MESA REDONDA: “DICTADURA, MUJERES Y RESISTENCIA”

HABLA LA MODERADORA - ESPERANZA FERNÁNDEZ GONZÁLEZ (PROFESORA DEL DEPARTAMENTO DE EDUCACIÓN, ÁREA DE TEORÍA E HISTORIA DE LA EDUCACIÓN - UNIVERSIDAD DE OVIEDO)

- Queremos devolverle a la libertad su sentido más pleno y contraponerla a la tiranía. La historia está también habitada de individualidades y colectividades, también representadas por mujeres que ha ejercido esa obstinada voluntad de subvertir, el orden dominante, de testimonio, de antídoto contra el totalitarismo. La historia está plagada de antígonas que se han atrevido a decir de otro modo; hemos estudiado entre los personajes de la historia, el personaje que aletea como un referente, Homero cantor de la guerra donde los haya. Del mismo tiempo es Safo cantora de Eros cantora de la vida; reclamemos a Safo, reclamémonos como antígonas. Y aquí tenemos a dos antígonas. Gracias

- HABLA CARMEN GARCÍA

- Buenos días, estoy encantada estar aquí, lo que ocurre es que difícilmente puede sustituir a la persona que habían elegido María Fernanda Romeu que es una de las historiadoras que sea volcado prácticamente en estudiar justamente la historia oral y la historia por al de las mujeres. Aquí tenemos un libro suyo Mujeres contra el franquismo, el silencio roto que se construye básicamente a partir de testimonios de mujeres aparte de otra bibliografía, pero a partir de testimonios de mujeres; así que yo espero no hacer muy mal papel, pero en todo caso, era mucho más acertada la presencia de María Fernanda Romeu que la mía, en cualquier caso intentaré salir del paso. El tema que me plantearon, y tampoco tuve demasiado tiempo, porque fue hace un par de días cuando me comunicaron esta cuestión, el tema que me plantearon fue centrado en la dictadura las mujeres asturianas en contra de la dictadura. Sin embargo yo quería retomar un poco el hilo; antes por estos días justamente estaba terminando un trabajo, un pequeño trabajo, sobre una organización lo que quizás podría ser la única organización "de masas" que se articulo en asturianas durante la guerra civil, mujeres antifascistas asturianas, es quizás el primer ejemplo de organización de mujeres vinculada la guerra, vinculada al frente popular, vinculada la lucha contra los insurrectos; que pretende por primera vez de una forma seria, es una organización unitaria muy poco sectaria para lo que se lleva en la época en la que están militantes de muy distintos partidos del frente popular y pretende por primera vez movilizar a la mujer y efectivamente quizás sea la única organización de masas que consigue en cierto modo movilizar a la mujer asturianas, a mujeres jóvenes, a mujeres normalmente solteras, mujeres que están empezando a desempeñar su trabajo fuera de casa, a mujeres que están dispuestas a realizar todos los trabajos que sea menester en la retaguardia, para qué los hombres estén en la vanguardia del frente y para que no le sea arrebatados los derechos que había concedido la república y que habían empezado a reivindicar y ejercer. No quiero centrarme mucho en esto, pero sí que podría decir, que no hay un espíritu en esta época, no hay un espíritu feminista tal y como lo entendemos a partir de los años 70. Al final de la dictadura y sobre todo en los años posteriores no puede considerarse feministas en el sentido de reivindicar los derechos propios específicos, sino más bien pretende sobre todo ejercer derechos, incorporarse a la sociedad, incorporarse en igualdad a sus compañeros varones; y en ese sentido están dispuestas a ejercer de todos los trabajos posibles desde mecánicas, hasta trabajadoras de las industrias de guerra, enfermeras, conductores autobuses etc. y tienen que hacer una lucha incluso contra las propias autoridades y contra los propios miembros del frente popular no las hacen demasiado caso o no les ponen las cosas demasiado fáciles; en este contexto de empezar a plantear enfrentamientos o quizás que no son tenidas en cuenta, sí que podemos atisbar cierto espíritu de género, un cierto alineamiento con su género pero no tanto para conseguir se y verse a sí, sino sobre todo para ser escuchadas, para ser atendidas, para ser incorporadas en la igualdad de derechos como sus compañeros varones; es una contienda en ese sentido que está planteada claramente en la época de la guerra civil en el caso de Asturias y por supuesto en otros lugares de la España republicana. La dictadura, la derrota de la república era su derrota también; la dictadura franquista evidentemente sitúa a la mujer en otros ámbitos, sitúa la mujer en el hogar, es el ángel del hogar, es en todo caso la madre de familia que puede parir hijos para el régimen y que puede parir hijos patriotas al servicio de una patria que pretende ser totalitaria. Se corta bruscamente cualquier atisbo de reivindicación de género, por supuesto, pero es que se corta también radicalmente cualquier intento de ejercicio de derechos humanos en el ámbito público y en el ámbito laboral, en el ámbito laboral remunerado, ojo claro está; y además se castiga con dureza a las osadas que habían empezado a ejercer sus tareas como mujeres en el espacio público; es verdad que analizando la represión franquista, son pocas comparativamente las mujeres consideradas, muy pocas las mujeres fusiladas en consejos de guerra, son algunas más las ejecutadas y paseadas en distintos lugares; también es verdad que hay otro tipo de represión específica de la mujer que se ejerce sistemáticamente y son las humillaciones, el someterlas al aceite de ricino, el someterlas a rapados, el acusarlas de rojas y considerarlas sexualmente en el ámbito laboral, como prácticamente prostitutas o algo mancebas, mujeres de la calle. Es decir la humillación como sistema, y, además hay muchas mujeres que pagan con años de cárcel su tarea y su labor durante la república, durante la guerra más en concreto. Muchas cárceles de mujeres, y yo tengo contabilizadas centenares de mujeres asturianas, que pasaron por distintos penales como consecuencia de esa incorporación a la lucha y como consecuencia de esa incorporación a las tareas que exigía la nueva situación con el estallido de la guerra, por tanto el castigo a la mujer. Claro está no es equiparable al del hombre, ni numérica, ni cuantitativamente, pero sí hay castigo a las osadas que pretendieron cambiar o que pretendieron incorporarse a los cambios que había traído la república del Frente Popular. Por lo tanto la guerra y el fin de la dictadura, significa un corte brusco con cualquier camino que pueda atisbar en el futuro una posible emancipación de género, y con cualquier camino que pretendía incorporar a la mujer en igualdad de condiciones o acelerar la igualdad de la mujer al hombre. La guerra había abierto unos caminos, unos difíciles caminos, pero caminos que se cierran radicalmente con represión, con dureza y con el arrinconamiento de la mujer, de nuevo al ámbito doméstico y con un adoctrinamiento intentando devolver a la mujer, el papel tradicional de ángel del hogar, de madre formadora de hijos y con un adoctrinamiento no solamente de la sección femenina, que es la encargada de esas materias, sino también de la iglesia; alianza iglesia-sección femenina para volver a retornar a la mujer a su punto de partida, a su ámbito doméstico y a su ámbito de humillación y sometimiento por supuesto en todos los niveles independientemente del estatus o clase de ese varón. Sin embargo y evidentemente, habría que señalar que la mayor parte de las mujeres vivieron eso, vivieron el franquismo, en un ámbito reducido, doméstico, de sometimiento, de escasa preparación cultural, de una enseñanza dividida en niños y niñas, de una enseñanza formativa hacia el hogar o hacía el trabajo, hacia el ámbito público y hacia el ámbito privado la inmensa mayoría de las mujeres, de nuestras madres, de nuestras abuelas vivieron eso. Claro que también él hilo que se había abierto con la república y la guerra, no se corta del todo y también hay mujeres resistentes y de hecho, también tendríamos que hablar de varias etapas cronológicas haciendo una cronología, casi similar a la que se pueda hacer para la oposición del franquismo en los ámbitos generales y podríamos decir que en el caso de Asturias podríamos hacer cuatro grandes períodos 37-52, 1937-1952, que marca el fin de la guerra, el fin de la guerra en Asturias y fin de la etapa guerrillera, la autarquía, la lucha armada contra Franco, el descalabro, el fracaso de esa lucha armada contra franco, marcaría una etapa con sus características específicas para la mujer resistente frente a franco. De 1952-1961, 1962 podríamos hablar de algunas movilizaciones de mujeres, pero no en función de su género o no específicamente en función de su género, sino en función de la movilización por la amnistía, por la amnistía general en función de la mujer del preso que se moviliza, que intenta conectar con los sectores eclesiásticos, con los sectores en el ámbito internacional para exigir la amnistía, el perdón etc.; y por tanto en ese contexto pero con una tónica de escasa movilización, ojo, estamos siempre hablando de términos de escasez y por lo tanto en el caso de Asturias esa es una etapa en la que apenas se ve nada, apenas se ve muy poca movilización, el general muy escasa movilización y en el caso de las mujeres de una manera muy particular. Habría que esperar hasta los años 56- 57 y ya en el 62, cuando empiezan las movilizaciones obreras y la mujer, va a tener un papel por supuesto en esas movilizaciones obreras; pero ya estamos a finales de la época de los 50 y más claramente en los primeros años de la década de los 60. Por poner otra etapa, 1962-1970- 1971 estaría marcada por el protagonismo de las huelgas mineras, y el protagonismo de las huelgas obreras en Asturias y la participación de las mujeres muy activamente en esas tareas; y que Celestina Casas nos contará más ampliamente; y se crea también en esa década él movimiento democrático de mujeres que intenta aglutinar un movimiento específico de mujeres en relación con la lucha antifranquista, no tanto en relación con sus propios problemas de género o sus propios problemas de reivindicación de género. Y por hablar de la última etapa podría ser y al final del franquismo 71-72-75-76 donde estamos hablando de un movimiento feminista de un modo claro, quizás encabezado y llevado, ya no tanto por las generaciones anteriores, sino por las generaciones jóvenes, por las hijas o descendientes de aquellas viejas luchadoras; no tanto llevado por mujeres obreras, por jóvenes obreras, sino más bien por jóvenes estudiantes, jóvenes profesionales que están ya planteando en términos de reivindicaciones feministas de un modo claro vinculados a la lucha contra franquismo, pero ya con unas reivindicaciones de género claras y precisas y ya vinculadas a los movimientos feministas o intentando vincularse a los movimientos feministas de otros países de la Europa occidental o de Norteamérica. Podría ser esa tipología, estos cuatro períodos muy discutibles y también con variaciones muy notables dependiendo de unas regiones a otras y no es lo mismo el contexto nacional que a veces el contexto regional, en cualquier caso ésta podría ser una categorización de la lucha de las mujeres contra franquismo. Entrando en la primera etapa, es la etapa quizás más dura, más cruenta; la mujer, estamos hablando de las primeras épocas de la dictadura, estamos hablando de mujeres encarceladas, estamos hablando de mujeres en campos de concentración y estamos hablando también de sus varones, de padres, esposos, hermanos, hijos etc. a los que encarcelados masivamente, de forma tal, que la mujer no solamente sufre el castigo real, sino de la mujer tiene que ser el alma y el apoyo de sus compañeros presos en las cárceles con consejos de guerra, fugados etc.; podríamos decir que la primera resistencia mínimamente articulada, en muchas ocasiones esa que ofrecen las mujeres en torno a las cárceles, en torno a los presos, en torno a abastecer, a nutrir, ayudar, apoyar mínimamente las duras condiciones de vida de los hombres presos y encarcelados o desaparecidos o fugados; por tanto las primeras redes de organizaciones como el PC, que mejor conozco, las primeras redes de poner en contacto a los camaradas, de poner en contacto a unos y otros pero fuera de la cárcel son redes básicamente de mujeres. No en vano el ejemplo emblemático de esta época es el fusilamiento de las 13 Rosas de Madrid que sería un poco característico de esa presencia masiva o esa presencia muy destacada de jóvenes mujeres que han escapado de la cárcel, o que han escapado del campo de concentración, o