CARTA Paz Colombia

Gijón, 10 de octubre del 2016

Carta Abierta

Del Colectivo de Colombianos Refugiados en Asturias y de Soldepaz Pachakuti,

al Gobierno del Principado de Asturias, a la Junta General, a los Ayuntamientos, a las organizaciones sociales, medios de comunicación y a la ciudadanía en general:

Al agradecerles la solidaridad y el apoyo por años a la causa de la búsqueda de la paz y del respeto a los derechos humanos en Colombia, compartimos con UDS. algunas reflexiones sobre la situación de esos propósitos luego de los acontecimientos de las últimas semanas:

· La firma de los Acuerdos de La Habana tras cuatro años de negociaciones con la mediación de los gobiernos de Cuba, Chile, Venezuela y Noruega y con el apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU, la CELAC, el Vaticano y otros Estados, ha merecido el Premio Nobel al Presidente colombiano y pone fin al conflicto armado interno entre el gobierno de Colombia y las FARC, lo que constituye un gran avance en la búsqueda de la paz, mismo camino de diálogos políticos y negociación que se requiere para ponerle fin al conflicto con el ELN y el EPL.
· Los acuerdos contienen elementos que apuntan a resolver problemas que generan conflicto social y político, como el tema de tierras y títulos de propiedad para el campesinado, la seguridad alimentaria, la sustitución de los cultivos ilícitos, incrementar la participación política, romper el vínculo entre política y armas, la ampliación de la democracia fomentando la creación de nuevos partidos incluido el que surja del tránsito de las FARC a formación política , programas de desminado, garantías para la vida de la dirigencia social y de oposición, derechos para las mujeres y desigualdad de género, esclarecimiento de la verdad, la convivencia y la no repetición, la búsqueda de personas desaparecidas, medidas de reparación para las víctimas incluida la reparación colectiva, el establecimiento de una Jurisdicción Especial para la Paz para que las víctimas accedan a justicia, una ley de indulto y amnistía, un acuerdo sobre el fin del conflicto, dejación de armas con monitoreo internacional y reincorporación de los-as guerrilleros-as a la vida civil.
· El Acuerdo se firmó entre dos partes ninguna de ellas en condición de vencida y expresa el estado de una correlación de fuerzas, así como el reconocimiento por el gobierno de que las FARC son un sujeto político, una fuerza beligerante, y a su vez las FARC han reconocido a las instituciones republicanas y aceptado el monopolio de las armas en manos del Estado.
· El Acuerdo firmado fue depositado en Berna con carácter de Acuerdo Especial en el Consejo Federal Suizo, no es re-negociable como lo reconoció el Jefe de la Comisión Negociadora del gobierno colombiano y el abogado asesor de las FARC, pero además el Acuerdo es de obligatorio cumplimiento para las partes.
· En el referendo del 2 de octubre/16 no hizo uso de su derecho al voto el 63,3% del censo electoral que son 34,9 millones de ciudadanos-as. De ellas votaron 13´066.000 personas ganando el “NO” por una diferencia inferior a 54 mil votos. El Gerente de la campaña “NO a los acuerdos” encabezada por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, ha reconocido la financiación por empresarios monopólicos para una estrategia de engaño masivo al electorado sobre los alcances y consecuencias de los Acuerdos.
· Sin embargo el efecto del triunfo del “NO” es sólo político, no jurídico. Es un plebiscito que no era necesario y que no tiene fuerza vinculante para las partes.
· La derrota del SI encabezada por el Presidente Santos ha puesto de presente la profunda división de la sociedad colombiana tras medio siglo de conflicto armado interno y ha generado una crisis política muy seria. Los jefes de la campaña del “NO” buscan re-abrir una negociación cerrada que ya debía estar en fase de implementación. El Presidente Santos ha informado para sorpresa general que el cese bilateral de fuegos se mantiene hasta el 31 de octubre a pesar de haber anunciado en la ONU y de haber firmado en Cartagena de Indias que tienen el carácter de bilateral y definitivo, generando gran incertidumbre sobre lo que pasará a partir del próximo 1º de noviembre. En previsión de provocaciones y de ataques las FARC han ordenado a sus tropas retirarse de las áreas en las que se estaban concentrando para desmovilizarse, y retroceder de inmediato hacia posiciones seguras.
· La sociedad colombiana está pasando de la sorpresa tras el plebiscito a la preocupación general y a la movilización multitudinaria para exigir en las calles el cumplimiento de los Acuerdos de La Habana, acogiéndose a lo firmado por las partes y a lo contenido en el Artículo 22 de la Constitución Política de 1991 que establece: “La Paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento.”
· La concesión del Nobel de la Paz al presidente Santos razonablemente debiera implicar el cumplimiento de los Acuerdos, el respeto del cese bilateral y definitivo del fuego, y el inicio inmediato de las negociaciones con el ELN y con el EPL.
· Al tiempo con el fin de la negociación y con la firma de los Acuerdos, se está ejecutando por los grupos paramilitares un plan de exterminio sistemático de la dirigencia social y de quienes defendemos los Derechos Humanos. Este año van 39 personas asesinadas y centenares más están recibiendo de amenazas de muerte impunes.
· A ese escenario de violaciones impunes del derecho a la vida regresan el 15 de noviembre las cinco personas acogidas por el Programa Asturiano de Atención a Víctimas de la violencia en Colombia. Su necesario compromiso organizativo con la defensa de los derechos humanos y de la paz con justicia social se desarrollará en un escenario peligroso y en el que el gobierno no otorga garantías mínimas.

Frente a un contexto como el que hemos compartido en estas líneas, cabe expresar a UDS.:

Nuestra gratitud por los años de solidaridad, acompañamiento, acción humanitaria e internacionalismo para ayudar a proteger a las personas que siendo sindicalistas o defensoras de derechos humanos sufren amenazas de muerte o atentados contra su vida en Colombia.

El llamado a impulsar el cumplimiento de los Acuerdos de La Habana, y a seguir acompañando nuestra búsqueda de paz con justicia social a partir de la solución política negociada del conflicto armado interno con todas las insurgencias y en todo el país.

Nuestro llamado a mantener y fortalecer la solidaridad, la cooperación, el Programa de acogida y las visitas anuales al terreno como expresión de la voluntad política asturiana de seguir acompañando a las gentes de Colombia en su búsqueda de la paz y de la justicia social.

Atentamente:

Colectivo de Colombianos Refugiados en Asturias “Luciano Romero Molina”

Soldepaz Pachakuti

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