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 - Bien común

“Un bien común es aquel de acceso universal, de gestión democrática, cuyo uso se sostiene en el tiempo y que es de titularidad colectiva.”

Evidenciado que la crisis alimentaria, la crisis climática, la crisis energética, tienen el mismo origen, es decir, la lógica del capitalismo que está al origen de estas crisis, no son fenómenos puramente naturales, son fenómenos construidos en función de la lógica del capital y en la convulsión de estas crisis finalmente lleva a lo que algunos llaman una crisis de civilización, es una crisis del modelo de desarrollo mundial que está llegando a límites que no podemos permitir, por ejemplo en relación con la naturaleza observamos que estamos destruyendo mucho más la naturaleza que la capacidad de la naturaleza tiene de regenerarse y ya estamos en el momento en que necesitamos un planeta y medio para poder reconstruir los procesos naturales de regeneración de la madre tierra...

Y, si todo el mundo consumiera como los Estados Unidos necesitaríamos cuatro planetas, el problema es que solamente tenemos uno..

..lo que Naomi Klein llama la economía del caos, está llegando a límites hasta el punto que no podemos ya pensar solamente en regular el sistema como se ha pensado en la primera o segunda guerra mundial ..como que el mercado no se autoregula, necesitamos entidades para regular el mercado y eso es el estado y hoy día también las grandes organizaciones internacionales;

Necesitamos encontrar alternativas, otro modelo de desarrollo, construir otro paradigma. Y este paradigma puede ser “El bien común de la humanidad” o el buen vivir, u otros nombres , el socialismo del siglo 21 o el Ecosocialismo, no importa,

pero cómo el capitalismo en su historia, en su desarrollo ha destruido poco a poco todos los bienes comunes precisamos reconstruir el estado para también reconstruir los bienes comunes, los servicios públicos.

En el mundo entero tenemos ahora luchas para los bienes comunes en todos los dominios, desde el Seguro Social, hasta la protección de bosques y otros aspectos similares, es un primer nivel, recuperar los bienes comunes, recuperar los servicios públicos y realmente recrear una nueva cultura después de la destrucción neoliberal que ha estado en el mundo entero y que en Europa, las élites no ven otras maneras de salir de la crisis que incrementar las medidas neoliberales de privatización y de destrucción de los bienes comunes, provocando profundo malestar por el no respeto de la justicia, el desempleo de los jóvenes, la depredación de la naturaleza..

¿Cómo pasar al respeto de la naturaleza?

No sería dejar a la naturaleza sin tocarla sino una relación con la naturaleza que tenga en cuenta todo lo que es la riqueza natural que puede servir al desarrollo urbano y al desarrollo de todo el planeta pero sin la lógica de destrucción del capitalismo..

¿Por qué no podemos pensar que también un día en una organización internacional existan leyes u orientaciones que impidan la destrucción de la naturaleza o que impida el comercio desigual?

El efecto del capitalismo fue matar las utopías, debieramos recrear las utopías, pero las utopías que son un instrumento de acción . La lectura, la comprensión, la alianza con las propuestas interculturales, las que provienen de los pueblos originarios, de defensa de la Vida, la vida del planeta y la vida de la humanidad. (Esos pueblos indígenas muestran cómo la gestión de sus territorios, con sus bienes comunes, han sido eficaces para su preservación)

El desafío es llegar a una vinculación entre todas estas iniciativas de movimientos socales, de colectivos, para pensar una nueva fuerza que pueda hacer cambiar la situación, y esa es la idea del bien común de la humanidad..que va más allá de la defensa de los bienes comunes, pero que lo integra.. recuperar los bienes comunes es una etapa absolutamente necesaria, pero para ir más allá..

“Lo que es escaso, lo que es frágil, lo que es fundamental para nuestra supervivencia, lo que está en el centro de políticas de justicia social, lo que puede ser una herramienta de poder, lo que implica una responsabilidad con el resto de seres vivos, lo que es clave para la evolución social... no puede ser privado, sino que debe ser de titularidad colectiva. Ante esto surge la necesidad de (re)construir una economía basada en los bienes comunes.”


