el Cutre Inglés

¿de la cesta a la mesa?

Acción pedagógica en una empresa mentirosa y acaparadora en Avilés este sábado.

A modo de preámbulo de las actividades divulgativas y reivindicativas en torno al día de las Luchas Campesinas.

¿para averiguar sobre las denuncias que algunos sindicatos han interpuesto por acosos laborales y mobbing a sus trabajadoras..? Pues no, en esta ocasión el tema era otro.

¿para preguntar por las investigaciones sobre comercialización de uniformes militares con grupos como el Daesh.. http://www.utopiacontagiosa.org/2016/01/04/que-negociazo-el-corte-ingles-investigado-por-suministro-de-uniformes-al-estado-islamico/ u otros negocios monopólicos con otras vestimentas militares en el entramado de las guerras?. http://www.utopiacontagiosa.org/2016/04/12/20-000-uniformes-para-el-isis-incautados-en-el-puerto-de-valencia/

Pues..tampoco era esa la intención, sino que hoy la cosa iba de comidas y mentiras.

Mientras que “el Corte Inglés” comercializa supuestos productos ecológicos.. se colocaron etiquetas correctas a productos que… “ciruelas moradas de Sudáfrica. 8400 km de viaje. ¿cuántos km recorren nuestros alimentos”; “estas coles no vienen de Bruselas sino de Holanda , 1700 km..¿cuántos km recorren nuestros alimentos?”, “las cebollas de tu ensalada vienen de Chile. 10.800 km. ¿cuántos km recorren nuestros alimentos?”..

Pero el señalamiento no era sólo a los “alimentos kilométricos, que se contraponen con nuestros alimentos de cercanía y producción local, y no únicamente para defender la necesaria agricultura campesina frente a la agricultura industrial que imponen estas empresas..

Sino que, en el papelito entregado a cientos de clientas y clientes se proponían medidas como implementar los grupos de consumo en la localidad, y… reflexionar y actuar en consecuencia:

Comer es un acto cotidiano al que damos poca importancia, sobre todo si no vivimos en las periferias del mundo. Sin embargo no es un acto aislado, está rodeado de consecuencias concretas de las que no somos conscientes.

Empezamos comprando los alimentos –si no los producimos nosotras mismas–; pero nuestra relación con el consumo no comienza en la estantería del supermercado sino mucho antes: en las huertas algunas veces o, en la mayoría de los casos, en enormes extensiones de producción intensiva a miles de kilómetros de donde vivimos.

Los alimentos de más fácil acceso hoy en día, por su abundancia, son los producidos de forma industrial. Sometidos a toda clase de tratamientos químicos para hacerlos más resistentes, grandes y de rápido crecimiento son, finalmente, empaquetados y enviados a cualquier parte del mundo.

Para su producción son necesarias miles de hectáreas de suelos que terminan esquilmados, lo que también conlleva la pérdida de la biodiversidad de la zona. Estos suelos necesitan productos fitosanitarios que contaminan las aguas, pesticidas que infectan la tierra y el aire y, por supuesto, mano de obra barata, enferma por el uso de todos esos venenos y sin otra opción de vida.

El siguiente paso del viaje es la distribución. De los alimentos que se producen para nosotras en cualquier lugar del mundo, el cincuenta por ciento están en manos de cinco empresas. Carrefour, Mercadona, Alcampo, Eroski y El Corte Inglés controlan el mercado de la distribución.

Esto significa que apenas consumimos alimentos comprados fuera de los supermercados, lo que da un enorme poder a esas empresas. Así, tienen en sus manos la capacidad de subir o bajar los precios, acaparar determinados productos, hacerlos desaparecer del mercado o conseguir que nos resulten imprescindibles.

¿De la cesta a la mesa?

Algunas reflexiones para un consumo responsable

¿Dependemos tanto de las multinacionales? 9 de cada 10 alimentos que consumimos en Asturies son producidos lejos de aquí.

Y no solo aquellos que no se pueden cultivar pero son parte central de nuestra dieta –como el aceite o el arroz– o esas frutas tropicales que empezamos a apreciar tanto… Las verduras, la carne e incluso las manzanas, tan asturianas ellas, hacen largos recorridos para acabar en nuestro plato.

Algunas cifras nos darán una pista: las manzanas recorren 1.200 km. Las cebollas no son de Andalucía, vienen de Chile (10.800 km.); las uvas y las ciruelas no llegan de Murcia, sino de Sudáfrica (8.400 km.). Y las patatas que consumimos todo el año no son de León, sino francesas (890 km.). Es fácil de comprobar, solo tenemos que mirar el lugar de procedencia y sumar para darnos cuenta de la cantidad de kilómetros que llevamos en la cesta.

Y ante este panorama, ¿qué podemos hacer si queremos consumir de forma responsable?

Las alternativas no están lejos de nosotras: el comercio de barrio, los mercados tradicionales o las tiendas de comercio justo son una forma de consumir más sostenible y sana que los supermercados y grandes centros comerciales.

Y un paso más podría ser la organización de un grupo de consumo.

Los grupos de consumo tratan de romper la cadena de la distribución y poner en contacto directo a consumidoras y productoras, basando su relación en la confianza y el apoyo mutuos.

Las formas prácticas de funcionamiento –periodicidad de los pedidos; cestas abiertas o listas de productos, etc.– dependen de cada grupo, pero lo que tienen en común es una preocupación no solo por consumir alimentos ecológicos (con sello o sin él, ese es otro debate), sino también por las condiciones en las que se producen esos alimentos y por las personas que los cultivan.

Los grupos de consumo nos dan la posibilidad de comer alimentos ecológicos, cercanos y de variedades locales y ayudar al sostenimiento de una forma de vida, la campesina, que en Asturies está despareciendo. Sin olvidar lo que disfrutamos recuperando sabores o compartiendo recetas…

“El día” de las Luchas Campesinas llega precedido del asesinato de tres Sin Tierras esta semana en Brasil, y con el crimen de Berta Cáceres en Honduras, cuya foto acompaña el cartel de las actividades en Asturias.

Los Derechos del campesinado, y las necesarias alianzas con las consumidoras, estarán entre las demandas a priorizar “por un mundo rural vivo”.

El viernes 15 en el centro juvenil La Llume de Xixón se prepara un primer debate sobre experiencias de producción y comercialización en Asturies.

El domingo 17, en el paseo de los álamos-parque s. Francisco de Oviedo, se relizarían las actividades centrales para “defender la Tierra y honrar la Vida” como indica el lema de este año de la Vía Campesina Internacional.

Campaña asturiana pola soberanía alimentaria.