que han ciertamente escapado de la muerte y que empiezan organizarse a en torno a cosas muy cotidianas, en torno a cosas muy necesarias, pero muy del día a día que es ayudar a los presos y establecer unos mínimos contactos. Se puede hablar incluso, que la mínima organización del PC en Asturias son mujeres, son unas cuantas mujeres, que conectan unas con otras y que a su vez conectan con los varones encarcelados. Si nos centramos en la guerrilla es verdad que la mujer no participa activamente en la guerrilla tomando las armas o formando parte de los grupos guerrilleros, integrándose en grupos guerrilleros; hay algunos casos pero son los menos, por supuesto. Pero la mujer eso si que es cierto, ha sido menos valorada por historiografía y por los propios varones por supuesto, y por las propias mujeres que protagonizaron esas acciones, sin embargo ese trabajo de las mujeres en la guerrilla es básico en varios frentes, es la que abastece, la que compra, es la que esconde, es la que hace de transmisora, es la que está al tanto de los movimientos de la fuerza pública, es la avisa a los compañeros, es la que ayuda en todo momento en lo que es la dificilísima condiciones de vida de los guerrilleros y la que sufre por supuesto, la represalia muy dura, con interrogatorios, con palizas, con acoso continuo de los elementos falangistas. La fuerza pública quienes está más implicada en ese terreno, quien sufre las más duras consecuencias en ese terreno es la mujer, que es el enlace, el apoyo, consuelo de las duras condiciones de vida de la guerrilla; incluso hay mujeres que se incorporan a la lucha. Del acoso hace que algunas, se echen al monte sin más y participen en igualdad de condiciones con los compañeros varones; pero también las mujeres guerrilleras están más en tareas de impedimenta, están para ayudar , para las labores de mantenimiento de ese núcleo, no tanto para empuñar las armas, aunque alguna hubo, pero no tanto como para empuñar las armas. Todo ese trabajo, toda esa labor, esa subsistencia de la guerrilla, sería impensable sin el apoyo de la mujer. Muchas veces no se compromete por conciencia ideológica sino que se compromete por cuestiones sentimentales, porque tiene su familia, su tío, su padre, su hermano, su esposo, su compañero esta implicado, siempre se apela a la sensibilidad, al corazón de la mujer. En la guerrilla se apela a esos lazos familiares, maternales amorosos, que despliega la mujer, para proteger a los suyos sean cuales sean sus condiciones, sea cual sea su situación; por eso esas tareas tan importantes, como en el trabajo doméstico, no eran tenidas en cuenta por sus compañeros varones o no eran valoradas en sus justos términos por los varones. Pero tampoco la mujeres consideraban a sí mismas que estaban haciendo una labor heroica, es después, cuando reflexionan, cuentan, narran y dicen: nosotras pasamos esto, esto, y esto; y es años después cuando se dan cuenta de la trascendencia de esa labor y es ahora cuando se empieza a reivindicar obras como la de María Fernanda Romeu o tantas otras para poner un poco en su sitio el papel fundamental, tan central, que tuvo la mujer en esas tareas. Pero más allá de esa labor la mujer del franquismo la situamos en el ámbito doméstico, claro está esa es la teoría, pero también es verdad que la mujer en su faceta de mover todo lo necesario a la familia a los suyos tiene que desarrollar trabajos poco remunerados para abastecer la vivienda, en una situación de autarquía, en una situación de escasez como son los años 40, de miseria generalizada. La mujer es muchas veces es acusada, detenida, condenada, no por actividades abiertamente políticas, como apoyo a la guerrilla, sino haber tenido que utilizar el estraperlo. Básicamente el estraperlo es una cosa de mujeres, procurar el estraperlo para procurar las necesidades elementales de la familia esa tarea, esa labor, es también básicamente de mujeres y en los archivos del Gobierno Civil hay decenas y decenas de mujeres acusadas, que pasan al cuartelillo etc. por qué están haciendo las tareas de proveer a la familia, de proveer el abastecimiento a través muchas veces del estraperlo o de los mecanismos más ingeniosos que pudieran producirse. Por lo tanto ¿ángel del hogar? Si pero tiene que procurar el alimento donde sea y como fuera y en las condiciones más deplorables posibles; por tanto un protagonismo dará mujer que tampoco ha sido valorado y que posiblemente va mucho más allá de lo que es el compromiso político porque es un compromiso por la subsistencia es un compromiso por la protección del hogar es compromiso por la protección de los suyos de guerra y también en esa faceta de abastecedora se da el paso a actitudes de protesta colectiva sea un pequeño motín se ha la protesta la cola, sea la protesta del mercado y de eso abunda bastante en los años 40, a principios de los 50 la protesta más o menos solidaria más o menos entre varias mujeres, las mujeres de los mercados, de las mujeres que ven requisada su mercancía por parte de la guardia civil y les enfrentan a ellos diciendo que no les pueden robar su alimento es decir ese tipo de protesta, espontánea, popular, organizada también está presente y mucho más la mujer que el varón; por tanto facetas varias que no son solamente la militancia política o el compromiso político sino que facetas varias, que la lucha por la subsistencia obliga a tomar partido la mujer en el enfrentamiento , aunque sea por lo más inmediato con el régimen; y esas no son unas poquitas son muchas más. Protestan también a las puertas de las cárceles, que a veces encabezan motines o protestas más o menos sonoras o menos espontáneas por cuestiones relacionadas con los encarcelados, por la apertura, el horario, el cacheo, etc. etc. y las mujeres, son las que siguen coordinan o las que pasan documentación desde el exterior al interior y eso va hacer, otra de las facetas centrales en este periodo. Aún así decíamos en la década de los 50, cuando termina la lucha guerrillera, las organizaciones de izquierda están para quejarse, no saben por dónde tirar, la lucha armada ya no es posible, tampoco es posible la lucha de masas, es una etapa de carencias, de perplejidad, de reordenar cómo se va a enfrentar la lucha contra el franquismo, una vez que está reconocido por las potencias, de una forma o de otra, una vez que está estabilizado, una vez que los aspectos más totalitarios se suaviza para justamente soportar esa aceptación internacional. Es una etapa de bastante vacío, de bastante precariedad en la organización, y en esa etapa, cuando se produce uno de los congresos del PC del 54, en esa etapa, se reconoce por parte de la organización asturiana que no hay una sola mujer organizada en el PC, ni una sola; y que hay hostilidad, por parte de los hombres ante las mujeres para que se incorporen a las organizaciones tan combativas como había sido el PC o como lo seguirá siendo. La mujer de charlatana, es habladora, hay hostilidad, hay rechazo, siempre que una caída y hay una mujer por medio se dice: es que fulanita habló, es que no se puede confiar en las mujeres. Cuando los dirigentes plantean que hay que incorporar a las mujeres, tomando como ejemplo emblemático a Dolores Ibárruri, la pasionaria, en esos momentos la secretaría, claro dice: Dolores sólo hay una y no es equiparable a ninguna otra y por tanto ninguna puede llegar; es decir esa desconfianza e incluso por parte de los varones, concienciados etc. pueden ser militantes comunistas, sigue habiendo un desconcierto y una desconfianza con respecto a la incorporación de la mujer, porque no es fiable pese a todo. Muchas veces, no estamos hablando solamente del ámbito de la dictadura, que ya se da por supuesto, sino que estamos hablando incluso del ámbito de las organizaciones de izquierda, que tampoco precisamente en muchas ocasiones toman y valoran en su justa medida el papel de la mujer en sus propias organizaciones y en la lucha contra franquismo. Esta situación desde luego con respecto a la mujer, es verdad, que los años 50 se revitalizan mujeres fascistas, empieza haber nuevas organizaciones de mujeres, que están planteando en el ámbito internacional más que nada con derivaciones para España con informes de España. Están planteando la lucha por la amnistía, la lucha por la libertad de los presos, la lucha por la salida de las presas y habiendo ejemplos muy emblemáticos de mujeres que han pasado 20 o 30 años en la cárcel. Es verdad que se lucha, si, pero con enormes dificultades; las cosas empezarán a cambiar ya en los años 60 a finales de los 50-60 sobre todo en el ámbito de Asturias, relacionadas claro está con las huelgas mineras. Con las huelgas del 56-57, en menor medida en el 62-63 donde la mujer, toma un protagonismo, casi es la voz pública de la huelga. Las huelgas, las emblemáticas huelgas del 62, no serían concebibles sin la participación extremadamente importante de la mujer, no solamente trayendo y llevando noticias por su condición de mujer etc. etc. sino también, participando en la calle en una medida exclusiva, es decir los hombres no se manifiestan, saben de sobra que no es posible, pero las mujeres salen a la calle, van al pozo, dicen que son unas gallinas los que van al tajo. Las mujeres van a mercados, se enfrentan incluso con la fuerza pública, las mujeres toman la voz en las huelgas, y son la voz pública de las huelgas; no hay manifestaciones de hombres, la huelga esa veces silenciosa en los pozos. En los puestos de trabajo no hay manifestaciones públicas, la mujer participa en ese sentido en buena medida y en una proporción importantísima, porque es la única, que por su condición de mujer son disueltas por la policía; pero en todo caso no se ensañan, como con los hombres, por lo tanto la mujer toma la calle y en esas huelgas tiene un protagonismo absolutamente excepcional, algo que se repetirá en las huelgas del 63 y sucesivamente; ya con contactos, con organizaciones de la iglesia con visitas al obispo intento de visitas a los gobernadores, tomando carta de naturaleza, como las mujeres de los mineros, como las mujeres que están con la luchando con los compañeros varones y sus esposas, sus padres, sus hijos, están tomando la voz pública en mucha mayor medida que sus compañeros los hombres. Ahí sí que en las organizaciones de izquierda, no tienen más remedio que reconocer el enorme protagonismo de las mujeres; Anita Sirgo, etc. pueden ser emblemas de esa lucha en los mediados de los 60; En cualquier caso, indudablemente se organizarán e incluso también en otro tipo de ámbitos, desde mujeres que ya empiezan a ser profesionales, estudiantes, mujeres que como Carmen Casa empiezan a tomar partido, empieza haber organizaciones de amas de casa, asociaciones vecinales; es decir la mujeres de los años 60 está organizándose en ámbitos diferentes y con una versatilidad, que para sí quisiera las organizaciones de clase, con una facilidad, con una permeabilidad en la sociedad que hacen que el movimiento de las mujeres, tenga un ámbito cada vez más amplio. En ese sentido, el movimiento democrático de mujeres se constituye en el 1965 y no hará más que tomar un poco de vuelo en el ámbito nacional y con repercusiones muy importantes en el ámbito internacional. Y ya para terminar en toda esta lucha, vuelvo a insistir, las mujeres se dan cuenta de su marginación gradualmente, y se dan cuenta de sus reivindicaciones específicas, pero siguen siendo la compañera del hombre, sigue siendo la compañera del obrero, sigue siendo la compañera del minero en huelga, del huelguista, del represaliado, del encarcelado. No están planteando un movimiento específicamente femenino con o sus reivindicaciones específicas de género, ese paso tardará más en darse en España. En Asturias por supuesto, ese paso lo dan ya otras generaciones, otras generaciones que serán jóvenes estudiantes, profesionales, a los que se incorporaran otras mujeres, pero será una faceta más tardía, más planteada; y en España empezarán a florecer organizaciones de corte feminista, de corte de género, con reivindicaciones específicas y se empezará a plantear ya un análisis en clave de género. Pero eso será en los últimos coletazos de la dictadura, cuando se unan a las reivindicaciones de otros muchos sectores. Pero como digo será organizaciones mucho más pequeñas, más urbanas, menos vinculadas a la tradicional mujer obrera, y en ese sentido más vinculadas a sectores de clases medias intelectuales, en mucha mayor medida que la mujer obrera que seguirá en la brecha, en la lucha cotidiana de sus compañeros varones, de sus maridos, de sus esposos, de sus hijos. Muchas gracias.