 16 de octubre, Día Mundial de la Alimentación Agroecológica

Contra la guerra, la pobreza y las migraciones masivas

Cada 16 de octubre desde 1981, la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) conmemora el Día Mundial de la Alimentación. Un año antes, la Asamblea General de Naciones Unidas (resolución 35/70-1980) consideró que "la alimentación es un requisito para la supervivencia y el bienestar de la humanidad y una necesidad humana fundamental".

El objetivo declarado por la FAO, en las últimas 3 décadas, es “promover la solidaridad de la sociedad y los gobiernos en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza”. Este año el lema es “Protección Social y Agricultura para romper el ciclo de la pobreza rural”.

Sin embargo, la FAO tiene una identidad bifacética. Se fundó en 1945 durante la instauración del nuevo orden capitalista en el mundo bipolar surgido tras la II Guerra Mundial (Bretton Woods-1944). Aunque se propone luchar contra la inseguridad alimentaria que afecta al 20% de la humanidad, lo hace en alianza con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, lo que la convierte en el brazo técnico del “libre comercio” de alimentos.

Sus políticas se ocupan, fundamentalmente, de remover los obstáculos para el desarrollo de una agricultura y alimentación mundial mercantilizada e industrializada. Dicho de otra manera, contribuye a la marginación de la cultura campesina, las migraciones masivas provocadas por la industrialización del campo y el crecimiento de la pobreza en las grandes urbes de los países empobrecidos. Desde la defensa formal de la Seguridad Alimentaria, promueve una agricultura y ganadería industrial dependientes de químicos, transgénicos, maquinaria y energía para el mercado global y fomenta un patrón alimentario basado en azúcar, harinas blancas industriales y proteína animal abundante y barata.

La inseguridad alimentaria no sólo consiste en hambre y enfermedades debidas a la escasez de alimentos, sino también en enfermedades alimentarias e inmunológicas fruto de la comida basura y de los tóxicos de los alimentos procesados que ingerimos como ingredientes ocultos en nuestra comida cotidiana.

Más allá de las declaraciones para la galería, las políticas agrarias y alimentarias de la FAO fomentan el empobrecimiento de los suelos, la pérdida de biodiversidad, la contaminación de aguas, aire y tierras, el cambio climático, el acaparamiento de grandes territorios, sobre todo de África, por parte de multinacionales del agronegocio, el hambre en los países empobrecidos y, a través de la comida basura, la obesidad y otras enfermedades alimentarias en los países ricos y las economías emergentes.

El actual desorden alimentario internacional agrava -en lugar de resolver- los problemas que denuncia y es responsable de la desprotección social, la pobreza rural y la degradación de una alimentación cada vez menos nutritiva, más procesada y más viajada. Este desorden promueve políticas sociales, agrarias y ambientales paliativas de final de cañería. Sus terapias agravan la enfermedad y empeoran al paciente. Se subvenciona la destrucción de recursos alimentarios para favorecer la concentración y la globalización del agronegocio favoreciendo el despoblamiento del campo y las migraciones forzosas.

Crecen las víctimas de la inseguridad alimentaria: 1000 millones de personas con hambre y desnutrición y 1500 millones de personas víctimas de las pandemias producidas por la industrialización de la agricultura y la alimentación causante de sobrepeso y obesidad, factores principales de riesgo en enfermedades cardiovasculares, diabetes, síndrome metabólico, cáncer, alergias, trastornos del aparato locomotor, inmunodeficiencias y alteraciones psicosociales. Estas enfermedades se ceban en la población con menores recursos y conocimientos alimentarios. En esta nueva colonización colaboran, con la excusa de la falta de alimentos, las mismas multinacionales responsables del hambre y gobiernos cómplices promocionando los transgénicos, la ganadería industrial y la producción masiva de frutas y verduras de alta precisión y en invernaderos. Ambos tipos de inseguridad alimentaria crecen fundamentalmente entre las mujeres, l@s niñ@s y las familias de los grupos sociales más desfavorecidos que también son víctimas de la violencia provocada por el mercado de trabajo que les deja sin empleo, sin vivienda y por las guerras para el control geoestratégico de energía y recursos naturales.

