tiempos de SOLidaridades

Espacio Pachakuti. Tiempo de SOLidaridades.

-inicia el año

con los aniversarios de Cuba y Zapatistas.. triunfo revolucionario de 1959 y levantamiento indígena de 1994..

..se ha reunido el CNI...y ratificado que presentaran candidatura de mujer e indigena….”en efecto retembló la tierra y nosotros con ella, y que pretendemos sacudir la conciencia de la nación, que en efecto pretendemos que la indignación, la resistencia y la rebeldía figuren en las boletas electorales del 2018, pero que no es nuestra intención competir en nada con los partidos y toda la clase política que aun nos debe mucho; cada muerto, desaparecido, encarcelado, cada despojo, cada represión y cada desprecio. No nos confundan, no pretendemos competir con ellos porque no somos lo mismo, no somos sus palabras mentirosas y perversas. Somos la palabra colectiva de abajo y a la izquierda, esa que sacude al mundo cuando la tierra retiembla con epicentros de autonomía, y que nos hacen tan orgullosamente diferentes ..”

échenle una miradita al comunicado..
Y RETEMBLÓ!, INFORME DESDE EL EPICENTRO… http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2017/01/02/y-retemblo-informe-desde-el-epicentro/

“Es decir, no tengan duda, vamos por todo, pues sabemos que tenemos enfrente quizá la última oportunidad como pueblos originarios y como sociedad mexicana de cambiar pacífica y radicalmente nuestras formas propias de gobierno, haciendo que la dignidad sea el epicentro de un nuevo mundo.

Desde Oventik, Territorio Zapatista, Chiapas, México”

y recordando brevemente aspectos de balance de 2016, cuando mencionamos, Refugiados-traición europea a los derechos, balanza que se inclina hacia la derecha en el mundo y en América, con nuevo presidente yanqui que empieza a actuar el 20 enero, el golpe a Dilma en Brasil, el viaje de Fidel Castro hacia la inmortalidad , los asesinatos de centenares de activistas ambientales, entre ellas Berta Cáceres, la paz posible o a medias en Colombia debido a que se mantienen las estructuras paramilitares, el acercamiento de Santos a la OTAN y los peligros de reeditar guerra.

Y otras muchas dificultades graves, pero que, en clave de solidaridades y esperanzas, se trataría de tratar de revertir.. para atacar las injusticias y desigualdades que se han agravado el año pasado.

hacia citas y compromisos de mayor acción colectiva.

En líneas mayores clave: contra el desastre climático, contra las guerras, por la construcción de alternativas creativas y comunitarias, en lo concreto, desde lo local a lo global:

Pueblos Indígenas: dice el copinh a los 10 meses del crimen de Berta..
Paz Colombia: cómo la acompañamos.
Guerra y destrucción en Oriente Medio.
Descolonizar como clave, retrasada desde los años 60...en Sahara y Palestina.

Año nuevo, misma resistencia indígena, nuevas victorias.

El Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras COPINH despide el año 2016 como uno de los años más dolorosos de nuestra historia de más de 23 años. El vil y aún impune asesinato de nuestra lideresa y coordinadora general, Berta Isabel Cáceres Flores nos duele profundamente. La huella que deja en nuestra organización y en el movimiento social y popular hondureño es imborrable y guiará siempre nuestras acciones de resistencia en contra de la dictadura reinante en la desangrada Honduras.

El COPINH hace un llamado a mantener la fuerza y a enfrentar decididamente las dificultades que se avizoran en el año 2017, enmarcadas en el recrudecimiento de la opresión y la violencia

COPINH, fiel al legado de nuestra Berta, seguirá construyendo y proponiendo alternativas para el desarrollo de formas de vida digna, distintas a las penurias y humillaciones que nos ofrece el capitalismo, el racismo y el patriarcado.

2017 debe ser el año de la reivindicación de Berta Cáceres y de la expulsión de todos aquellos proyectos asesinos e inconsultos que pretenden aprovecharse de nuestros bienes naturales para llenar los bolsillos de los mismos parásitos que desde hace más de 500 años padecemos.

No creemos en las propuestas de desarrollo que dividen comunidades, niegan nuestra identidad, pisotean nuestros derechos y asesinan a nuestro pueblo. Creemos en decisiones sobre nuestros destinos y futuros tomadas por nuestras comunidades y para el beneficio real de nuestros hijos y nuestras hijas. Apostamos a la autonomía, a la convivencia armoniosa con nuestro entorno natural y a la construcción colectiva y liberadora de las comunidades. Llamamos a la reivindicación de la vida y lucha de Berta Cáceres en la resistencia constante, clara y eficaz en cada uno de nuestros corazones y de nuestros días, recordando con ella, a todos y todas quienes han dado su vida por la nuestra y por la humanidad.

