Presidente Daniel Ortega. Alertamos sobre el intento de socavar la estabilidad del gobierno de El Salvador.

Reclamamos la urgente necesidad de erradicar la pobreza, el hambre y la desigualdad social, para construir sociedades justas e inclusivas, que garanticen el acceso para todos a la salud, la educación pública, gratuita y de calidad, a una vivienda digna sin desalojos forzosos, el trabajo digno y el respeto a las conquistas y derechos laborales, el fomento de la cultura y la identidad, las oportunidades para los jóvenes y estudiantes, y la participación efectiva del pueblo. Nos solidarizamos con las luchas de los maestros y los estudiantes en toda la región, incluyendo las reformas educativas.

Apoyamos los esfuerzos del pueblo colombiano por alcanzar la paz con justicia social, luego de cinco décadas de cruenta guerra, en el marco de los acuerdos logrados entre el gobierno colombiano y las FARC-EP, y del inicio del diálogo con el Ejército de Liberación de Nacional. La paz de Colombia es la paz del continente.

Nos guía la convicción inequívoca de que el más efectivo recurso es la unidad de las naciones y los pueblos, y en ese ánimo reiteramos nuestro compromiso militante de hacer cuantos esfuerzos sean precisos para poner esa fuerza popular en pie, y así formar una barrera infranqueable contra las pretensiones del imperialismo estadounidense y sus aliados. Avanzar hacia la conquista de nuestra definitiva liberación nacional y social, que desde la inmortalidad nos siguen señalando los guías y precursores de esa causa, nos anima a adoptar la presente Declaración y suscribrirla con el más alto espíritu de solidaridad latinoamericana y caribeña, con eterno compromiso al legado de los invictos Comandantes Fidel Castro y Hugo Chávez e inspirados en la heroica resistencia de mujeres como Mamá Tingó,

las Hermanas Mirabal y todos nuestros héroes y mártires de la Patria Grande.