La FAO, el FMI, el BM, a nivel mundial y, a nivel continental, la Unión Europea y la Política Agraria Común, cuestionan todas las medidas de protección alimentaria, social y ambiental que limiten la circulación de capitales y la concentración de tierras, recursos agrícolas y alimentarios en manos de las grandes multinacionales. El Acuerdo de Libre Comercio entre la UE y EEUU (TTIP) es una nueva edición de esta conspiración internacional de las multinacionales contra los derechos humanos y los límites de la naturaleza. Mientras que la cifra de hambrientos y obesos crece con los precios de alimentos e insumos agrícolas, las multinacionales de semillas, fertilizantes y distribución de productos agrarios y comida basura, incrementan sus beneficios.

No podrían hacerlo sin nuestra colaboración. Si nuestro consumo procede de alimentos industriales globalizados y marcas blancas en grandes superficies, cooperamos con el aumento de hambre en el mundo, además de lesionar nuestra salud. La publicidad de las multinacionales alimentarias ha conseguido controlar la oferta alimentaria, modificar los hábitos de consumo de la población y condicionar, a favor de los alimentos industrializados y procesados, la regulación política del sistema de producción, circulación y consumo de alimentos.

Tan sólo una minoría de consumidor@s adquirimos alimentos ecológicos, de temporada y procedencia local. Si queremos formar parte de la solución, debemos: a) cambiar nuestras pautas alimentarias, adecuándolas a los alimentos ecológicos de temporada y cercanía; b) crear cultura alimentaria agroecológica, nutricional y de cuidados, transmitiéndola a la sociedad, especialmente al medio escolar; c) emprender cooperativas innovadoras de responsabilidad compartida entre productor@s y consumidor@s; d) construir mercados locales y circuitos cortos de distribución para facilitar a la población el acceso a verdaderos alimentos ecológicos; e) reducir la huella ecológica y cerrar la brecha cultural y metabólica entre el campo y la ciudad.

Buena alimentación es sinónimo de alimentación agroecológica. Para erradicar la pobreza rural y garantizar la seguridad y la soberanía alimentaria, hay que defender la agricultura familiar agroecológica desde el consumo responsable agroecológico. La verdadera protección social consiste en proteger, garantizar y promover la agricultura campesina agroecológica desde l@s consumidor@s y los poderes públicos.

Todos los días del año hay que apostar por una dieta abundante en frutas y hortalizas ecológicas de temporada y cercanía, pan integral biológico (con levadura madre) y legumbres, reduciendo el consumo de carne, sal, azúcar, alimentos refinados y procesados y bebidas carbonatadas como la base de una alimentación saludable y suficiente para todas las personas y todos los pueblos.

El Consumo Responsable Agroecólogico no puede crecer sin educación alimentaria en hábitos saludables. Frente al mercado global, agricultur@s agroecológic@s y consumidor@s responsables construimos redes de distribución y cultura promoviendo la vitalidad de los alimentos frescos de temporada y precios justos para l@s agricultor@s y asequibles para las mayorías sociales. La alimentación, parte fundamental del trabajo de cuidados, debe ser una responsabilidad compartida entre hombres y mujeres, repartiendo el trabajo de cuidados en el ámbito doméstico y en la sociedad.

Hacemos un llamamiento a sumarse a esta campaña por el día de la Alimentación Agroecológica que impulsamos desde 2011.

Alimentación Responsable Agroecológica
para luchar contra la guerra, la pobreza y las migraciones masivas.

