yo estuve en el Congreso campesino

Yo estuve en el Congreso campesino en Colombia.

Fui testigo de la “paciencia revolucionaria” del campesinado colombiano, agredido, maltratado, despreciado por la oligarquía criolla en el poder.

Pude ver la fortaleza que han conseguido impulsar para confrontarse con un modelo que despoja los territorios y expulsa a las personas del medio rural con violencia inusitada.

Disfruté de sus “místicas”, representaciones de la realidad y de los sueños de las mujeres, de los jóvenes, de la campesinada fensuagrista en su XI Congreso en la ciudad de Bogotá.

Me sonreí cuando alguno de ellos, que por vez primera llegaron a una ciudad de 9 millones de gentes, se despistaba por sus calles y algarabías capitalinas.

Pude sorprenderme otra vez del amor a sus terruños, a la tierra y al territorio, a sus nacederos de aguas, a sus montes y llanos, que les hace pagar muchas vidas cuando los inescrupulosos terratenientes envían a sus mercenarios de la guerra sucia para arrebatárselas y expulsarlos.

Cuando empresas extranjeras obtienen mafiosamente concesiones de millones de hectáreas, sin preguntarles, sin consulta, haciendo llegar previamente a su posesión el mensaje del terror que allane el camino al despojo.

He reído con el “congresito” de niñas y niños, sus juegos y su lema de “Germinando Semillas de Paz”.

He sido testigo participante del homenaje al histórico dirigente de la reforma agraria Gerardo González, uno de los fundadores de Fensa y Fensuagro, pero antes uno de los pioneros de la Reforma Agraria, que también hubo de asilarse en Bélgica por 10 largos años, y que ahora a su regreso y a sus 87 años ha recibido el reconocimiento y el respeto como maestro durante el Congreso.

Ha sido terrible escuchar el recuento de cada uno de los departamentos en materia de vulneraciones a los ddhh hasta construir un relato cotidiano de vulneraciones recientes que desde luego la Federación Agraria (ni nadie) es capaz de soportar. (un acumulado de 1500 asesinatos, y en la actualidad 130 presas y presos políticos, la mayoría de ellos “todavía” del Paro Agrario último y sin juicio).

He podido compartir la demanda de Libertad para esas personas prisioneras políticas, y ratificar en directo nuestra exigencia de liberación entre ellas al vicepresidente de la Federación, Huber Ballesteros, ahora elegido para la secretaria de organización.

Con alegría constato que el Congreso ha sido muy exitoso. Ha coincidido en su apertura con el Mercado Campesino en la plaza más central de Colombia, la de Bolívar y Manuelita Sáenz, en el día mundial del medio ambiente. Dicho Mercado Campesino fue creado por varias organizaciones hace 11 años, siendo su principal impulsora Fensuagro. Más tarde la Alcaldía Mayor de Bogotá entró a participar en su apoyo dada la buena acogida popular, y este 5 de junio se juntaron 2000 diferentes puestos de campesinas y campesinos de la zona central de Colombia.

He sido testigo de la primera Asamblea de Mujeres fensuagristas y de la Primera Asamblea de jóvenes, en paralelo al Congreso , a la que he tenido la suerte de saludar y felicitar.

Con sorpresa he constatado en una de las plenarias la aceptación tras el voto de 21 nuevos sindicatos que han solicitado afiliación a Fensuagro, hasta completar 68 sindicatos de base afiliados, ya que la Federación es una instancia de segundo nivel.

He paseado por el Mercado Campesino , que no fue únicamente muestra y venta: fue un escenario de debate con las autoridades (municipales y departamentales, pues del gobierno central no se presentaron) y de divulgación y refuerzo de los valores de la comida saludable, de la cultura campesina y del orgullo campesino, al tiempo que se confrontaron, los diversos ponentes, con el modelo asistencialista impulsado desde el gobierno sobretodo con Familias en Acción, que es un programa funcional a élites empresariales que venden productos ajenos a la cultura y economía campesina a los comedores escolares constituyendo un peligro de cambio cultural en las comidas chatarra que se propugnan, y la obligatoriedad que establecen de no estar organizados con ninguna instancia del campo.

He entrevistado y he sido entrevistado, he compartido saludos, a la audiencia plena y a los particulares y a las delegaciones internacionales, en un mismo sentimiento de satisfacción por la fortaleza organizativa y de pesar por la pobreza de recursos para llevar a cabo tantísimos planes de vida asumidos en este Congreso.

He compartido las incertidumbres y pesares por la impotencia para poder atender, jurídica y personalmente a una cantidad tan altísima de perseguidas y prisioneros políticos por ejercer sus elementales derechos, por movilizarse en el campo contra la opresión con fuerza militar y paramilitar, por resistir y por juntar rebeldías. El malgobierno oligárquico se aprovecha de su ventajismo para perjudicar las vidas de las personas que han tenido que representar al campesinado, viendo en ellas una dignidad irreductible a la que tratan de quebrar con la cárcel, con el terror, con la muerte.

Y sin embargo sólo he escuchado palabras y conceptos hermosos, en cada rincón y textos y expresiones del Congreso fensuagrista: Paz, Tierritas y Territorios, Agroecología, Agricultura Campesina, Reforma Agraria, Comida Sana, Diversidad Indígena, Feminismo Campesino, Zonas de Reserva Campesina, AMAzonía, Soberanía Popular y Soberanía Alimentaria..

Yo estuve en el Congreso 11 de Fensuagro, y con satisfacción regreso con el convencimiento de que estas gentes seguirán siendo protagonistas decisivas en el presente y el futuro del país y de la América Viva. Por eso también, si se consolida el Paro Agrario previsto para agosto, si el malgobierno de Santos sigue la persecución horrenda y el exterminio planificado del campesinado.. qué menos que habrá que acompañar, desde todos los rincones, a la campesinada colombiana en sus movilizaciones ejemplares y en sus aspiraciones a que les dejen cultivar en Paz para bien de los Pueblos.