CUARTA MESA: ALIANZA DE MUJERES Y DERECHOS DE LA MADRE TIERRA

MODERA: MARÍA ELENA SOPEÑA VALLINA - EUTS-GIJÓN

INTERVIENEN:
BERTHA CÁCERES - COPINH
ROSE CUNNINGHAM- Nicaragua
LAURA CALLE – Antropóloga colombiana
GLORIA MUÑOZ – periodista mexicana

-María Elena

Buenas tardes. En primer lugar quisiera agradecer a las compañeras de Soldepaz todo su trabajo y todo su esfuerzo por construir estos espacios de diálogo y además por sostener aquí en la ciudad, en Asturias , los encuentros que nos permiten año tras año acercarnos a otras realidades, y como decía el compañero abrir nuestros corazones y nuestras mentes y entender y reconocer otras vías y otras maneras de entender el mundo.

Para mí personalmente ha supuesto una oportunidad de la cual estoy sumamente agradecida porque pienso que todas las personas, estemos donde estemos tenemos una manera de contribuir, pero también es verdad que por el trabajo que realizo en muchas ocasiones no encontramos la manera de organizarnos aún tomando conciencia de movilizarnos por causas que son justas y que nos pueden convocar y reunir a todos, porque en definitiva como dicen las compañeras, se trata de aprender a vivir, de aprender a compartir y a multiplicar saberes y cambios.

Quiero reconocer a estas mujeres porque cada vez que Soldepaz me da la oportunidad de compartir estos espacios, me obliga a estudiar, me obliga a descubrir y he descubierto a cuatro mujeres valientes, valiosísimas. Especialmente y en particular sumamente referentes.

Porque yo trato de trasladar y de comunicar y de acercar experiencias de trabajo comunitario, de trabajo colectivo a la universidad y no es fácil en un mundo donde cada día somos más individualistas, donde lo cotidiano nos absorbe por completo y donde creo que hemos perdido en nuestra sociedad el valor de lo colectivo.

Cada encuentro que tengo, tengo que decir, que me llena de ilusión que algunos de mis alumnos, ex alumnos, amigos y amigas y entre a coger la antorcha, intenten redistribuir y multiplicar los saberes que nos aportan estos hombres y estas mujeres que vamos conociendo en el transcurso de estos años.

También me encanta compartir con los que estamos aquí haciendo lo que podemos, ir haciendo también porque mejore nuestra vida, nuestras condiciones de convivencia.

Las protagonistas son ellas, entonces yo diría a todas ellas que considero que son mujeres valientes, mujeres comprometidas, mujeres que luchan por los derechos de sus pueblos.

Mujeres que trabajan por la democracia, luchadoras, mujeres que ofrecen resistencia. Que denuncian, mujeres que están en movimiento junto al pueblo. Mujeres que difunden lo que saben. Mujeres que comunican lo que tienen.

Todos son valores, valores que tenemos que hacer nuestros y en ese sentido quiero que hoy pensemos como mujeres en el valor que tenemos, en lo que podemos aportar a veces en singular y otras veces con nuestros compañeros varones.

En este sentido quería comentar solamente y voy a tomar unas palabras que no son mías que son de Manuel Rivas y que decía: Todos contamos un hilo como gusanos de seda, roemos y nos disputamos las hojas de manera, pero ese hilo se entrecruza con otros. Si se entrelaza pueden hacer un hermoso tapiz, una tela inolvidable.

Yo quiero que estos momentos sean inolvidables, pero que sean inolvidables para pasar a la acción como decía la compañera. Para comprometernos en nuestro trabajo y nuestra cotidianidad.

La mesa se titula Alianza de Mujeres y Derechos de la Madre Tierra.

Yo creo que estas mujeres que tenemos aquí Laura, Gloria, Rose y Bertha creo que tienen prácticas, que tienen pensamientos, que poseen saberes y que van a tratar de trasmitirnos para que nosotros los recreemos. Creo que tenemos la capacidad de tomar aquello que sea útil para también sembrarlo como semilla y que pueda multiplicarse en ese articular y en ese ponernos en movimiento.

-Rose Cunningham

Hoy nos toca una tarea un poco difícil porque es poder lograr conectarnos con el tema que vamos hablar. Vamos hablar sobre mujeres y nosotras las mujeres indígenas siempre estamos con los hombres, con la familia, con todo lo que nos rodea.

También nos toca hablar sobre la madre tierra y yo les voy a invitar, les voy a invitar a que pasemos a la otra sala y vamos hacer un ejercicio y después volvemos entrar.

Es una buena práctica darnos vez en cuando un tiempo para hacer una reflexión sobre lo que estamos haciendo y lo que queremos hacer.

Nosotros siempre pensamos en las siete generaciones de las que hemos heredado esas ganas de seguir trabajando y de seguir construyendo y también hacer la reflexión para las otras próximas generaciones. Qué es lo que queremos heredar las próximas siete generaciones.

Porque no es casualidad que ustedes estén aquí, que estemos todos aquí. No es ninguna casualidad. Es una herencia. Es importante revisar las cosas que papá, mamá, la abuela, tíos, familia, nos han enseñado en el camino. La cuestión de mujeres, de derechos de mujeres.

Recuerdo que cuando estábamos preparándonos para Beijing, los pueblos indígenas siempre hemos caminado juntos mujeres y hombres en la lucha tocando puertas y ventanas en los últimos 35 años. Cuando empezamos a prepararnos para Beijing ya habíamos pasado todo el proceso del movimiento de pueblos indígenas a nivel del mundo. Y seguro que muchos de ustedes participaron desde otros espacios.

Cuando nos juntamos las mujeres indígenas para prepararnos en nuestros países, las mujeres que iban en las delegaciones hacia Beijing hablaban de campesinas, hablaban de otros temas, pero casi no había delegaciones ni oficiales, ni en la sociedad civil que hablaran de mujeres indígenas.

Recuerdo que una de las mayores me encomendó ir a Argentina, a Bahía, Mar del Plata que había una reunión y estábamos varias mujeres en la frontera entre Chile y Argentina y a las mujeres indígenas no las dejaban pasar con sus trajes.

A las mujeres indígenas de Ecuador y de otros países se cuestionaban en los aeropuertos porque iban con sus trajes. Y estaba en la habitación de un hotel recepcionando a la compañera Blanca y con otras compañeras de diferentes países y entre nosotras hablábamos quiénes eran de los pueblos originarios y quiénes no.

Ahí hubo una discusión profunda antes de poder encontrarnos con otros temas de la mujer. Porque todas estábamos con nuestros tema que muchas veces nos agobia cuando tenemos que trabajar con el tema mujer. Porque hay otras compañeras que no aceptan hablar sobre mujeres si no se habla de la familia porque en los pueblos indígenas está la mujer indígena y la familia.