HABLA LA MODERADORA (ESPERANZA FERNÁNDEZ)

- Muchas gracias a Carmen y efectivamente la emplazamos para qué dentro de un momento retome la palabra. Quisiera resaltar lo que ha dicho Carmen, ese idea del espacio doméstico, como el espacio propio del ángel del hogar y ese espacio que siempre el discurso dominante vendió como espacio dulcificado; fue muchas veces espacio político de primera magnitud. La Revolución Francesa, el acto más político y revolucionario, lo inician seis mil parisinas, que van caminando de París a Versalles a buscar al monarca y a la familia real para atraerla a París para que vea la miseria, la hambruna, la penuria en la que vive el pueblo o la corte que tenían allí montada, y hacen firmar al monarca la petición de derechos del ciudadano, irónicamente del ciudadano, no estaban ellas incluidas habría que esperar a la petición de Gusa para pensar en la ciudadana también. Pero obviamente pedirle a un monarca que firme la carta de derechos del ciudadano, es pedirle que admita que no tiene súbditos, que no tiene ciudadanía, repito lo hacen las mujeres desde el mercado. En el mercado es donde se organizan como tales, el espacio del ángel del hogar, es un espacio politizado. Las mujeres italianas también en el mercado se van organizando y las caceroladas Argentina son con las sartenes, el emblema por antonomasia del espacio, de ese dulce hogar. Hasta la fecha el poder dominante no había usurpado el espacio de los mercados, porque creía que había usurpado otros espacios públicos, vinculados a las mujeres como pueda ser las fuentes, los lavaderos, pero el mercado, no sé por qué se les escapó hasta que llegaron ahora las grandes superficies, esas ya lograron encerrarnos. Ejemplo vivido en ese espacio político del mercado y del hogar es el ejemplo vivido por Celestina que nos hablará de la experiencia, desde ese espacio de las cocinas, los pucheros y de la casa. Jugábamos entonces con el error de Celestina Casa o Celestina Marrón y yo también pensaba en otro juego de las palabras, porque las palabras son a veces una invitación a pensar, que es lo que tanto asusta; Celestina, celeste, la azul, la tierra, lo marrón y ese diálogo esa relación dialéctica entre la tierra reclamando el aire, limpio y azul y Celestina.