¡Con la fuerza ancestral de Berta, Iselaca, Lempira, Mota y Etempica se levantan nuestras voces llenas de vida, justicia, dignidad, libertad y paz!

—Descolonizar

Sólo la Resistencia no violenta de los palestinos a su prolongado calvario y el activismo de la sociedad civil trasnacional parecen tener alguna capacidad para impulsar un cambio positivo en el statu quo.

Los palestinos parecen condenados cada vez más a convertirse en sujetos sometidos, o al menos en ciudadanos de segunda clase, en su patria. El expansionismo israelí, el incondicional apoyo estadounidense y la impotencia de la ONU se combinan para crear sombrías perspectivas para la autodeterminación palestina y para una paz negociada que sea sensible a los derechos y reclamaciones de palestinos.

Recordar los tres destacados aniversarios que van a producirse en 2017 puede ayudarnos a comprender mejor cómo en el curso de los últimos cien años ha ido desarrollándose esta desoladora narrativa palestina.

Quizá esas remembranzas puedan incluso motivar la rectificación de los fracasos del pasado y alentar los decaídos esfuerzos para encontrar un camino a seguir incluso en este tardío momento. Las iniciativas más prometedoras están ahora asociadas con un creciente movimiento de solidaridad global dedicado a conseguir una paz justa para ambos pueblos.

Por ahora, ni las Naciones Unidas ni la diplomacia tradicional parecen tener mucha influencia sobre el juego de fuerzas políticas y sociales existentes en el núcleo de la lucha palestina. Sólo la resistencia no violenta de los palestinos al prolongado sufrimiento causado por la ocupación y la militancia de la sociedad civil trasnacional parecen tener alguna capacidad para ejercer una influencia positiva sobre el statu quo y mantener la esperanza.

1917

El 2 de noviembre de 1917, persuadieron al secretario de Asuntos Exteriores británico, Arthur Balfour, para que enviara una carta al barón Lionel Rothschild, destacado defensor del sionismo en Gran Bretaña, manifestando su apoyo a las aspiraciones del movimiento. El contenido más importante de la carta quedó expuesto en el siguiente párrafo:

“El gobierno de Su Majestad considera favorablemente el establecimiento de un hogar nacional para el pueblo judío en Palestina, y hará cuanto pueda para facilitar la consecución de este objetivo, dejando bien claro que no hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no-judías existentes en Palestina, ni los derechos y estatuto político de que disfrutan los judíos en cualquier otro país.”

Una observación inicial obvia es por qué Gran Bretaña adoptó tal iniciativa en medio de la I Guerra Mundial. La explicación más inmediata es que la guerra no estaba yendo tan bien, lo cual alimentaba la creencia y la esperanza de los dirigentes británicos en el hecho de que situándose junto al movimiento sionista animaría a los judíos de toda Europa a apoyar la causa de los aliados, especialmente en Rusia y Alemania.

Un segundo motivo se centró más en auspiciar los intereses británicos en Palestina, que Lloyd George, entonces primer ministro, consideraba estratégicamente vitales para proteger la ruta del comercio terrestre hacia la India, así como para salvaguardar el acceso al Canal de Suez.

La Declaración Balfour resultó controvertida desde el mismo día en que se emitió, incluso entre algunos judíos. En primer lugar, ese compromiso del Foreign Office británico evidenciaba una empresa puramente colonial que no se molestaba ni lo más mínimo en tener en cuenta los sentimientos de la población mayoritariamente árabe que vivía en Palestina en aquel tiempo (los judíos representaba menos del 10% de la población allí en 1917), ni en respetar el creciente apoyo internacional al derecho de autodeterminación de que gozan todos los pueblos.

Oposición judía a la Declaración Balfour

Judíos importantes, dirigidos por Edward Montagu, secretario de Estado para la India en aquel momento, se opusieron a la declaración temiendo que encendiera las llamas del antisemitismo, especialmente en las ciudades europeas y norteamericanas.

A partir de ahí, los árabes se sintieron traicionados porque consideraron que la iniciativa de Balfour rompía las promesas que les habían hecho de independencia política a cambio de unirse a la lucha contra los turcos. También advertía sobre futuros problemas a causa de la promoción sionista de la inmigración judía hacia Palestina y la agitación de la población árabe indígena.