Para adhesiones, escribir a: lacestabasica@lagarbancitaecologica.org

www.lagarbancitaecologica.org

La Garbancita Ecológica


 ALIMENTACIÓN, CONSUMO Y SALUD

1.- COMER NO ES LO MISMO QUE ALIMENTARSE.

En el actual modelo alimentario industrializado y globalizado, comer no es sinónimo de alimentarse. Alimentarse es comer alimentos sanos cultivados en tierra fértil. La alimentación es la base de nuestra salud, pero también de nuestra enfermedad. Lo que comemos marca nuestra vida, la vida de los demás y la salud o la enfermedad de los ecosistemas.

2.- NUTRIENTES DE BAJA CALIDAD Y ALIMENTACIÓN ENFERMANTE.

Hidratos de Carbono blancos y refinados. Calorías vacías. Ausencia de vitaminas y fibra. Exceso de gluten.
Proteínas. En lugar de pastoreo, ganadería industrial estabulada, hacinada y alimentada en base a piensos transgénicos de alto rendimiento para crecimiento rápido. Necesidad de antibióticos y hormonas para combatir sus enfermedades.
Grasas hidrogenadas, trans.
Escasez de vitalidad, vitaminas, minerales, fibra y agua.

La publicidad de las multinacionales alimentarias ha conseguido modificar los hábitos de consumo desplazando la

dieta mediterránea a favor de los alimentos industrializados y procesados. En España, más del 60% de los alimentos consumidos por habitante proceden de alimentos cargados de azúcar, sal y conservantes a costa de frutas y verduras locales y de temporada. La mala alimentación es uno de los principales factores de riesgo en enfermedades no transmisibles causantes de muertes evitables. Provoca sobrepeso, obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes, síndrome metabólico, trastornos del aparato locomotor, inmunodeficiencias y alteraciones psicosociales.

3.- NUTRIENTES DE ALTA CALIDAD Y ALIMENTACIÓN SALUDABLE.

Abundancia de frutas y verduras frescas, alimentos integrales y agua.
Cereales integrales fermentados con levadura madre.
Proteína vegetal (legumbres combinadas con cereales integrales y verdura). Alto valor biológico.
Grasas de alta calidad. Frutos secos, pescado azul, semillas, aceite virgen extra primera prensada en frío.
Salud alimentaria: calidad, cantidad, vitalidad, proporción y orden de la ingesta de los nutrientes.
Elementos complementarios: ejercicio físico, higiene, descanso y afectos.

4.- ALIMENTACIÓN DE CALIDAD Y ALIMENTACIÓN AGROECOLÓGICA.

La verdadera alimentación saludable -que combina nutrición, salud, seguridad y soberanía alimentaria- es la

alimentación ecológica que aporta salud para nuestro cuerpo, para la sociedad y para la biodiversidad de la tierra.

La alimentación agroecológica:

a.) No emplea químicos que afectan a la vida de suelo, plantas, animales y personas.

b) Supone alimentos recién recolectados, plenos de vitalidad y nutrientes, de temporada, cercanía y en circuitos cortos de comercialización.

c) Respeta la fertilidad de la tierra y los organismos del suelo que proporcionan las vitaminas y minerales a los alimentos y hacen a los cultivos resistentes a plagas y enfermedades.

d) Cierra el ciclo de la energía:

ganadería y agricultura se complementan. El estiércol y los restos de cosecha se compostan para devolver a la tierra la fertilidad.

e) Potencia la biodiversidad de especies que garantiza el equilibrio ecológico y la salud de las cosechas.

f) Dignifica el trabajo y la vida en el campo.

g) Precios justos para agricultores y asequibles para consumidores en responsabilidad compartida.

Junio 2015

Web: www.lagarbancitaecologica.org // Facebook: www.facebook.com/GarbancitaEcologica

Correo: lacestabasica@lagarbancitaecologica.org.