HABLA CELESTINA MARRÓN

- Buenos días, a mí me parece que tengo muy poco que hablar, porque las compañeras y en particular Carmen han hecho una exposición de lo que nosotras hemos luchado en el franquismo; pero de todas formas como lo he vivido, hoy a contar mi experiencia y la de muchas mujeres que tuvieron la misma experiencia que tuve yo. En primer lugar tengo que empezar hablando de mi familia, porque el ser una mujer luchadora lo heredé de mi padre; mi padre fue un republicano que destacó en la república, tuvo un cargo político. El fue a la guerra pero muy poco tiempo, porque él trabajaba en una empresa, donde estaba a cargo de unos compresores, que la misma empresa lo mandó traer de la guerra para acá; y un hermano luchó en la guerra con 19 años. Al terminar la guerra, aquí en Asturias, tuvieron que ir a un reconocimiento los obreros de la mina, donde mi padre trabajaba, mi padre trabajaba en los compresores que eran de una mina y entonces cuando él llegó a ese reconocimiento, el médico que lo tenía que reconocer lo acusó de que había robado un revólver a dos hijos que los había dejado allí, en una mina que estaba por encima de nuestra casa, mi padre no fue el que les quitó el revólver pero si había sido otro vecino que nosotros sabíamos que había sido, porque, entonces se mandó a los de falange de Lada que lo fueran a detener, que hacía mucho que preguntaban por él y que decían que no estaba y que lo fueran a detener, que lo tenia allí. Lo detuvieron y lo llevaron a falange de Lada y en falange de Lada y empezaron a, cómo hacían siempre, a insultarlo y que aquella noche lo iban a mandar a dar el paseo, el paseo era matarlo en el monte; entonces él en un descuido, al guardián que estaba en la puerta, le quitó el fusil y marchó; pero mi hermano que estaba guardado por los quintos en el monte, fue a decirles a mi hermano y a los compañeros que estaban escondidos, lo que le hubiera pasado; cuando nos lo fueron a decir a casa llegó la tropa, los fascistas y allí hubo un tiroteo, mi padre y mi hermano desde dentro y los falangistas desde fuera. Entonces lograron que marcharan, a mi hermano lo hirieron, nosotros saltamos por una ventana y marchamos pidiendo auxilio a un pueblo que estaba a más de medio kilómetro, que era el que más cerca teníamos, pero nadie nos abría la puerta porque todos tenían miedo, al oír el tiroteo, no nos quisieron auxiliar. Estuvimos hasta las seis de la mañana por la calle, y a las seis de la mañana, mis hermanas que eran un poco más mayores, fueron a casa de una tía que vivía un poco más lejos, porque les parecía que allí estaban más seguras; pero mi hermano y yo, (mi hermano tenía nueve años y yo tenía once), quedamos para ir a soltar el ganado, y cuando llegamos a la casa estaba quemada, nos habían llevado todo, al ganado lo mataron y lo comieron en el auxilio social de Lada; nosotros quedamos en la calle y que no teníamos nada no nos dejaron ir a comer porque éramos contrarios al régimen. En el tiroteo que hubo en la casa mi padre hirió, (no sé si se podrá llamar señor o que se podría llamar porque era un criminal), un hermano de el, fue a casa de una tía mía donde estábamos mi hermano y yo allí y empezaron a darme golpes en la cara, que al otro día no me conocía nadie de la cara que me pusieron de los golpes que me dieron, eso fue lo que me hizo una luchadora y estar en todos los sitios en los que pudiera estar reivindicando cosas. Después de estos hechos, porque yo ,de lo que quiero hablar es del trabajo de la mujer, de mi familia, que entonces tendría mucho que hablar. Cuando yo ya era grande y me casé ya fui a vivir a Mieres, pero antes de eso, como mi padre andaba por el monte, yo hice contacto con los guerrilleros,,les llevaba partes, algo de comida de me daban; pero luego al ir a Mieres, que me casé, perdí ese contacto y estuve durante unos cuantos años en que no trabaje en ningún tema de estos. A los ocho años de estar casada, me separe y entonces vine a vivir a Lada, a la Felguera; y allí un día escuchando la radio Pirenaica, oí decir que había grupos y eso y a mí me gustaba, ¡pues a ver como me arreglo para yo poder luchar también ahí con esos grupos!; y fui a casa de unos compañeros, de un matrimonio, que eran amigos y se lo comenté; aquel día no me dijeron nada, pero ellos me daban la razón que efectivamente había que organizarse, pero no me dijeron nada, a los pocos días me llaman y me dicen que sí, que puedo ir a su casa un momento, para hablar y fui ,y estaba Horacio Fernández Iguanzo, pero yo no lo vi, porque estaba escondido en una habitación, pero ellos como me "picaban" para que les dijera lo que me habían dicho, que quería luchar y todo eso y entonces cuando marché, Horacio les dijo que estudiaba conmigo y que nos iban a presentar a unos camaradas y resulta que el primer camarada que me presentaron fue Ángel León Camblor; y me dijeron que si yo estaba dispuesta a tenerlos en casa escondidos en alguna ocasión y que ellos saldrían por la noche y que luego irían otra vez para casa. A veces no estaba ninguno, otras veces estaban más y cuando, por ejemplo un minero, un trabajador, estaba perseguido y tenía que esconderse estaba en mi casa hasta que le arreglaban los papeles y luego pasaba a Francia. Así poco a poco fui entrando en la lucha. Yo siempre pertenecí al Partido Comunista; después no era solamente tenerlos en casa, sino que era andar con la propaganda. En un primer lugar me traían la propaganda hecha, con un torno, era el Mundo Obrero, pero era muy pocos ejemplares. Después una hija que tenía 16 años de aquella, fue a comprar una multicopista a León, y aquella multicopista era de dar al rabil, esa multicopista estuvo en una casa entre Sama y Ciaño, en la Torre Bajo, y entonces iba ayudar a la casa, a tirar por el rabil, que nos llenábamos de tinta hasta la cabeza, y sacamos la propaganda en bolsas y lo llevábamos a casa de una hermana, a casa de una vecina y allí lo grapábamos y lo colocábamos y desde allí se repartía toda la propaganda de Mieres, de Oviedo, de Avilés y de Langreo donde se hacía. Así estuvimos mucho tiempo pero luego esa propaganda ya se hizo con otra máquina más moderna y se hacía en otra casa, había un camarada que lo hacía él y nosotros íbamos a recogerlo y lo repartíamos igual. No solamente hacíamos el Mundo Obrero, sino que hacíamos otro periódico que se llamaba la Verdad, y un libro que se titulaba Después de Franco ¿qué?, trabajamos muchísimo en ese sentido. Cuando hubo aquel referéndum, aquello nos costó un disgusto grandísimo, porque de tanta propaganda que llevaba tenía negrales por los pies, porque el papel no os dais una idea de lo que pesa, pesa muchísimo y entonces cuando amanece el día del referéndum y veo (era un día que estaba lloviendo) tantos paraguas ir a votar aquella escuela, me dio una rabia tan grande que salí por un balcón donde yo tenía una peluquería y les tiré el voto y les dije: ¡tomar si tenéis pocos, ahí va el mío también! pensábamos que íbamos a sacar algo concreto y después llevábamos unos disgustos y desilusión grandes. Luego ya empezamos, cuando las huelgas cuando la huelga del 57 en el Pozo María Luisa empezamos a tirar maízos por las carreteras que estaban cercanas a María Luisa y después fue la del 62 en este año, ya realizamos más trabajo y llamamos más la atención. Salimos por la noche, fuimos a las casas de una barriada donde yo vivía, y yo y otras dos salimos por aquella barriada del pueblo de Lada, a decir a la gente que al día siguiente había huelga, una huelga reivindicativa y que como tenían tampoco sueldo y que vivía la gente tan mal, pues para convencerlos para que fuera con nosotras a cuidar a los esquiroles y nosotros íbamos por allí y otras por la Juécara, que era otra barriada de Sama y los que iban por allí, hicieron como nosotros y otros por Ciaño. Cuando llegamos, a lo que nosotros llamábamos el cruce de las carreteras, que está a