Y es algo que difícilmente algún día nos van a entender las feministas. Y entonces empezamos articularnos entre nosotras mismas para poder lograr algo en el borrador de la plataforma. Y logramos sólo la mitad de una línea, era algo de indígena en el borrador de la plataforma.

Cuando llegamos a Beijing estuvimos al frente del taller del grupo de mujeres indígenas que nos pusieron en la última carpa. Estaban las mujeres del norte y otras mujeres en lugares más visibles.

Nosotros estábamos en la última carpa donde estaban los viejitos, la viejitas y los lisiados. También nos visitó un día Rigoberta y como las latinas estaban un poco invisibles llevamos a Rigoberta para darle visibilidad al grupo de mujeres latinas.

Y yo creo que en medio de miles de cuestionamientos que se pueden hacer de alguna de nosotras las mujeres pero creo que fue el primer paso hacia la alianza con mujeres de otros sectores.

El primer paso fue entendernos entre nosotras y el otro paso, la alianza con las mujeres latinas porque queríamos que fueran visibles.

No sé si ellas querían que nosotros fuéramos visibles pero nosotras si queríamos que ellas fueran visibles.

Luego recuerdo que con la abuelita de Nueva Zelanda, íbamos caminando las mujeres indígenas en bloque, porque no éramos muchas comparadas con las otras delegaciones y pasaron las mujeres lesbianas en una marcha y recuerdo que la abuelita les decía no quiero salir en esta foto con las lesbianas.

Y esa fue otra discusión. Tenemos mujeres lesbianas en nuestros pueblos indígenas y cómo se maneja el tema y eso fue otra discusión.

Así fuimos creciendo en la discusión del tema de la mujer indígena. Y llegamos a Beijing-mas-5 y después de Beijing-mas-10. Ahí nosotros nos conformamos con las mujeres indígenas de los diferentes continentes y fuimos creciendo y haciendo alianzas entre todas y cada una de sus regiones, esos países trabajando, nosotras siempre teníamos el ejemplo de las compañeras, hermanas andinas, que trabajan tan unidas con los compañeros.

Y vamos creciendo y como siempre aprovechándonos de los espacios donde podíamos ir articulándonos. Y en esta oportunidad de Beijing+10, nosotras decidimos el Foro Internacional de las Mujeres Indígenas a nivel global.

El FIMI, es el Foro Internacional de Mujeres Indígenas, es un espacio donde también contamos con otras aliadas, otros organismos, algunas feministas y algunos otros organismos que trabajan en América y que tienen estatus consultivo en el sistema que pudieran ayudarnos hacer el puente para la participación en las reuniones del sistema.

Y pensando en cómo podíamos sistematizar algunas metodologías de trabajo de mujeres indígenas y cómo podíamos profundizar en la discusión de las mujeres indígenas y fuimos creando y llegamos a tener el FIMI con mujeres que representan como la junta directiva, pero es el equipo de coordinación donde tuvimos a Victoria de Filipinas, a Tarsila del sur, otra mujer de Canadá, otra mujer de Estados Unidos y otra mujer de Noruega y así conformamos con las compañeras de África también el Foro Internacional de Mujeres Indígenas.

Y las mujeres que estábamos representadas éramos como 180 mujeres, nos comprometimos entre nuestros organismos e íbamos articulando nuestro trabajo y alimentando el FIMI para también crear este espacio de coordinación.

Esta es una de las alianzas. Otra de las alianzas fuertes que construimos y que hemos tenido problemas porque muchas veces trabajamos en carácter de voluntariedad y cuando uno está coordinando un grupo necesita más tiempo, tenemos que comer, tenemos que sobrevivir.

Fue el enlace continental que lo habían venido trabajando las compañeras del sur y alguna reunión en Canadá terminaron por conformar el Enlace Continental de Mujeres Indígenas donde se formaron también grupos de trabajo por temáticas.

De mi zona de Nicaragua por ejemplo, hubo un grupo que estuvo al frente del tema de violencia de género que es una organización que se llama AMICA que es una organización indígena de mujeres que estuvieron en resistencia en la contra , pero que trabajan bien con todas nosotras en Nicaragua y estuvieron al frente de ese equipo con la violencia en Centroamérica.

El enlace tiene su oficina en Perú y próximamente va a ver un foro de la reunión de enlaces. Siguieron habiendo espacios y algunas y otras participando en espacios como éste.

Por eso es importante y yo les agradezco a Soldepaz el que nos pueda reunir y así nos vamos articulando en redes.

Y cuando llegamos a nuestras casas nos reunimos con las mujeres para contarles lo que hemos hablado. Siempre tenemos el compromiso de regresar y contar. Porque también nos dan permiso para venir. No es tan fácil a veces la decisión de quién va.

En ese espacio que algunas estaban recibiendo fondos de Unicef para sus tickets, para reunirnos en Centroamérica o para ir al foro permanente o para ir a otras actividades, comenzamos a contarnos entre nosotras a nivel del país, donde habíamos estado y si estábamos trabajando y cómo iban las diferentes redes y ahí se conforma la Alianza de Mujeres de Centroamérica y México.

Ayer y hoy las alianzas se está reuniendo en Guatemala, en el contexto, y les voy a contar los trucos que hacemos para reunirnos, hay una reunión que está discutiendo tierra, territorio en Guatemala, entonces ellas aprovechan la reunión e invitan a la punto focal que tenemos en Centroamérica y México y trabajan como facilitadoras de día y de noche, hacen las reuniones de coordinación.

Desde la comunidad vamos haciendo nuestras alianzas para llegar a estos espacios y poder llevar nuestras voces al área internacional donde tenemos que hacer nuestros planteamientos. Muchas gracias.

-María Elena Sopeña

Gloria Muñoz es periodista y trabaja en distintos medios de comunicación. También participa en La Jornada en Losylasdeabajo , la revista rebeldía , y es autora de varios libros y de varios documentales. La publicación de Losylasdeabajo que está en las calles puede explicar que

los de abajo son los inmigrantes, los violentados por un sistema que no los integra, que los explota, que los expulsa, son los que no caben en su país y en ningún otro. Son las personas de origen étnico, son las personas que habitan en los inseguros lugares de las ciudades o pueblos. Siempre son los sospechosos, los sin papeles, los sin trabajo.

-Gloria Muñoz

Muchísimas gracias por esta presentación. Yo les voy a hablar un poco de estas alianzas que tienen que ver, a mi modo de ver con el círculo que acabamos de hacer afuera y que es una manera de entender las alianzas.

Las alianzas no solamente de mujeres, no sólo de indígenas, sino las alianzas que nos incluyen a todos y a todas.