Debería reconocerse que incluso los dirigentes sionistas no se sentían totalmente satisfechos con la Declaración Balfour. Había ambigüedades deliberadas incrustadas en su lenguaje. Por ejemplo, los sionistas hubieran preferido la palabra “el” en vez de “un” delante de “hogar nacional”. Por otra parte, se consideró que la promesa de proteger el statu quo de los no judíos propiciaba un futuro problema, aunque, como acabó resultando, esta asunción de responsabilidad colonialista no se cumplió nunca.

Y, finalmente, los sionistas recibieron apoyo para un hogar nacional, no un Estado soberano, aunque en las conversaciones entre bambalinas los británicos acordaron que en el futuro podría surgir un Estado judío, pero sólo después de que los judíos se convirtieran en mayoría en Palestina.

Merece la pena mirar hacia atrás respecto a la Declaración Balfour para comprender cómo las ambiciones coloniales se trocaron en culpa liberal y empatía humanitaria por la grave situación de los judíos europeos tras la II Guerra Mundial, creando a la vez una pesadilla interminable de decepción y opresión para la población palestina.

1947

Tras la II Guerra Mundial, con el conflicto palestino alcanzando cada vez niveles más altos de intensidad y el Imperio británico en caída libre, Gran Bretaña renunció a su papel de mandataria y le cedió a la incipiente ONU la tarea de decidir qué hacer.

La ONU creó un grupo de alto nivel para dar forma a una propuesta, que tuvo como resultado un conjunto de recomendaciones que incluían la partición de Palestina en dos comunidades, una para los judíos, otra para los árabes. Se internacionalizó Jerusalén, en la que ninguna comunidad podría ejercer la autoridad gobernante ni tendría derecho a reclamar que la ciudad era parte de su identidad nacional. Ese informe de la ONU fue adoptado como propuesta oficial bajo la forma de la Resolución 181 de la Asamblea General.

El movimiento sionista aceptó la Res. 181, mientras los gobiernos árabes y los representantes del pueblo palestino la rechazaban, afirmando que infringía los derechos de autodeterminación y que era enormemente injusta. En aquel momento, los judíos constituían menos del 35% de la población aunque se les había cedido más del 55% del territorio.

Como es ampliamente conocido, se emprendió una guerra de la que los países árabes vecinos que entraron en Palestina acabaron derrotados por las bien entrenadas y armadas milicias sionistas. Israel ganó la guerra, apoderándose del 78% de Palestina en el momento en que se alcanzó el armisticio, desposeyendo a más de 700.000 palestinos y destruyendo varios cientos de pueblos palestinos. Esta experiencia, el momento más amargo sufrido por los palestinos, es conocida entre ellos como la nakba o catástrofe.

1967

El tercer aniversario de 2017 es el que va asociado a la guerra de 1967, que llevó a otra derrota militar de los vecinos árabes y a la ocupación israelí de la totalidad de Palestina, incluyendo la ciudad entera de Jerusalén y la Franja de Gaza.

Estados Unidos: el socio estratégico

La victoria israelí cambió la ecuación estratégica de forma espectacular. Israel, que había sido considerado anteriormente una carga estratégica para los EEUU, de repente pasó a ser apreciado como socio estratégico con derecho a recibir un apoyo geopolítico incondicional.

En la famosa Resolución 242, el Consejo de Seguridad de la ONU decidió por unanimidad el 22 de noviembre de 1967, que había que negociar la retirada de las fuerzas israelíes, acordando determinadas modificaciones en las fronteras, en el contexto de alcanzar un acuerdo de paz que incluyera una resolución justa a la situación de los refugiados palestinos que estaban viviendo por toda la región.

Durante los 50 años siguientes, hemos sido testigos del no cumplimiento de la Res. 242. Bien al contrario, Israel ha invadido aún más la Palestina Ocupada mediante la ampliación de asentamientos y de la infraestructura con ellos relacionada, hasta tal punto que muy pocos puede creer que un Estado palestino independiente pueda coexistir ya con Israel, ni siquiera que sea algo deseable.

Estos aniversarios revelan tres etapas en el constante empeoramiento de la situación palestina. También evidencian la incapacidad de la ONU o de la diplomacia internacional para resolver el problema de cómo palestinos y judíos deberían compartir la tierra.

Es demasiado tarde para revertir enteramente estas fuertes corrientes de la historia, pero sigue siendo imperioso encontrar una solución humana que de algún modo permita que estos dos pueblos vivan juntos en paz o en comunidades políticas separadas.

Confiemos fervientemente en que pueda encontrarse una solución satisfactoria antes de que otro nuevo aniversario reclame nuestra atención. ( Richard Falk )