la orilla del río Nalón (lo llamábamos el cruce de las carreteras porque se une la carretera de Mieres con la de Lada ) y llegamos allá, íbamos cargadas de palos que se los quitamos a las sillas, desarmamos las sillas, marchamos con pimienta y sal y cuando llegamos allá por el camino, los que íbamos encontrando venían del relevo de los de las seis de la mañana y muchos nos decían, muchas gracias, porque ellos no se atrevían a quedarse allí y así ya tenían un pretexto de decir: cómo nos devolvieron no fuimos. Así estuvimos un tiempo grande en aquel cruce y la guardia civil estaba muy cerca de nosotros a unos 50 metros más o menos y nos estaba viendo, pero no nos decían nada; llega un señor que trabajaba en la Renfe y decía que el no daba la vuelta y una señora que tendría unos 80 años, (de aquella era muy vieja porque hoy hay más pero de aquella había menos mujeres de 80 años) decía que lo tiraran al río y el señor empieza a dar gritos y viene la guardia civil y nos apuntan con los fusiles, y allí mismo tiramos todos los palos y entonces nos llevan a la Prazuela, que es una plazuela que es donde tenían las mulas del Fondón y nos llevan a concentrarnos allí. Como el río Nalón pasaba por el medio, al otro lado estaban los talleres del Conde, lo de Duro Felguera y allí empezamos a dar voces, nos mandaron acercarnos a la pared y nosotros decíamos que eso era antiguamente y una iba para un lado, otra iba para otro y en esto llegan las de la Juécara y las de Ciaño y éramos un grupo que casi ni cogíamos en la plazuela y desde allí dando gritos, llamandoles esquiroles, paralizamos el taller del Conde y los talleres de Duro Felguera. Aquello nos pareció un trabajo que hicimos bien, porque además en aquella huelga lo que reivindicábamos, que era el salario, si que se lo dieron, pero se lo dieron a unos, porque a otros los metieron presos, a otros los deportaron y nos encontramos con el problema de que había que solidarizarse con ellos. Íbamos a pedir para ayudar a los presos y a los deportados; y hacíamos muchas cosas para ayudarlos. Más tarde se hizo un sindicato, existía el sindicato vertical, vino una orden del partido de que éramos el sindicato vertical, para que desde allí pudiéramos luchar contra él sindicato vertical. Íbamos a darles guerra, a protestar, nunca los dejábamos hacer una reunión entera, porque nosotros íbamos a estorbar. Entonces se formó otro sindicato que se llamaba Fusoa y en ese sindicato, eran unos cuantos sindicatos que se fusionaron, y mandaban algún dinero del extranjero, y ayudaban a los presos y a todos los represaliados. La huelga del 62 nos trajo problemas, pero también nos trajo algún orgullo, de haber participado en ella. De aquella marcharon los camaradas, ellos por lo menos marcharon de mi casa, a donde fueron ¡no los sé!, pero me dejaron encargado de que dijera a radio Pirenaica toda las noticias de las que me pudiera enterar y las mandaban siempre. La verdad es a radio Pirenaica llegaban las noticias y a los dos días ya las emitía radio Pirenaica. ¡Si supierais cuanto me animaba escuchar radio Pirenaica! me hacía sentir importante ,el que yo mandara aquellas noticias. Porque una persona como yo, que casi no fui a la escuela y que me atreviera a escribir aquello representaba algo muy importante para mí; ¡no sé ni cómo entendían lo que les escribía! Seguimos luchando, las mujeres nos encerrábamos a las iglesias, nos encerramos en la catedral Oviedo, nos encerramos en la Corrala; cuando estábamos encerradas en la catedral Oviedo, estuvimos unos cuantos días y el obispo o arzobispo que no sé muy bien quién era, se portó muy bien con nosotros, nos llevaba leche y cosas. Por la noche nos mandaba ir a las calderas para que no tuviéramos frío y por la mañana para que nos viera la gente salíamos de la catedral. Y vino un domingo y fueron a misa los de Oviedo, y nosotros estábamos sentadas en unos bancos delante y les “putes” porque hay que decirlo así, nos pinchaba con los paraguas para que marcháramos y nosotros no nos inmutábamos, estábamos quietas. Después salimos y cuando salimos, estaba Ramos viéndonos y dijo que ya sabía quién éramos, y poco a poco nos fueron llamando para pasar por comisaría, a preguntarnos porque estábamos allí. Nosotros estábamos, porque reivindicábamos que soltaran a los presos y esas cosas. Tarancon se portó bien. Los curas no lo hicieron del todo mal. Después recogíamos firmas, porque estábamos organizadas; las mujeres trabajábamos más junto a los hombres que nosotras solas. También tengo que decir que las mujeres después aquella no podíamos estar muy liberadas; porque cuando la mujer estaba trabajando de soltera y se casaba te echaban del trabajo, que indemnizaban con 200 pesetas y a la calle. Ya no podía trabajar más hasta que no quedaras viuda o lo que fuera y ya no había más trabajo para la mujer, nada más que sacar piedras del río que ahí te sabían explotar al máximo. Cuando a mi padre lo cogieron en el monte, mataron a él y a mi hermano. Los trajeron paseando por la Felguera y nos avisaron de que los habían cogido, entonces una hermana mía y una tía mía, que era hermana de mi madre fueron al cuartel a ver los, porque los avisaron. Cuando los fueron a ver, les dijeron que no se preocuparan que mañana venis a traerles el desayuno. Al día siguiente marcha mi tía y mi hermana a llevarles el desayuno y cuando llegan les dan una carta, que mi padre escribió desde el cementerio a nosotras y a mi hermano otra, porque mi hermano estaba casado con un hijo de nueve meses y nos dejaron una carta que todavía la conservo. Una estraperlista me llevó a Grao, a una casa a servir, con tan buena suerte que fui a casa de unos fascistas que los rojos les habían matado dos también. Como había pasado mucha hambre para mantener a mi padre por el monte, cuando nos daban comida la guardábamos; yo que muchas veces que estaba cuidando al ganado y llevaban la comida allá, yo esa comida no la probaba se la llevaba a ellos. Tuve la sarna, piojos, de todo; y los fascistas no tuvieron cosa mejor que echarme a dormir con una cerda. Con aquella cerda dormí año y medio porque no sabía venir, cuando supe venir a casa que fue la misma estraperlista que me llevó, ya viene con ella para aquí; después empecé a servir por Mieres y esa fue mi niñez. Las mujeres que trabajábamos no éramos muchas, éramos como una familia muy unida, nunca hubo ninguna envidia ni ninguna cosa hasta que llegó la democracia, después de que llegó la democracia hubo bastantes envidias, porque en la clandestinidad trabajabas por la fe, pero en la democracia ya trabajabas por el puesto de trabajo y esto fue lo que después desunía mucho a los partidos y también a los sindicatos. Empecé a trabajar en los comedores de Hunosa allí estuve 25 años; en estos comedores hacía reuniones con los mineros, reuniones clandestinas. Junto a ellos aprendí a luchar por lo que era un sindicato y la verdad es que cuando se formó Comisiones Obreras (CCOO) que yo fui una de las creadoras de Comisiones Obreras ya tuve un cargo en CCOO, fui la delegada y después de que me retire fue la secretaria de la mujer de jubilados y pensionistas de Asturias y ahora mismo voy cuando me llaman para una reunión, porque lo dejé, hace tres años que me dio un infarto y estuve bastante mal, estuve mucho tiempo en la UVI entonces necesitaba calma y como a mi me gusta discutir las cosas opte por retirarme. Y por último me gustaría decir que si volviera a ser joven y tuviera que retomar esta lucha, lo volvería hacer con entusiasmo porque en ella, aprendí, ya que no fui a la escuela, aprendí en la lucha. Y quiero deciros a vosotros que sois jóvenes, que nosotros lo tuvimos muy crudo y vosotros no es que lo tengáis muy bien pero tenéis que luchar, para que desaparezcan esos contratos basura, para que desaparezca el que una vivienda la tengas que pagar toda la vida y muchas cosas más de las que hay ahora. Muchas gracias.