Esto no quiere decir que haya un rechazo a los espacios de mujeres y a las reivindicaciones de género, pero me parece que en esto de las alianzas el ir tejiendo las alianzas hay un montón que aprender desde el mundo indígena y desde el mundo no indígena.

Esta es justamente la experiencia que yo quiero compartir con ustedes. Este encuentro y desencuentro, esta alianza, que sigue un camino nada lineal entre estos dos mundos y específicamente entre las mujeres de origen étnico y las mujeres que no pertenecemos a un grupo de nacionalidad o pueblo indígena.

Yo tengo un montón de anécdotas sobre esto porque yo creo que la ejemplificación, lo gráfico, nos puede entender ayudar un poco más.

Voy hablar de la necesidad de aliarnos con mujeres feministas, con mujeres de los pueblos, porque en una ocasión va a un grupo de mujeres feministas de Alemania a una comunidad en la que yo me encontraba trabajando, y con respecto a un planteamiento acerca de la reivindicación del aborto, el derecho a decidir, entonces este grupo de mujeres indígenas firmaran junto con ellas un desplegado de apoyo, de vinculación para el derecho a decidir.

El grupo de mujeres con las que yo me encontraba me llaman y me dice: oye, ayúdanos hacer una interpretación, que no era traducción, porque las mujeres indígenas son bilingües, porque no entendemos lo que quieren.

Y ahí justamente me di cuenta de que no era cuestión de idioma sino de conceptos. Esto del derecho a decidir, esto del aborto ya lo entendimos, pero hay una cosa que nosotros queremos explicarles y es que nosotras cuando vamos por la leña o a cargar los cubos de agua caminamos dos o tres horas, vamos embarazadas y nos desangramos en el camino y perdemos a nuestros hijos.

Y nosotras queremos tenerlos. No queremos abortar. Entonces nosotras pensamos que en nuestra lucha y nuestro ritmo es que tenemos que pelear y luchar por el derecho a la salud. Y por el derecho a la vida.

Que no es una cuestión moral, era una cuestión únicamente del paso en el que se encontraban. Este grupo de compañeras de Alemania se sintió incomprendido.

Y hubo un desencuentro porque las compañeras habían decidido que no iba a poner un sello, ninguna firma en donde se reivindicaba una cosa que el mundo occidental nos es más fácil de entender.

Y esta fue una de las primeras enseñanzas. Cosas que de pronto nos parece muy sencillas de vincular no es tan sencillo, no es tan fácil y se tiene que pasar por un montón de situaciones primero para llegar a esto.

Otra historia es que en una ocasión estábamos en una comunidad a la que llegamos después de 10 horas de caminata, una comunidad muy lejana de la selva. Eran mis primeras incursiones en comunidades indígenas y yo iba con todo el miedo y el respeto del mundo.

Pero tampoco me iba avergonzando de mi color de piel ni de mi origen. El caso es que vamos a lavar al río y la imagen es que está el río y hay dos hileras de mujeres indígenas lavando la ropa en la piedra, entonces yo bajo con mi ropa y las dos hileras de mujeres paran de lavar para verme hacer el ridículo.

Ellas paran y yo paro también. Era muy dramática la situación. Cuando yo me agachaba a lavar la ropa ellas inmediatamente paraban y se echaban a reír.

Imagino que la estampa era muy cómica pero de todas formas no me caía bien que se rieran. Y yo me decía que políticamente si fuera la situación al revés para mí estaría muy mal visto que yo me burlara de una indígena. ¿Porque ellas se burlan de mí? Paré de lavar porque ya me estaba enojando.

Pero también estaba aprendiendo otra cosa , porque pasaron como dos horas en el momento que yo me ponía a lavar ellas se reían, cuando ellas se cansaban de verme, ellas se ponían a lavar y en el momento en que ellas bajaban la cabeza para lavar yo también bajaba la cabeza y ellas paraban y se empezaban a reír y así se nos fue un buen pedazo de la mañana.

Yo creo que después se aburrieron y empezaron a lavar y yo también empecé a lavar. Pasa esta escena y yo voy caminando a la casa donde me había quedado y unas compañeras de la comunidad estaban muertas de risa porque habían visto toda la escena y me dice:

tú, un día te vas a quedar con nosotras porque nos ves como iguales.

Este vernos como iguales era la posibilidad de que si tú no quieres que me burle de ti, tú tampoco te burles de mí. Si tu no quieres que me ría de ti, tú tampoco te rías de mi. Además estoy en un lugar donde no nací y además no me da vergüenza decir que no nací ahí. Ni era yo parte del ejército realista, ni de ninguna trasnacional y el origen y el color de mi piel no me da vergüenza.

Había un proceso de aprendizaje mutuo de reconocimiento mutuo y la palabra, mejor, la enseñanza de que realmente estábamos aprendiendo a reconocer a una hermana, a una compañera, alguien con quien compartíamos luchas, horizontes, caminos... pero como iguales.

En este como iguales, puedes sonar muy natural pero no lo es. ¿Por qué no lo es? Porque también están estas organizaciones, estas ONG, o estos grupos que me tocó muchísimas veces llegar y verlos en las comunidades con una postura de yo vengo a decir de qué vas a hacer y cuáles van a ser tus reivindicaciones.

Tu no me vas a decir cómo ser mujer, empezando desde ahí, además aprender a ser indígena.

Y les voy a contar otra anécdota. Una de estas organizaciones llega a una comunidad y las mujeres tardaban tres horas en ir al río a recoger el agua y tres horas de regreso con los cubos en la espalda.

Y llegó la organización y dijo a la comunidad que hacía falta tener una canalización del agua para que no tuvieran que caminar seis horas. Pero no les preguntaron.

Al momento en que se estaba decidiendo de que se va a poner el agua y que va a ser mucho más cómodo porque ya no van a tener que cargar con el agua. Se hace la asamblea de mujeres que además se hace de forma muy natural. Se juntan las mujeres y se dicen ¡qué pasa aquí! ¡qué es esto de que nos van a traer el agua!

Y estas seis horas están perfectamente acomodadas a la rutina, porque son seis horas en la que la ida y la vuelta sirven para recoger plantas medicinales, se socializa, se encuentra novio, esposo o el adulterio incluso, es decir, hay toda una vida que transcurre en esa seis horas ¡es mucho tiempo!.

Son tres horas de ida y tres de vuelta donde pasa la vida. Y de repente se las quitan. Y en primer lugar no te preguntan y en segundo lugar ¿qué hago con estas seis horas? Esta intromisión, esta falta de respeto de las organizaciones, de los grupos que venimos de afuera y que vamos a resolver el mundo de estas agrupaciones que lo tienen en este momento más que resuelto.

