asturias-paz y ddhh

Mañana sábado 30, continúa la jornada intensa en el Ilustre Colegio de Abogados de Oviedo, a las 10,30.

Destacadas personalidades de la lucha por los derechos elementales y la PAZ en Colombia, se dan cita en el 10 aniversario del programa asturiano de protección.

En la tarde, un homenaje a Luciano Romero en el Local Cambalache a las 18hrs. Una actividad cultural a cargo de Con Carlos Alba - Cellero y Manuel Jaimes y Rafael Ledo.

«Diez años, redondo número, excusa buena para recordar y valorar a quienes nos acompañaron
 
desde allá, como víctimas, como participantes, como reforzadores del programa en tierras
 
colombianas.
 
Con especial recuerdo a quienes después asesinaron, Luciano y Henry, a quienes padecieron
 
cárcel injusta a su regreso, a quienes obligaron de nuevo a salir del país, a quienes hubieron de
 
cambiar de domicilio y territorio en ese exiliodesplazamiento permanente de la violencia que
 
permanece.
 
A quienes nos acompañaron desde acá, en las instituciones, en las organizaciones, en la calle:
 
una fortaleza invaluable.
 
También para comentar los peligros: algún intento de distanciamiento. Algún responsable
 
institucional que se escondía. Algunos miedos a defender lo elemental.
 
En conjunto, tantas horas, diversos viajes, muchos informes, encuentros de denuncia en las
 
calles, que nos aguanten quienes llegan, que se comparta el gravísimo drama, que no podamos
 
hacer mucho más ¿o sí?... En conjunto, puede presumir Asturias de un tiempo de solidaridad
 
concreta, elemental, fuerte, unitaria»
 
Soldepaz.Pachakuti

Asturies, octubre de 2010

Desde hace diez años Asturias acoge a personas amenazadas de muerte en Colombia. Una década en la que la Agencia Asturiana de Cooperación, el Ayuntamiento de Gijón y trece organizaciones sociales, han sumado esfuerzos y dado refu-gio temporal a setenta (70) sin-dicalistas y defensores de los derechos humanos perseguidos a muerte por su actividad.

La Agencia Asturiana de Coope-ración ha visitado seis veces a Colombia y ha verificado que el gobierno y los organismos de seguridad del estado tratan como enemigos a los defensores de los derechos humanos y a los sindicalistas, acopian ilegalmen-te información personal de los opositores y hacen montajes judiciales mediante testigos de pago al servicio de las brigadas militares, y presionan a la justi-cia para que los condene sin pruebas, proliferan las amena-zas de muerte y es “normal” el control de la población median-te el terror armado en gran par-te del país, así como las violacio-nes del derecho a la vida y a la integridad, como el horror de miles de ejecuciones extrajudi-ciales cometidos por la fuerza pública

En el gobierno presidido por Juan Manuel Santos, han conti-nuado las amenazas y asesinatos de opositores. Las redes de de-rechos humanos del mundo han pedido al nuevo presidente co-lombiano que acabe con la im-punidad, desmantele los grupos narco-paramilitares y rompa sus vínculos con las fuerzas de segu-ridad del estado, pero eso está lejos de verse.

La violencia en Colombia no es un asunto del pasado, por eso pedimos a las instituciones, organizaciones y personas a que mantengan su esfuerzo solidario para acoger a defensores en riesgo y las visitas anuales de verificación en el terreno, y que aboguen por una solución políti-ca a un conflicto que hunde sus raíces en la inequidad, la injusti-cia, la exclusión.

Dos de nuestros hermanos sindi-calistas refugiados en Asturias fueron asesinados. Luciano Ro-mero Molina en septiembre del 2005 y Henry Ramírez Daza en abril del presente año, pero quienes les sobrevivimos segui-remos luchando por una patria justa y en paz.