HABLA LA MODERADORA (ESPERANZA FERNÁNDEZ)

- Gracias a ti Celestina y vuelvo a retomar la anécdota de tu nombre porque además como fue una de las cosas que dejaste y ese olvido no fue inocente; pero lo dejaste para mí, cuando Celestina enviaba sus comunicados a radio Pirenaica ella afirmaba como “Amapola Asturiana de Pura Cepa” y como luego la echaron a dormir con los cerdos, hay un refrán que dice: es como margaritas para los cerdos y aquella “gocha” tenía una amapola al lado. La sopa boba, no nos la comemos nunca, porque la sopa no es boba y eso lo sabe muy bien los militares. Entre las estrategias que hay de marketing en las empresas alimenticias, ese ámbito, para las mujeres, para ayudar a esas madres que no saben cómo hacer con esas criaturas para que coman y no les gusta la sopa, los militares les han propuesto a esas empresas de alimentación que en vez las estrellas, o los alfabetos aquellos con los que jugábamos a aprender a escribir cuando comíamos, han hecho pasta en forma de armas, de las armas de la guerra de las galaxias con lo cual nuestros criaturas ahora aprenden a escribir guerreando, por lo que ninguna sopa es boba, las hay muy inteligentes. Desde aquí hemos ofrecido lo que podíamos seguramente de ahí seguramente queráis preguntar o aportar o regalarnos vuestras reflexiones o ideas. Gracias

HABLA EL PÚBLICO

- Buenos días estoy profundamente emocionada de tener la oportunidad de escucharlas, también compartí durantes algunos años las historias que mi abuela contaba, y creó que no hay palabras para agradecer tu testimonio y sobre todo para las personas jóvenes y las personas que no somos tan jóvenes, porque creo que vidas y vivencias como las tuyas hacen que cobren sentido, mucho sentido, la lucha de las mujeres día a día. Habéis conseguido muchas cosas, como tú bien dices para que otros mujeres vivamos un poco mejor, y encontremos nuestro espacio y disfrutemos también con los compañeros de la vida, pero efectivamente creo que esta lucha tiene que seguir permanente y que a cada generación nos toca un compromiso en esta historia humana por la dignificación de los derechos de las personas. Tú viviste una historia la historia asturiana, una historia que efectivamente dividió a un país y también a nuestra comunidad. Y que esas cicatrices todavía duran en las familias, pero con tus palabras, veo que también nos las fuerzas para entender, comprender muchas cosas. Yo te lo agradezco profundamente y quisiera solamente preguntar algo que empezaste a contar y reseñaste ¿cuál tu experiencia del sindicato, una vez que trabajaste con las mujeres, cómo nace la lucha sindical de las mujeres? Muchas gracias Celestina y a Carmen.

- HABLA CELESTINA MARRÓN

- La lucha sindical de las mujeres fue idénticamente igual a la de los hombres, sólo que nosotras teníamos menos experiencias, porque los hombres tenían su trabajo y allí se reunían, y allí cogían experiencia nosotras no. A mí que me tocó trabajar, trabajaba con mujeres que no les importaba, que no eran políticas, que no eran nada que ellas recogían alguna experiencia de mi pero yo ellas no, nunca me ayudaron ni a pensar ni a cómo íbamos a discutir, por ejemplo un convenio, a lo mejor íbamos a discutir el convenio y yo decía de hacer una reunión, íbamos hablar sobre los temas a acordar, pero ellas decían: lo que tú digas. Y lo que tú digas es muy fácil, entonces no tienes experiencias, y así era la lucha de las mujeres del sindicato.

- HABLA LA MODERADORA (ESPERANZA FERNÁNDEZ)

- En relación a esta idea que a mi también a mí me inquieta, ¿que alianzas se establecían entre las mujeres?; hay algunas referencias también de mujeres que estuvieron encarceladas, estoy pensando en María Salvo, que comenta que cuando estuvo en la cárcel, si hubo esa organización de las mujeres, mucho apoyo y eso les dio fuerza pero que cuando salieron, se encontraron con una diferencia muy clara con respecto a lo que ocurría con sus compañeros. Cuando salieron de la cárcel encontraron que los hombres que habían estado represaliados tuvieron una cierta cobertura y se les veía concierto heroísmo, mientras que las mujeres empezaron a ser más silenciadas, más invisibles. Porque cuando estaban en la cárcel por lo menos entre ellas se creaban esa red de autoridad, se reconocían autoridad entre ellas pero cuando salieron, se difuminaron socialmente y sus propios compañeros de lucha ideológica y de lucha de combate, de la beligerancia, no ayudaron a que ellas siguieran visualizando y eso todavía fue más duro. Con la supuesta rehabilitación democrática en el periodo de transición, muchos aquellos hombres fueron de alguna manera recompensados, si se puede hablar de recompensa a tanto sufrimiento e injuria; fueron recompensados con cargos y esas mujeres no contaron con ese apoyo. El discurso dominante siempre busca a una mujer, como decías, si Dolores sólo hay una, siempre hay una que salvan a través de una no sé si para condenar al resto y esa es una estrategia que atraviesa la condición del hombres, atraviesa ideologías y atraviesa todo lo que hemos vivido como mujeres. La condición de mujer habita y diferencia clarísimamente a los hombres, han sido discriminados unos respecto a otros por sus condiciones sociales, por ser pobres, por ser homosexuales, por ser negros, por ser rurales frente a urbanos etc. pero la mujer siempre en cualquier contexto que miremos siempre es por ser mujer. Y eso ha pesado incluso dentro de las ideologías que abrieron su mirada para interpretar el mundo, de otra manera en sin embargo nunca colocaron la gafa de mujer para ver cómo estaban viendo las mujeres, siendo vistas o invisibilizadas y eso creó a lo mejor ese destejimiento entre las mujeres. No sé si esa falta de no reconocer la autoridad, que decían aquello de lo que tú digas efectivamente a ti te falta el referente del diálogo lo que preside la autoridad, la autoridad de esa horizontalidad en nuestras ideas, de irnos creciendo desde ellas.