Así les podría contar mil anécdotas de estos encuentros y desencuentros. Y voy con otra anécdota que tiene que ver con las alianzas y con este nosotras, quiénes somos y el reconocimiento del hermano, de la hermana que lucha abajo, a la izquierda y contra él sistema, y que curiosamente además comparte nuestro color de piel y empezar a reconocer no solamente el hermano, la compañera, nuestro color de piel, sino en el sector en el que podríamos considerar el enemigo o parte del enemigo.

Me explico, ahora tengo año y medio que trabajo con trabajadoras sexuales de la ciudad de México, prostitutas las llaman, pero ellas se reivindican como trabajadoras sexuales y voy a hacer uso del nombre del que ellas hacen.

Entonces ellas son trabajadoras sexuales y en la mañana estaba escuchando la compañera que por supuesto escucho miles de historias en donde la paramilitarización llega a las comunidades, se rompe el tejido social y llegan las bebidas alcohólicas y la prostitución.

Y la prostitución como parte de esta rotura del tejido social comunitario. Y de pronto un grupo de trabajadoras sexuales de la Ciudad de México, de los barrios más marginados de la ciudad, de abajo, de abajo... dice: Nosotras somos iguales, nosotras nos sentimos indígenas.

Y además muchas lo son por qué son indígenas emigrantes a la Ciudad de México. Pero además nos sentimos identificadas con sus luchas, también somos oprimidas, explotadas, violentadas...

Hay una compañera en particular con la que hicimos un curso y decía que ella no se acordaba de las veces que había sido violada.

Y yo le decía violada es.. a la fuerza, no forma parte del trabajo.

Sí, sí a la fuerza, golpeada, atada...

Y ¿no te acuerdas cuántas veces fuiste violada?

Dice ya no. 50, 100 ¡100 veces violada! Sí, yo creo que sí. Y ¿quien la violaba? El papá, el padrastro, el hermano, el esposo, el amigo del esposo... Y después llegaba a la Ciudad de México a ejercer el trabajo sexual y hace lo más fácil que le había tocado en la vida después de haber hecho ese trayecto.

Pero después resulta que esta mujer les dice a estas indígenas que por su parte han padecido la rotura de su tejido, aparte de que llegó a la prostitución que también son sus hermanas

¡Qué reto! ¡Qué reto de hacer una alianza! De unirnos entre mujeres que pensamos igual y que tenemos el mismo origen y las mismas reivindicaciones es muy fácil, pero unirnos entre diferentes y plantearnos estos retos, esto me parece extraordinariamente difícil, complejo y maravilloso como reto.

Ella a través de la brigada callejera que es la organización con la que trabajan, dignificando lo más que puede ese trabajo, decían: oye, nosotras leímos el libro que hiciste sobre las comunidades indígenas y queremos que hagas uno con nosotras, con nuestras historias.

Y yo por supuesto les dije que no. ¡Cómo voy hacer un libro sobre vosotras y yo no os conozco ni me conocéis! ¡soy una perfecta ignorante sobre lo que significa el trabajo sexual! Y tardaría por lo menos 15 años en conocer dos o tres comunidades indígenas sin atreverme a escribir algo en comunión con ellas.

Ellas también querían escribir. Y yo les digo, porqué no nos vamos conociendo, nos organizamos en algunas áreas comunes y vamos viendo que sale.

Llevamos año y medio trabajando, nos reunimos una o dos veces a la semana y hacemos unos talleres de periodismo en donde ha pasado una cosa fabulosa porque ellas me dicen ahora: ya somos muchas cosas, somos indígenas, somos trabajadoras sexuales, somos activistas zapatistas, y ahora ya somos periodistas.

Y todo esto además en alianza, en vinculación permanente con el movimiento indígena nacional y con la izquierda.

Porque la izquierda urbana no las reconoce como compañeras.

Me voy a quedar con la idea de la complejidad de las alianzas entre mujeres, entre diferentes sectores de la población. Entre el ser indígena y no indígena, que me parece que es un reto mayúsculo.

Me parece extraordinario que se fomenten estos espacios. Y esta compañera asturiana que aparte de ser moderadora me encantaría que formara parte de la mesa. Y plantear la alianza de todos estos sectores, de todos estos colores, de todo este círculo que acabamos hacer y que nos viéramos desde una posición de género, pero también desde los problemas comunes.

Identificar ese nosotras. Identificar ese nosotros. Y ponernos a trabajar en las cosas que nos unen con posturas, con vivencias, con experiencias, con historias aparentemente distintas. Muchas gracias.

-Bertha Cáceres

Yo creo que el ejercicio cuando terminamos con el compromiso personal también nos debe de llenar de desafío el trabajo colectivo y ese trabajo de hormigas, es muy importante.

Yo les voy a hablar de la experiencia del COPINH que es de donde vengo porque cuando fundamos la organización una de las mayores reivindicaciones era la defensa de los derechos de las mujeres pero al mismo tiempo del agua, de la tierra... no solamente de una sola cosa.

Nosotras nunca habíamos recibido un taller de género. Nunca habíamos leído un libro sobre esos temas.

Partíamos de la realidad de las comunidades y lo que estábamos enfrentando era la cotidianidad. Eso nos impregnó desde el nacimiento y a lo largo de todos los años hemos integrado esa lucha de la defensa de los derechos de las mujeres y de todo lo demás.

Hubo casos bien duros, muy duros. Y lo trabajamos con igual fuerza que lo demás.

Nos tocaba meter presos a tipos violadores, a maestros que habían abusado de 11 niñas indígenas, de violencia hacia las compañeras... incluso de juzgar a las mismas asambleas generales del COPINH a ciertos compañeros por acoso o abuso.

En la Asamblea se convertía y se convierte en un tribunal de las comunidades y de las mujeres.

Yo creo que esa práctica nos fue abriendo la experiencia, el conocimiento. Hemos tenido también una batalla interna, fuerte. La defensa de los derechos de la mujeres comenzando desde nuestras organizaciones es ver la otra parte, por eso nosotras no entendíamos cuando no todas, algunas organizaciones o ONG de mujeres no nos incluían en su trabajo, en sus visiones, el trabajo de las mujeres en organizaciones mixtas, desde nuestro punto de vista era aún más duro lo que hay que lidiar ahí dentro con la domesticación patriarcal.

Hicimos un trabajo desde esa práctica, desde esa experiencia y fuimos encontrando un debate agrio, duro, pero también solidario y de madurez política,

En una de esas asambleas las mujeres nos posicionábamos y también muchos hombres de que el COPINH no debía de ser sólo una organización de luchar solamente contra el capitalismo.