 Nuevo paradigma político y bienes comunes

Ángeles Martínez
Doctora en Sociología
Coordinadora de Attac en Asturias

El paradigma político de la modernidad consiste fundamentalmente en la democracia representativa, en la partitocracia y en el liderazgo personal. El fiasco político-social practicado en la modernidad es cada día más evidente: el capitalismo, el comunismo (o “socialismo real”) y la socialdemocracia han fracasado. El capitalismo ha demostrado que su existencia no tiene justificación posible ni ética, ni política ni económica. El “socialismo real”, ha generado un estado administrativo dominado por una nomenclatura de burócratas que proporcionó una notable falta de democracia y libertades personales; y la socialdemocracia, con las “terceras vías” y la inmediata aceptación del Consenso de Washington y las tesis neoliberales, claudica en una crisis por falta de alternativas políticas propias.

El vacío político dejado por la modernidad aún no ha sido cubierto ¿qué sujeto histórico (SH) define la política posmoderna? El SH (según la heurística marxista) es una entidad social capaz de transformar las relaciones de producción de una estructura social en un determinado momento histórico. Así, el SH de la Revolución Francesa sería la burguesía que una vez derrotada la nobleza, se instala como clase hegemónica creando su propia contradicción con el nuevo SH revolucionario que pasa a ser el proletariado. A finales de los años setenta principios de los ochenta se inicia un nuevo modo de producción basado en las en las tecnologías de la información y la comunicación. El capital constante (medios de producción) se convierte en la principal fuerza productiva en detrimento del capital variable (fuerza de trabajo). Este cambio de producción conlleva un cambio de paradigma (posmoderno o posindustrial) y la búsqueda de un nuevo SH que ya no se puede encontrar en el proletariado.

El nuevo SH posmoderno ya no es único, sino varios sujetos diferentes; fomenta el empoderamiento ciudadano y tiene una menor influencia de la democracia representativa (parlamentarismo). Sus reivindicaciones no están centralizadas ni organizadas; sabe lo que “no quiere” y precisa del poder local más que del poder del Estado. No se fundamenta en la ética del trabajo protestante (Max Weber) y reclama el derecho a la pereza (Paul Lafargue).

El asociacionismo y los movimientos sociales son la nueva cara del SH posmoderno que toma las formas de los distintos movimientos sociales: agrarios (Vía Campesina, Neozapatismo, Movimientos indigenistas, Movimiento de los Trabajadores sin Tierra de Brasil, etc.); urbanos (Occupy movement, Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), Piqueteros argentinos, etc.); c) políticos (Amnistía Internacional. Presupuestos participativos, ¡Democracia Real Ya!, Movimiento asambleario, etc.); d) socio- económicos (Banca ética, Cooperativismo, Crowdfunding, Decrecimiento, Democracia Económica, Economía del Bien Común, Renta Básica (RB), Bienes comunes, etc.); u otros movimientos sociales variados (Feminismo: Marcha Mundial de las Mujeres, Attac, Ecologismo, etc.)

En este nuevo siglo la reestructuración del Estado de Bienestar forma parte de unas transformaciones sociales, tecnológicas y organizativas de las economías capitalistas avanzadas en la era de la información y que se comprenden bajo la denominada globalización que no sólo es una ideología sino una realidad económica y política compleja. Esa globalización neoliberal reduce el poder del Estado, frena el desarrollo de la protección social (cuando no la mina) y produce fragilidad e inestabilidad sociolaboral. Frente a esta situación surgen propuestas contra-hegemónicas que versan sobre el derecho a la tierra, al agua, al espacio urbano, a la biodiversidad, al medioambiente o la igualdad de sexos.

