Encuentro con los familiares de los asesinados en octubre negro.

Caravana Mayaki
Uno solo, una palabra.
Grupo de Soldepaz.Pachakuti a Bolivia. octubre de 2005.

12 de octubre.

“El día de la Raza” lleva tiempo sin que la oligarquía boliviana pueda seguir celebrándola.

En el 2003, el 12 fue el día de la máxima represión contra la población que se movilizaba en defensa de los recursos naturales.

En el 2004 el 12 fue motivo de celebraciones como aniversario de las masacres, muy diferentes a la de la llegada de Colón.

- En este 12 de octubre de 2005, en horas de la mañana, la Caravana Mayaki se reúne en el hotel.

Luís Gómez, uno de los coordinadores de la caravana, autor del libro “El Alto de Pié” sobre los sucesos de octubre negro o la guerra del gas, toma la palabra:

- “previamente a las masacres, Gonzalo Sánchez de Losada había emitido tres decretos de emergencia nacional con los que legalizaba la barbarie posterior.

El 12 de octubre del 2003 era domingo.

En el Alto, los bloqueos continuaban de forma ininterrumpida.

Camiones con militares y policías llegaron a uno de los puentes bloqueados por la población.

No pudieron pasar, retrocedieron y se metieron al humilde barrio de Villa Ingenio.
Empezaron a disparar a todo el mundo. En poco tiempo hubo decenas de muertos, centenas de heridos, que no se podían sacar porque los militares tenían rodeada la zona.

Un cura popular puso su camioneta para llevar a centenares de personas, entre muertos y heridos. Un médico de 23 años, llevaba a los heridos en su moto, amarrados, para tratar de atenderlos..

Hoy se cumplen dos años de aquellos sucesos, y las responsabilidades aún no están legalizadas.

De la rabia de los muertos de octubre el pueblo aymará arrancó fuerzas para tomar la Paz, y forzó la renuncia de Gonzalo Sánchez de Losada, y evitó la perdida del gas para Bolivia.

Ese día el destino de El Alto cambió.

Y se convirtió en la vanguardia política de América Latina.

Hoy las viudas de los asesinados han decidido que no irán más contra su cultura, y no exhumaran de nuevo los cadáveres, como tuvieron que hacer antes, para forzar a que el Congreso iniciara los trámites para el juicio de responsabilidades.

Hoy no habrá exhumaciones, pero ese es el sentido de la caravana Mayaki. Acompañar a las victimas y a los familiares. Con respeto. Con nuestra presencia. Ese es el sentido de solidaridad.

Los políticos de Bolivia nunca han querido ir al cementerio de El Alto. La Asociación de Familiares de Víctimas de la Guerra del Gas, junto a las organizaciones sociales de El Alto, son la que están liderando la petición de justicia…”

Y así fue. Llegamos a El Alto, hoy 12 de Octubre, llegamos al cementerio, acompañamos a las viudas, familiares, lisiados de aquella guerra del gas, acompañamos en la celebración religiosa, escuchamos las palabras de los dirigentes sociales, del abogado del Comité Impulsor del Juicio de Responsabilidades a Gonzalo Sánchez de Losada y sus colaboradores, la canción de Félix Choque dedicada a los asesinados, recibimos al final una comida comunitaria indígena sobre el suelo del cementerio, y retornamos, con la convicción de la necesidad de articular acciones internacionales para quebrar esta nueva etapa de impunidad, y obligar a que Estados Unidos deporte al asesino Sánchez de Losada a Bolivia para que sea juzgado por sus crímenes.