Porque hablar solamente de metodología de género no nos gusta, ¿porque eso lo que nos lleva?, ¿a qué posicionamiento político lleva? En términos pedagógicos, metodológicos, de análisis es bueno, es válido, puede ser válido si es pertinente a nuestras realidades pero ¿a que nos lleva? ¿A qué posicionamientos políticos nos lleva? A ninguno, entonces quiere decir que eso no es suficiente y eso fue uno de los mayores debates por mucho tiempo.

Así como el capitalismo tiene un nombre como forma de dominación, como sistema de dominación existe el patriarcado.

Pero tampoco es suficiente porque estamos jodidas las mujeres, nos tiene jodido el capitalismo, nos tiene jodido el patriarcado, pero hay otra cosa aquí en nuestra región de las mujeres indígenas y retomo lo de la mañana, tres veces jodida. Y la otra es por ser indígenas.

En una asamblea amplia del COPINH nuestra organización se posiciona como organización, no solamente de lucha contra el capitalismo, sino, contra múltiples formas de dominación y que incluye el patriarcado, el racismo y el capitalismo.

Nosotros invitamos a todo el mundo pero lo que nos extrañó es que muchas organizaciones y ONG que trabajan con mujeres y su organización es feminista nos invitan a hablar sobre eso. Pero ¿porque nos invitan? No entendíamos.

Y entonces la gran pregunta fue cuando estábamos haciendo todo ¿como ustedes siendo una organización mixta e indígena asumen también la lucha contra el patriarcado? Porque eso viene de la práctica, de la vida, de la realidad.

No necesitamos que nadie nos este asesorando. Es la realidad, la violencia, la violación de todos los derechos económicos, políticos, sexuales, reproductivos, de decisión de las mujeres sea cuál sea su decisión.

Serán casos como los que contaba Gloria, pero también serán otros casos. Nuestra realidad es tan diversa que será eso, pero también que la ONG gringa Save of Children casi capturaba, casi cazaba a docenas de mujeres lencas y las llevaba a una clínica privada para esterilizarlas y ellas no sabían lo que hacían con sus cuerpos.

Compañeras y compañeros yo quiero decirles también que venimos trabajando en esa articulación por la vida, por la madre tierra, por las mujeres, con los demás pueblos indígenas y negros.

Tenemos una asamblea permanente de pueblos indígenas y que hoy está más activo este espacio producto del golpe de estado.

Y esto nos pone otro desafío. El articular con otros sectores, con otros movimientos que desconocen la historia de los pueblos indígenas, su lucha e inmersos en una sociedad donde se ve normal el racismo, se ve algo natural, pero con un conflicto porque nuestras reivindicaciones, nuestras denuncias a las prácticas patriarcales e incluso a las organizaciones entonces eso vuelve más compleja la cosa.

Y encontramos en la práctica la resistencia en la calle.

La mayoría de la resistencia del Frente Nacional de Resistencia Popular somos mujeres, el 70% somos mujeres.

Ha sido una escuela tan profunda de aprendizaje que ahí estamos mujeres indígenas, mujeres negras, prostitutas, lesbianas, intelectuales, cantantes, artistas, maestras, hay mujeres que trabajan en sus barrios, que venden chicles, hay mujeres que trabajan en las trasnacionales como obreras,... hay de todo.

Esto nos ha permitido identificarnos y nos hemos dado cuenta que cuando las feministas eran atacadas con alguna acción puntual que hacía en algún lugar éramos los pueblos indígenas los que íbamos a respaldarlas.

Esa experiencia de convivencia y que dormíamos por miles en un mismo lugar , que aguantábamos gases lacrimógenos, día y noche.

Es el elemento de represión que llega a una necesidad humana de solidarizarnos de cualquier manera, alcanzando un bote de agua, regalando una llamada telefónica... cualquier cosa nos hizo humanizarnos, nos hizo cambiar y darnos cuenta de que éramos muchas, que somos diversas y estamos bajo un solo objetivo que es fundar nuestro país.

Es un camino que puede ser largo, complejo. Tenemos manifestaciones culturales diferentes. Pero en la resistencia y bajo la represión nos hemos encontrado, humanidad, solidaridad. E

Esto nos obliga a estar juntas y plantearnos e incluso desafiar no solamente régimen, al ejército, la policía, los golpistas, al imperialismo, a las tropas gringas, sino que desafiar a esa misma izquierda tradicional conservadora fundamentalista que no quiere evolucionar en esa comprensión de entender quiénes somos nosotros como pueblos indígenas, como mujeres.

Desmontar esa domesticación es un desafío tremendo. Y logramos por esa lucha las mujeres que también el Frente Nacional de Resistencia se definiera políticamente como un espacio de lucha contra el patriarcado, contra el capitalismo, contra el racismo.

Ahora esa es la parte más fácil, no tan fácil. Llevar ese debate y que las asambleas amplias de la resistencia decidieran eso. Porque el machismo ahí es perro, es tremendo. Y además en la resistencia hay de todo católicos, evangélicos, ateos, ateas, lesbianas, intelectuales de izquierda, del Partido Liberal de Resistencia...

Lograr eso es realmente un paso de madurez política.

Y ahora viene la parte más jodida es la práctica. Estamos en esa batalla diaria. ¿Con qué? Con el debate, con el análisis, profundizar en el análisis de las diferentes formas de dominación porque ¿cuál refundación? si vamos a reproducir el patriarcado de explotación, la humillación de las mujeres, el racismo o la discriminación a los pueblos indígenas, a las mujeres indígenas, negras.

Este es el cuestionamiento que nosotros de manera autocrítica y crítica lo hacemos dentro del frente. ¿De qué refundación estamos hablando? ¿De qué sistema de justicia, democracia, de equidad, de inclusión estamos hablando?

Si no tocamos la llave bien estamos teniendo la propuesta, hemos hecho varios propuestas estamos en esa lucha. Es un debate en las comunidades, en las organizaciones rurales, urbanas.

Y queremos apostar por el debate, porque creo que esos son los ejercicios de encuentros asamblearios que para nosotros son fundamentales en todos los espacios multiplicarlos y diversificarlos el encuentro de los propios espacios como mujeres indígenas y negros pero también con los demás sectores.

El 16 de febrero tenemos la otra asamblea, la Asamblea por la Constituyente de los Pueblos Indígenas y Negros que se llama precisamente La gente que venimos de la tierra.

Los posicionamientos políticos para nosotros y las definiciones son claves para las articulaciones y las alianzas. Si no tenemos claridad en eso y no convergemos en algunos puntos es difícil, y nunca pensar que vamos a uniformar las alianzas porque uniformar el pensamiento es dominación.