Los bienes comunes o simplemente “comunes”, en su sentido más restringido son los recursos que en muchas sociedades se producen, gestionan y utilizan de forma colectiva (Rendueles y Sábada). Desde un punto de vista histórico: “los bienes comunes son aquellos recursos naturales (acuíferos, bosques, pastos, etc.), empleados por un conjunto de población usualmente arrendatarios y campesinos libres, en base a un modelo de explotación y gestión comunitaria”. (Laín Escandel)

No se puede entender los bienes comunes sin la aportación de Garret Hardin (1915- 2003) y Elinor Ostrom (1933-2012). El enfoque de Garret Hardin se centra sobre la superioridad de la privatización, dando prioridad a los discursos neoliberales. Entiende que el modo de preservar los recursos naturales es mediante su privatización. Por otro lado, Elinor Ostrom, impulsó el estudio de los bienes comunes. En su opinión, ni el Estado ni el mercado habían conseguido que los individuos mantengan un uso productivo de los recursos naturales a largo plazo. En su texto sobre el gobierno de los bienes comunes, señala que a lo largo de la historia hubo muchas instituciones sociales que han gestionado eficazmente los bienes comunes (pesca, montes, agua, tierra); y apunta para quienes defienden el neoliberalismo que más allá del mercado capitalista y del Estado existen formas de sostenibilidad social y ambiental.

El neoliberalismo cree en la economía de la filtración, entendiendo que el crecimiento económico, finalmente se filtra en las capas más pobres (Stiglitz). Sin embargo, ha quedado demostrado que el crecimiento económico también crea pobreza y desigualdad social. El avance de la privatización, la desregulación y la financiarización de la economía mundial se ha producido, fundamentalmente, mediante la desposesión y la puesta de precio a todos los recursos públicos y comunitarios. Según Alvater y Mahnkopf, durante la última mitad de siglo XX, nunca hubo tasas de crecimiento tan elevadas en la historia de la humanidad al mismo tiempo que una distribución tan desigual e injusta. La globalización neoliberal actual no funciona porque provoca 2pobreza, desigualdad, desestabilización de la economía y daña al medio ambiente. Desde el establishment neoliberal, con el Fondo Monetario Internacional (FMI) a la cabeza, se sigue pensando que el Estado es el gran problema y el mercado la única solución; esta perspectiva neoliberal promueve siempre las mismas recetas: la privatización de la salud, de la educación, de los montes o incluso del agua, etc., derechos humanos reconocido por la Asamblea General de Naciones Unidas. En opinión de Vandana Shiva, el Banco Mundial (BM) y la Organización Mundial del Comercio (OMC), dictan las políticas hidráulicas que despojan a los pobres y favorecen a los ricos, transformando la ecología en un mercado privado y a las trasnacionales situándolas por encima de gobiernos, pueblos y etnias.

Una economía para los bienes comunes sería una expresión desde lo económico que intensifique aspectos como la democracia, la ecología y los valores de lo común. Es imprescindible intentar dar una alternativa desde otro paradigma sistémico que sea justo y que luche contra las desigualdades sociales y la defensa de lo común. Un cambio de paradigma hacia una democracia económica o una economía del bien común comprendería una decostrucción del sistema financiero internacional (FMI, BM, OMC), y una construcción “desglobalizadora” con base regional y local para alcanzar una vida mejor para los seres humanos y para el Planeta; además de una democratización del trabajo, del capital y de la propia democracia y el fomento del bien común.

BIBLIOGRAFÍA

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Revistas, documentos varios

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Rendueles, Cesar y Sábada, Igor (2015): Los bienes comunes en un entorno de fragilidad social: el caso del Crowdfunding. En Economistas sin Fronteras (2015): “Procomún y los bienes comunes”. No 16, (invierno). http://ecosfron.org/portfolio/el-procomun-y-los-bienes-comunes/