- HABLA CELESTINA MARRÓN

- Ya que hablas de esto voy a decirte que es cierto, porque además hubo mujeres milicianas, muchas mujeres, precisamente mi hermana mayor fue miliciana y estuvo presa, no supimos de ella en tres o cuatro años hasta que la soltaron, estuvo presa en Gijón y nosotros éramos de la Felguera y no supimos en este tiempo de ella. A ella no le gustaba hablar mucho de lo que pasó en la cárcel, pero después hablando las huelgas, hubo muchas mujeres que las llevaron presas y que les dieron el mismo trato que a los hombres en la cárcel porque les pegaron, les cortaban el pelo y porque hicieron todo lo que les dio la gana. Tampoco parece que la gente le da importancia, porque cuando decías que les habían cortado el pelo, decían que vaya cosa un corte de pelo y la que salía con el corte de pelo no salía sólo con el corte de pelo, es que salía con la moral muy baja y además después del corte de pelo, esperaban y les hacían de todo.

HABLA JAVIER OROZCO DESDE EL PÚBLICO

La cosa no está fácil ahora tampoco, hay que seguir luchando nosotros lo entendemos muy bien. Surgen preguntas un poco deshilvanadas, por ejemplo supimos que hubo niños que tuvieron que ser sacados para otros países en medio de la guerra, porque no sé muy bien que ocurrió, me gustaría hoy hablar de eso. También una curiosidad un poco impresentable, pero como en nuestro país asesinan gente todos los días quisiera si es posible, que nos cuentes como eran los fusilamientos aquí, porque es todo un rito el que montaron sobre eso según he escuchado. Y bueno si queda un tiempo, para que nos hablaras también si las mujeres participaron en la toma de Oviedo que tengo entendido que fue una de las batallas más duras que se dieron en Asturias.

- HABLA CELESTINA MARRÓN

- Voy primero a contestar sobre los niños de la guerra, eso es como los llaman ahora. Aquí si fue verdad que hubo mucha gente que pudo sacar los hijos, no todo el mundo, mi padre intentó sacarnos fuera del país pero no pudo, pero si que hubo muchos y los que fueron a Rusia todavía vinieron un poco enseñados, pero los que fueron a otros sitios no, vinieron así. Lo pasaron mal también porque solamente el desprenderse de la familia, y verse solo por el mundo, malo, y los que quedaron aquí también fue muy duro el que los niños de la guerra como los llaman, porque había familias que eran tres o cuatro crios, pero había otros que tenían que ir solos y eran pequeños y fue duro.

Fue cierto que marcharon muchos niños de aquí y no te puedo decir más, porque de aquella yo también era pequeña. Cuando marchó la gente de aquí, yo tendría unos ocho ó nueve años y no me acuerdo muy bien de eso, pero sé que hubo eso.

Sobre los fusilamientos, hubo muchos, muchísimos no juzgaban a la gente, los llevaban a los montes de aquí y precisamente en Asturias hay un sitio que se encuentra en Bimenes, que llaman el Pozu Funeres, a este pozo llevaban a la gente y los tiraban al pozu y los dejaban hasta morir.

Y a otros los llevaban a pasear al campo. Antes te hablé del paseo que querían dar mi padre y eso era el paseo, iban a las cárceles y los sacaban en camiones sin preguntar y llegaban y decían tú, tú y tú al camión y aquél no volvía, y lo fusilaban. Entonces ahora, se está haciendo una historia de los fusilamientos y están apareciendo muchas fosas por los campos por los pueblos. Hace poco hubo en Valdedios unas excavaciones y aparecieron muchos cadáveres y casi ya no se saben ni de quien son. Hay que hacerles unas pruebas para saber de quien son familiar o de quien no son. Hay muchísima gente por los montes y les puedo decir que precisamente mi pueblo, sacaron una vez a un matrimonio y lo llevaron a Pravia a unos montes de Pravia y los mataron a los dos, al hombre y a la mujer; no se conformaron con matar, si no que a la mujer le rajaron los pechos y a él lo pusieron encima de ella. Estas cosas, estas barbaridades hubo muchísimas, a lo mejor ahora no te puedo dar ejemplos, vinieron cuando la guerra y Franco dio carta blanca a los moros (que no son los moros que ganan por ahí la vida ahora vendiendo alfombras) eran los moros que venían atacar, que los trajeron engañados o por lo menos eso decían; y decían que si mataban a una persona que iban al cielo en una escalera. Mataron a niños, a mujeres hicieron de todo y demás abusos. Por eso podemos decir que se pasó muy mal, esto pasó cuando yo era muy pequeña. Después había otra pregunta que hace referencia sí las mujeres de participaron en la toma de Oviedo. Si, precisamente mataron a una mujer que tenía 16 años que se llamaba Aída de la Fuente. En Oviedo hubo muchas milicianas, mujeres que fueron milicianas que no se atrevieron a decirlo por miedo, a represalias o por lo que fuera no se atrevían a decir que eran milicianas. Yo tuve una hermana que fue miliciana y la tuvieron presa en Gijón y tampoco le gustaba hablar de que ya fue miliciana. Creo que nada más, ahora mismo no me acuerdo de nada más.