Y no estamos acuerdo con eso. Somos diversas y diversos. Articularnos desde lo comunitario, desde lo nacional y también en lo internacional, porque para nosotros es muy importante más en este proceso del régimen que está muy desesperado, para qué, reconocimientos a nivel internacional , y que hace un ministerio de derechos humanos una cosa totalmente hipócrita, crea una secretaría de desarrollo de los pueblos indígenas y afro hondureños…

Es según ellos lo que quiere oír la comunidad internacional. Eso es parte de la batalla nacional que tenemos que dar y aprender sobre eso. Muchas gracias.

-Laura Calle

Yo quería plantear una cosa. Cuando generalmente se habla de pueblos indígenas está como en un planteamiento homogéneo los pueblos indígenas.

Pero dentro del pensamiento de los pueblos indígenas también hay divisiones. Primero porque los pueblos indígenas no son homogéneos, son pueblos distintos, no hay un pensamiento indígena único, sino que hay muchos pensamientos indígenas, muchos movimientos indígenas.

Y dentro en los pensamientos de los mismos pueblos también hay una diferencia que para mí es muy importante a tener en cuenta que es la diferencia en el pensamiento entre mujeres y hombres. Yo creo que es algo que tenemos que tener en cuenta porque durante el seminario hemos hablado del pensamiento indígena de cómo ven los indígenas la naturaleza y yo me preguntaba cómo ven las mujeres indígenas la naturaleza o cómo veo yo como mujer no indígena la naturaleza.

Y hay tres puntos que me parecen importantes a tener en cuenta y que reflexionemos sobre ellos cuando estemos hablando y trabajando sobre estos temas.

El primero es que entre mujeres y hombres hay un conocimiento diferente de cosas similares. Yo puedo poner a un hombre y a una mujer Sicuani y a mí como tercera persona a ver la misma planta y la vemos de distinta forma, el mismo camino lo vamos a ver de distinta forma, el mismo río y lo vamos a ver de forma diferente.

El segundo es que un conocimiento diferente de cosas diferentes. Puedo hacer una interpretación diferente yo como mujer que la que pueda hacer mi compañero invisible que estoy imaginando, de otra cosa diferente.

Hay maneras diferentes de organizar el conocimiento. Los hombres y las mujeres no pensamos igual. Vemos las cosas totalmente diferentes. Organizamos las cosas de forma totalmente diferente.

Nosotras somos manipuladoras, maquinamos, tenemos un montón de rollos en nuestro cerebro se complejiza, en cambio ellos van más hacia el punto. Pensamos diferente y construimos diferente. Les damos explicaciones a las cosas de forma diferente.

Y como tercero hay formas diferentes de conservar y transformar el conocimiento. Trasmitimos las formas de forma diferente y eso pasa en la sociedad occidental, y pasa también en las sociedades indígenas.

No por el hecho de ser indígenas está todo núcleorizado en una sola forma de pensamiento. Las madres trasmiten los conocimientos de formas diferentes.

A mí me parecía importante traer esto sobre la mesa. ¿Por qué es diferente la forma en que las mujeres indígenas ven el universo? y ¿porqué es importante la forma en que ellas trasmiten el conocimiento y a la conservación de ese conocimiento tradicional?

Yo quisiera que mi charla se llamara el poder visible y el poder invisible , no intangible, invisible.

Aquí estamos rodeadas de un montón de mujeres indígenas, guerreras, que son líderes de sus comunidades, que han viajado a muchísimos lugares del mundo, que conocen a otras líderes indígenas, que han participado activamente en una lucha, pero cuando uno llega a esas comunidades perdidas en la selva colombiana, en la mitad de la nada, esa movilización de la mujer indígena no es tan visible.

Cuando una llega la primera impresión es que no hay lucha de las mujeres. Las mujeres no están organizadas porque en las asambleas no hablan. Y cuando uno llega y pregunta quién es la autoridad salen todos los hombres, sacan su pecho y su bastón de mando y dicen: ¡Nosotros somos los que mandamos aquí!

Ellas están calladas en la cocina haciendo el café para los hombres y los invitados y no dicen ni una sola palabra. De pronto las asambleas están todos los hombres hablando del movimiento, pero ellas están fuera de la asamblea o en la parte de atrás calladas.

Y yo decía: ¡qué pasa! ¡Qué pasa aquí! Y hablando con muchas de estas mujeres indígenas y de convivir con ellas y aprender de ellas, me di cuenta que tienen un poder muy importante sin necesidad de estar a la cabeza de la asamblea, pero es un poder invisible, pero no es intangible porque se siente, pero no es tan fácil de ver que hay que esforzarse un poco.

Estas mujeres tienen el poder de trasmitir la cultura. Son las madres indígenas las que trasmiten la lengua a sus hijos, son ellas los que los levantan por la mañana, las que los llevan al río a bañarlos, son las que les enseñan cuando caminan el nombre de las cosas que van viendo, son las que les enseñan cómo es el territorio, los nombres de las plantas, de los animales, como se clasifican.

En el trayecto de la casa al río les están enseñando toda una cosmología, todo un camino de pensamiento.

Son las madres indígenas las que preparan el alimento. ¡Qué cosa más importante para una familia que la comida!.

Hay una anécdota que estaba comentando con mis compañeras y es que mis amigas indígenas nos habían enseñado que para castigar al marido había que dejar de hacerle la comida me decían: ¡mátenlo de hambre! ¡Mátenlo de hambre!

Resulta que entre los sicuani los hombres no pueden manipular los alimentos porque es tabú, ellos pueden ir a cazar el animal, pero una vez que el animal llega a la casa no lo pueden tocar, ni la yuca, ni el plátano, es tabú, se contamina la comida.

Y de pronto lo que una mujer occidental europea diría es que me tienen encerrada en a cocina, cocinando, oprimida pero para la sicuani eso no es opresión. Para las sicuani eso es un símbolo de poder. Porque cuando el marido llega borracho, se jodió, no le preparo la comida y vaya a buscar a su madre a ver si ella le quiere hacer la comida, porque yo no se la voy hacer. Yo ahora lo aplico y me funciona muy bien. Esta es una buena herramienta de poder.

Hay otro fenómeno muy interesante de estas mujeres calladas, de ese poder invisible y es que las mujeres sucuani muchas de ellas fueron internadas en colegios de las monjas en mitad de la selva y acabaron la formación primaria y no la acabaron los hombres, porque muchos de ellos fueron a trabajar como jornaleros y entonces hoy en día ellas son las maestras en todas las escuelas del resguardo.

Otra vez transmisión de conocimiento. Ellas calladitas pero ellas ahí están de profesoras en todas las escuelas, porque como tienen educación son las que están consiguiendo los trabajos y los contratos en el resguardo.

Ellas no hablan del cambio climático, ni de estos discursos elevados, no, ellas hablan de otras cosas que pueden estar muy relacionadas con el medio ambiente pero éste es el poder invisible como estas mujeres se han ido apoderando día tras día sin necesidad de ONG feministas que les enseñan sobre la variante de género.