 Periodismo de abajo

Gloria Muñoz Ramírez

Dato mata consigna

¡Hoy todos somos periodistas! o ¿hoy todos somos periodistas? Los que nos mantenemos críticos a las redes sociales, a su inmediatez y falta de rigor, pero aun así las usamos para potenciar nuestro trabajo, no podemos pasar por alto su poder en la generación en tiempo real de las otras versiones, es decir, de lo que los grandes medios de comunicación ocultan. Donde la televisión anuncia saldo blanco, aparece un video tomado con un celular en el que un policía golpea salvajemente a un joven. Y no es propiamente un periodista el que lo toma y difunde, sino un ciudadano común que en ese momento asume la tarea. Cumple en ese momento con las características de un reportero: en primer lugar está en el lugar de los hechos, en segundo lugar tiene el ojo atento y enciende la cámara en el momento preciso. Lo registra y cumple con la siguiente función que es difundirlo. A partir de ahí se desmonta la versión oficial del saldo blanco difundida por sus medios cómplices y la ciudadanía tiene acceso a otra versión. Ojo, no se trata de una versión escrita que puede refutarse fácilmente, sino de una imagen, foto o video, que resulta irrefutable, aunque siempre le faltará contexto.

Sin embargo, la persona que tomó el video y lo difundió con eficacia, vuelve a su casa, a su escuela, a sus amigos, y se olvida de su espontánea misión periodística.

Los que se quedan con la tarea de investigar y de profundizar son los periodistas, ya sean de medios convencionales o libres. Ese y esa periodista no ha desparecido ni ha sido suplantado. Pero no es ahora el único sujeto, ya que, afortunadamente, las herramientas tecnológicas permiten que miles de personas registren y difundan un hecho, pero no todas realicen una investigación que lleve a una reflexión crítica.

Al igual que el ejercicio de la política ha estado secuestrado por los políticos profesionales con la investidura de congresistas, alcaldes, gobernadores o presidentes, y a contracorriente la gente común y de a pie se abroga el derecho a incidir en su destino y a construir otra política. También creo que el periodismo no es exclusivo ni de las grandes cadenas ni de los medios independientes. Pero el periodismo ciudadano, al que yo le llamaría registro espontáneo, no suple al periodismo crítico y de investigación, pues, siempre, dato mata consigna.

La inmediatez de la difusión de ese registro espontáneo hace que se difunda información sin contexto y muchas veces sin verificación. Dado que el corazón del periodismo independiente está en su legitimidad, tiene el deber de ser más profesional que ningún otro, y de investigar con rigor, a contracorriente de las versiones oficiales y de la velocidad y fragilidad del registro espontáneo.

No hay que confundirse. Los likes de una publicación no representan el número de personas que leyeron una nota. Sólo son el número de personas que le dieron un “me gusta”. El número de minutos promedio de una persona en una página informativa es de tres minutos. Nada. Si el periodismo crítico trabajara para las redes no tendría que escribir más de mil caracteres con todo y espacios. Pero no. La investigación y el rigor no deben desaparecer ni subordinarse a la prontitud de las redes. Seguiremos dando la batalla por la información, por la documentación, por la reflexión crítica. No por la imparcialidad, pues estamos de un lado. Lo que la gente tiene derecho a saber, y nosotros la obligación de decírselo, es quiénes somos y desde dónde escribimos, para que desde ahí nos lea. Es un principio ético. No engañar ni manipular simulando una neutralidad que no existe, pues ya bastante trabajo tenemos para mantenernos de un lado y cuestionar al poder donde se encuentre.

Y ya con esto planteo una última reflexión acerca del periodismo independiente. ¿Independiente de quién? Es básico plantearnos la no dependencia del poder político ni económico. Lo que se hace aún más indispensable cuando el gobierno en turno está conformado por una fórmula de “izquierda”. La crítica del periodismo independiente hacia gobiernos “progresistas” no los convierte en medios de la derecha, sino en permanentes guardianes de la democracia, o de la construcción de la misma.

En una ocasión alguien me escuchó decir esto nada menos que en Cuba (país al que nos unen muchos afectos). Y me reviró con la pregunta: “de acuerdo, sí, independiente del Estado, pero ¿también independiente del movimiento social? Ahí está uno de los grandes desafíos: periodismo crítico, independiente y sin ataduras, aunque el corazón lata siempre del lado izquierdo.