HABLA CARMEN GARCÍA

- Yo, mientras hay otra pregunta por dar otra perspectiva, sobre todo teniendo en cuenta que eres colombiano y que no puedas tener mucho conocimiento de este tema, en cuanto a la represión, estoy dirigiendo un proyecto para estudiar las fosas comunes en toda Asturias y sobre la base de testimonios orales de análisis de registros civiles. Yo misma hice un trabajo sobre la represión en Oviedo y el ritual de la muerte decías, normalmente habría que hacer dos grandes diferencias, dos clasificaciones, por un lado están los fusilamientos después el consejo de guerra, es la justicia burocratizada de los consejeros de guerra de los militares del ejército ahí se hace el consejo de guerra. En una misma sesión pueden ir veinte ó treinta personas o quince o cinco , se produce la sentencia en tiempo récord, el proceso es muy rápido a principio de la posguerra, después se va haciendo mucho más espaciados con más tiempo aún así, las condiciones legales de los que hacían esos consejos de guerra no tenían ningún tipo de garantía, por supuesto es una condición previa de un consejo de guerra y después y también para la ejecución una vez aplicadas las condenas muchas veces son la pena de muerte, claro está, al principio en la mayoría es la pena de muerte, a veces también al principio no media demasiado tiempo entre la condena y la ejecución porque si media más tiempo es más fácil que haya indultos, rebajas de condena, es más fácil salvarse de la muerte pero al principio apenas media el tiempo, entre pena de muerte y en poco tiempo ya puede estar la ejecución de la misma. El ritual en este caso es siempre el mismo, a las dos de la mañana a las tres, van llamando a los condenados para pasar a capilla, que son las horas antes a ejecución y en la madrugada se ejecutan en el cementerio, prácticamente en las tapias de los cementerios, esto estamos hablando que se meten en una fosa común, como las que hay en Oviedo, como la que hay en Gijón y en otros tantos cementerios de Asturias y de toda España. Este es a grandes rasgos el ritual burocrático, rutinario, que muchas veces depende un poco de cuando se haya, de la inmediatez del fin de la guerra el que toquen más sentencias de muerte, el que se ejecuten primero y mientras va mediando más el tiempo es más fácil el que la condena de pena de muerte se trasforme en treinta años de cárcel, en quince y a si vayan salvando, al menos la vida después de estar largos años en la cárcel. Y después está la otra modalidad, la más brutal, quizás con ser la anterior absolutamente brutal que es la de los paseos. Los paseos y la ejecuciones alegales o ilegales dentro de la propia legalidad franquista, son las que participan en las que hay ensañamiento, a veces en la que participan, no el ejército como tal, si no sectores falangistas, contraguerrilleros, sectores de orden público que toman la justicia por su mano, incluso independientemente de la justicia de los tribunales militares y en esa línea, los paseos y las muertes más oprobiosas suelen darse en el inmediato término de la guerra por así decirlo. Después se regula, se normaliza o se burocratiza en la partición de justicia militar, pero en la inmediatez es cuando va un falangista al campo de concentración, sacan a los que conocen y les dan el paseo, es cuando van por la calle o van por el campo una partida de falangistas buscan a fulanito o menganito, sin juicios, sin consejos sin nada, ven que vamos a dar un paseo y ejecutan de una manera más brutal. Esta modalidad va a repetirse de una manera muy brutal en la lucha contra las guerrillas sobre todo en las últimas épocas de las últimas guerrillas. Ahí es encontrar al guerrillero y demás o bien él se tira un tiro o bien le masacran sobre la marcha, sin dejarle tiempo para ir a entregarse al cuartel de la guardia civil, vecinos rivales etc. localizan dónde está, le pegan cuatro tiros o vejaciones posteriores sin darle tiempo, ni tan siquiera a que se ha detenido por la fuerza pública. Yo creo que por lo menos esa modalidad, esas modalidades de represión política con muchas variantes, pero en todo caso de las dos grandes variedades serían esas .Y con lo que decías de la batalla de Oviedo, es verdad que decía Celestina que había milicianas, pero las milicianas, claro, en la batalla de Oviedo es un cerco que dura varios meses, primero dura varios meses después cuando se abre el pasillo de Grao sigue durando hasta el final de la guerra, es decir Oviedo está cercado hasta el 21 de octubre de 1937. Entonces si en los primeros días es más fácil encontrarse milicianas, a lo largo del tiempo a medida que pasa el tiempo no hay milicianas francamente son los milicianos los que están. En todo caso las mujeres pueden ir a aprovisionar, alimentación o avituallamiento hay milicianas en los batallones pero son tareas de mantenimiento del varón. Es más raro ver a mujeres con las armas en la mano, pasados unos meses de la guerra en el inmediato estallido sí, pero después no. Hago una pequeña precisión, Aida de la Fuente efectivamente muere en la zona de San Pedro de los Arcos al final del año 34, es en la insurrección del año 34, cuando ella está defendiendo la posición de sus compañeros.

HABLA EL PÚBLICO

- A mi me gustaría que nos hablaras un poco del miedo que debía de existir ¿qué hacíais para superar esos miedos? y ¿cuáles eran las esperanzas y los sueños? ¿Que es lo que ayudaba a empujar esas luchas?. Gracias

- HABLA CELESTINA MARRÓN

El miedo claro que existía y mucho. Pero si fuera en esta época estaríamos estresadas. Pero de aquella no nos daba tiempo a estar deprimidas. Por lo que no nos daba tiempo a deprimirnos. Porque venía una cosa encima de otra y entonces no pensábamos en la depresión, pensábamos en cómo podríamos por unos días marchar, para saber si preguntaban por ti o no preguntaban. Yo en una ocasión en la juventud comunista, mi hija era de las juventudes comunistas y tenía un cargo. En una ocasión las juventudes comunistas hicieron una reunión en mi casa y hacía solamente 20 días que había enterrado a mi hijo, el único que tenía junto a mi hija, pero ahí fue donde descubrieron que yo podía estar complicada con la política, porque mi hijo fue el segundo que se enterró por lo civil en Langreo después de la guerra, porque antes de la guerra había gente que se enterraba por lo civil y cuando era por la iglesia iba el cura y cuando era por lo civil iba mi padre a decir, no sé lo que les diría, pero en una de esas ocasiones mandaron tirar el muro del cementerio porque estaba dividido en dos partes los que iban por lo católico y los que iban por lo civil y mira que casualidad, el primero que se enterró en ese cementerio por lo civil fue mi hijo. Seguro en ese momento "se me vio el plumero", como fueron coronas de todas las partes de Asturias y fuera de Asturias también, ya que mi hija era una de las organizadoras de la juventud comunista, y de aquella ya estaban formando clubes y ellos precisamente en Langreo tenían un club, otro en Mieres , en Gijón había dos y era una forma de reunirse en esos clubes, pero aquella reunión la hicieron en mi casa, eran estudiantes de Oviedo como Maurenza , que eran dos hermanos estudiantes de Oviedo que participaron en las juventudes comunistas, entonces en aquella reunión, hacía 20 días que había enterrado a mi hijo, llegó la policía y tuvieron que saltar por el balcón y el que no rompió un pie, rompió una mano o sino marcharon llenos de magulladuras. El caso es que no cogieron a nadie, después nosotros tuvimos que marchar también, ya que estaban esperándonos y tuvimos unos cuantos días escondidas y pasamos bastante miedo. Precisamente mi hija tenia novio y era del Entrego, y se nos ocurrió ir a casa de una hermana de él a escondernos porque ya se iban a casar y después como a mi hijo lo enterré por lo civil y ella como de aquella no se podían casar a no ser por la iglesia, ya que tenían que descomulgarse, ella ya había mandado los papeles, después no venían los papeles del obispado y tuvo que ir a casarse a Mieres, diciendo una mentira. Por todo aquello, claro que pasábamos miedo, fue cuando se me vio el plumero, porque claro, sacaron de consecuencia ¡que como iba a venir tanta gente para un chaval, que además tenía epilepsia!, era epiléptico desde pequeño, le había dado meningitis, pero claro no venían por él, venían por mi hija que era de las juventudes comunistas. A los 20 días vinieron a casa e hicieron todo eso, cuando llegaron estábamos de reunión y tuvimos que enfrentarnos para que no pudieran pasar de la puerta, allí nos enseñaron un permiso del gobernador civil, que nosotros no lo queríamos leer hasta que marcharon claro, y después de que marcharon ya lo leímos, después tuvimos que marchar nosotros por el mismo sitio que marcharon ellos y estuvimos guardadas. Mira si fueron cabrones que la casa era yo, no era mi hija, pero a mi no me metieron presa, metieron a mi hija. Para hacerme más daño metieron a mi hija presa, estuvo presa no mucho, porque no la juzgaron. Pero estuvo presa en Oviedo una temporada.¡ Como no íbamos a tener miedo! si hacer una cosa así era ir a la cárcel, que podía ser lo menos peligroso o que te dieran una paliza y te mataran en cualquier sitio.

HABLA EL PÚBLICO

- Yo vengo de Bolivia y me gustó mucho escuchar su historia y las experiencias que nos está comentando y el que pueda compartir con nuestros hermanos que se encuentran aquí. Quisiera preguntarles ¿cuáles fueron las formas de lucha y las más efectivas que les dieron resultados en esa época?

HABLA CELESTINA MARRÓN

- La lucha más efectiva, cuando más logros sacábamos era en las manifestaciones, a pesar de que llevábamos muchos golpes, pero siempre a raíz de una manifestación había otra de lado para hacer reclamos. Yo creo que lo más fue con las manifestaciones, con toda la lucha, pero sobre todo con las manifestaciones y los escritos y con firmas al gobernador. Como en las manifestaciones reivindicábamos cosas, a veces lográbamos algunas cosas, no es que la manifestación nos dieran algo, que nos daban palos y la gente ya se concentraba en lo que nosotros pedíamos y había más lucha, más de todo.

HABLA LA MODERADORA ESPERANZA FERNÁNDEZ GONÁLEZ

Agradecemos la presencia de todas las personas que han estado aquí y las asociaciones que han hablado y obviamente el agradecimiento a Carmen y a Celestina, por la experiencia tan vital que nos toque y nos habita profundamente. Gracias.