Y no tienen esas conversaciones tensas que tienen las intelectuales feministas en los cafés del patriarcado y del egocentrismo. Es un empoderamiento invisible. Se están apropiando de su cultura, saben del valor que tiene para ellas tener la lengua y trasmitirla. Saben que en ellas recae ese conocimiento y esa responsabilidad de que su cultura permanezca viva. Y ellas están empoderadas y ellas saben que tienen el poder.

Saben que están dentro de las escuelas enseñando a los niños trasmitiéndoles ese conocimiento. Y saben que si una de ellas quiere ser gobernadora del resguardo lo va a ser. Pero están esperando su tiempo las mujeres lo están haciendo poco a poco, las mujeres somos calculadoras, sabemos cuándo actuar.

Yo simplemente quería hablar de esa otra cara de las mujeres indígenas que de pronto no es tan visible. A veces desde el feminismo occidental se ve como que ellas todavía no se han levantado, pero yo creo que sí. Ellas están ahí y justamente el poder está en eso.

Una mujer le hizo una pregunta a una mujer en el resguardo y le preguntó ¿qué hacen las mujeres aquí? Y ella le respondió nosotras somos madres. Y la mujer se quedó como pensando que le iba a decir que aquí la mujer está liderando procesos, luchamos, pero ella simplemente dijo que somos madres. Y yo en ese momento comprendí la importancia que tiene eso en las comunidades. El simple hecho de ser madre. Muchas gracias.

-María Elena Sopeña

Agradecer a las compañeras todas las aportaciones, todas las sugerencias y ahora daros la oportunidad de que toméis la palabra y hagáis las aportaciones que consideréis de interés.

-Rose Cunningham

Pero esos son los espacios donde tenemos que luchar. Ahora mismo tenemos a las mujeres de la red por la biodiversidad del artículo 8 J. reunidas debatiendo la postura de las mujeres indígenas junto a su familia para ir a Cancún.

Tenemos a nuestras otras compañeras que se subieron a un avión y que están en Guatemala discutiendo cómo está la alianza y como la posición de la alianza de las mujeres indígenas para ir a Cancún.

Yo vivo en una comunidad. Quizás he tenido la suerte de haber conocido personas como ustedes que nos facilitan ir a los espacios donde se están hablando estas cosas, porque antes no podíamos ir a estos espacios.

Antes no podíamos aliarnos con otras mujeres para poder debatir algunos temas que nos están jodiendo a las mujeres. Yo sólo quería hacer esta pequeña reflexión, porque nosotros tenemos otras redes con las que estamos trabajando y discutiendo cosas.

Invisibles o visibles creo que en los últimos 30 años hemos trabajado lo suficiente para tener hoy una Declaración Universal sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

Hay que trabajar para que sean leyes en nuestros países y se implementen.

Hemos luchado para que las cosas cambien y le estamos ofreciendo al mundo opciones, alternativas.

Yo tengo una amiga que cuando se viene a bañar a España, abre el grifo, llena la bañera y luego esa agua lo utiliza para sus plantas. Hay muchas cosas que se pueden inventar para ayudar a este mundo. Pero hay algo que coincide en nosotros los pueblos indígenas aunque seamos diferentes cada pueblo indígena y es que estamos luchando por la autodeterminación de nuestros pueblos.

Coinciden que queremos que se respeten los derechos de los pueblos indígenas y los derechos de las mujeres. Ya los hombres reconocen que tenemos derecho. Y tenemos que trabajar con nuestros hombres. Y llevamos una lucha dura y hace poco nosotros tuvimos un Foro donde vivieron 606 mujeres, el susto fue nuestro presupuesto, ya que de cada comunidad trajeron al que es responsable de hacer cumplir la ley consitudinaria del pueblo, y venían cinco mujeres de cada pueblo diciendo: nosotros trajimos a un hombre y nos sumaron 100 hombres.

Traemos a los hombres porque ellos no quieren entender que nosotras tenemos los derechos y ellos son los que deben hacer que se cumplan nuestras leyes en la comunidad. Hay pueblos indígenas donde estamos discutiendo más que en otros sobre los derechos.

Hay mujeres que están trabajando y que nosotros sabemos que ahí están. Hay cosas que los medios nos han facilitado para poder reforzar esas redes, esas universidades indígenas que están ahora en el sur, en el Caribe, en Centroamérica.

Y estamos trabajando duro. Ustedes no se imaginan lo que tenemos que inventar para conseguir un cupo para mandar a una mujer de nuestras comunidades a los diplomados a la UNAM de México, donde llevan seis promociones de mujeres lideresas en diplomado.

Sí, hacemos maravillas para que vayan las compañeras y para que cuando regresen multipliquen lo que ha conocido. Gracias

-Laura Calle

Yo quería hablar de esa otra lucha que se da en lo cotidiano. Y en ningún momento quería decir que esas mujeres estén calladas en la lucha, en las asambleas, porque estén oprimidas ni mucho menos, simplemente lo que quería mostrar es que hay otras formas de lucha de las mujeres indígenas.

Porque aquí en Europa afortunadamente esa otra cara a nivel comunitario no se ve, porque lo que se ve aquí en Europa es los que vivimos en nuestra comunidad, que viajan, que cuentan su experiencia y que la trasmiten.

Yo simplemente quería mostrar y contar esa otra parte y que es esa lucha de lo cotidiano. Para mí no es diferente que no hablen de cambio climático y precisamente por eso puse ese ejemplo. Yo quería mostrar cómo si se podía hablar sobre el cuidado del medio ambiente sin necesidad de utilizar esos conceptos que se usan muchas veces en las asambleas, pero que no son palabras del día a día en las comunidades porque de pronto esas mujeres no tuvieron contacto con la educación política.

Cuando veo a las compañeras veo que tienen un amplio vocabulario, que tienen cancha en esto de las asambleas, que se han enfrentado a un público muchas veces, que saben cómo transmitir el mensaje de su comunidad a un público. Pueden ser mujeres iguales a Rose, pero con una lucha en esa vida cotidiana.

- Gloria Muñoz

No coincido mucho en que hay dos posturas y que se divide entre el mundo indígena y el mundo que estudia el mundo indígena. Ni formo parte de una comunidad indígena, ni estudio, ni investigo a la comunidad.

La comunidad es mucho más amplia que justamente es el potencial que tenemos, esa pluriculturalidad de esas multidimensiónes de lo que somos y de lo que queremos. Y que finalmente el auge iba de cuidar esa Pachamama, esa madre tierra

Además esa transmisión de saberes que se dan de alguna otra forma en diferentes comunidades no solamente las indígenas.

Reivindicamos mucho siempre la trasmisión de saberes, la transmisión de conocimientos, la cédula familiar como la base de la comunidad y el papel de la mujer y un montón de cosas.

Pero que también y es cierto, que hay mujeres indígenas muy bien preparadas que estudian maestrías y doctorados y derecho como la compañera Mónica qué tiene una carrera y un currículo impresionante.

Y que por tener estudios no deja de ser indígena. A veces ser indígena y ser profesional y tener un montón de conocimientos desmerece la identidad y a mí me parece que es todo lo contrario.

Entonces la complejidad no es entre ser indígena y un no indígena.

Yo no soy acompañante del movimiento indígena, yo formo parte del movimiento que lucha contra el sistema. Y el que sea indígena o no es otra cosa. Gracias

-Bertha Cáceres

Sobre la pregunta del compañero de las firmas. No sé si saben aquí que como resistencia hicimos un trabajo de recoger cientos de firmas por la Constitución Soberana por la constituyente.

Donde se plantea la auto convocatoria del pueblo hondureño a redactar y aprobar una nueva Constitución como un elemento importante para el proceso refundaciónal y de búsqueda de construcción de la democracia que no existe en Honduras.

Ese fue un ejercicio que convoca el Frente de Resistencia a propuesta después de un segundo encuentro por la refundación que hicimos en la Esperanza, ya ante este golpe de estado habíamos tenido otro en nuestro pueblo convocando a todas las organizaciones y sectores que quisieran participar.

Hemos debatido muchos temas y los primeros se dieron antes del golpe de estado, y esta es la otra parte que no se conoce, la lucha del pueblo hondureño antes del golpe de estado.

Incluso Mel Zelaya nos decía que después del golpe: por culpa de ustedes los COPINH nos dieron un golpe de estado. ¿Por qué? Porque a ustedes fue a quien yo les aprendí lo de la refundación y todo eso.

Ese quiere decir que va progresando, que va profundizando el acercamiento con el pueblo, y eso es bueno. Con esos ejercicios hemos hecho de múltiples asambleas donde debatimos diversos temas de soberanía territorial y del país, de la expulsión de las tropas gringas de Honduras.

También debatimos la autodeterminación, del cuerpo de las personas, a propuestas de los compañeros y compañeras de las comunidades. Después de esa experiencia durísima como pueblo el golpe de estado entender hablar de nuestros cuerpos.

E independientemente de que sea o no sea feminista hay algo fundamental, no voy a permitir que el Opus Dei siga decidiendo por mi cuerpo en el Congreso Nacional con decretos.

Cuando la desnudez del pueblo empieza a crear y a construir pensamientos y propuestas y ahí surge esto de la declaración soberana porque nos quitaron la cuarta urna.

Nos reprimieron, nos golpearon. Muchas compañeras y compañeros secuestrados y desaparecidos. No nos dejaron ir a votar por una pregunta.

Esas declaraciones como una reafirmación de lo que pueblo hondureño quiere. Y se convierte para nosotros como COPINH en una expresión de fuerza política, no tanto jurídica, porque ustedes saben que Honduras auto convocarse o convocarse a ser consultados está prohibido, entonces hay que ser irreverentes hay que promover la insurrección.

Cuando digo insurrección no me refiero solamente al tema armado, porque ese es otro concepto que puede tener discusión. No solamente es armada, es muchas cosas.

Incluso la Constitución actual de Honduras habla del derecho a la insurrección del pueblo hondureño. Entonces nos abocamos a esa misma Constitución.

Entonces dijimos que vamos a ser irreverentes. Cada uno se hizo responsable de ir a recoger a cada caserío, a cada barrio, en las comunidades, bajo el sol, bajo la lluvia, con hambre, de noche, de día, sin ningún recurso y contando con la riqueza de la solidaridad del pueblo hondureño y refundar nuestro país.

En cuatro meses recogimos 1.350.000 firmas de esa declaración soberana.

Se puso un límite y que si lo hubiéramos hecho hasta ahora estaríamos llegando a la mitad de la población hondureña.

Hay que recordar que de esos casi 8 millones de hondureños y hondureñas más de un millón están fuera de Honduras.

Casi 3 millones de desempleados y desempleadas, el 60% jóvenes. Este es el drama del país, es el segundo más pobre de América Latina junto a Haití y ahora en condiciones peores.

Las decisiones soberanas se convierten en una política no sólo nacional sino también internacional y de legitimidad de la resistencia, no hablo de legalidad sino de legitimidad.

También decirles a los gobiernos amigos progresistas que la resistencia , aunque le tenemos mucho cariño a Mel Zelaya, pero no es Mel Zelaya la resistencia, es la gran mayoría del pueblo hondureño que está luchando y fajándose todos los días sin descanso.

Luchando por construir una sociedad más justa y más humana y aprendiendo y desaprendiendo porque estamos en ese camino.

Y ese ejercicio nos ha servido muchísimo para conocer otras realidades para un trabajo pedagógico, popular, comunitario...

Hay muchas preguntas y muchas reflexiones. Cuando se instale una Constituyente con mayoría popular cómo vamos a garantizar que lo que yo deseo con respecto al agua sea así realmente y empieza un debate, una reflexión, un cuestionamiento es profundamente educativo, aleccionador, constructivo y positivo. Muchas gracias

-María Elena Sopeña

Nada más tenía la intención de que ellas fueran las protagonistas que tomasen su voz y la han tomado, pero además quiero terminar con una observación que me parece importante, no solamente tenemos que saber tomar la palabra, tenemos que aprender a escuchar. Y a veces voy a decir algo que he estado observando, hay que ser generoso. Cuando queremos trascender, dialogar, creo que es muy importante la empatía, ponerse en el lugar del otro.

Cuando uno es joven y lo digo porque hoy me reconocí en esta mesa, a veces es osado, pero la osadía es una virtud de rebeldía. Y además como estoy con mujeres sabias creo que esta mesa hoy nos tiene que hacer pensar a todos porque tenemos las diferencias, pero la diferencia no tiene porqué discriminar. Podemos emplear distintas metodologías, pero tenemos que ser capaces de entendernos, porque es nuestro compromiso.

Y además de entendernos, tenemos que aprender a comunicarnos y para esto considero que el afecto, la disculpa y la generosidad es algo estupendo. Estoy feliz de que las mujeres tomen la palabra. Estoy feliz de haya diferencias, es bueno porque eso no reta y eso nos desafía. Nos desafía a entendernos los mayores y los jóvenes. Nos desafía a entendernos los que están en lo activo y a las que estamos en la universidad que también hay perjuicios. Porque se piensa que los que estamos en el otro sitio nuestros saberes nos enteramos bien, mal, regular. Hay que entenderse y para entenderse hay que hablar pero también escuchar. Muchas gracias