En territorio indígena - Norte del Cauca.

Organización Indígena para la Liberación de la Tierra Madre.

Recorrido de la delegación asturiana de Cali a Santander de Quilichao, luego a Galanday, después a Piendamó, para regresar a Cali y tomar bus nocturno rumbo a Ibagué.

Una intensiva jornada puramente indígena para recabar una excelente y estructurada documentación de la ACIN, almorzar con 6 consejeras y consejeros mayores, entrevistar al preso indígena Feliciano Valencia, y Saludar en la María, en magna asamblea, a comuneros y comuneras y autoridades que componen el CRIC.

Sorprende a la delegación el alto grado de violencia contra las comunidades indígenas del norte del Cauca con 42 asesinatos en 2015, la mayoría de autoría de la fuerza pública, y 173 violaciones diversas, que i incluyen hostigamientos, amenazas a lideresas y líderes autoridades, amenazas colectivas, bombardeos, campos minados, atentados, reclutamiento forzado...

Y frente a ello la decisión comunitario de impulsar los “tejidos en defensa de la Vida” para contrarrestar la subida de tasa de crímenes contra comuneros en la región, relacionado con el conflicto armado, pero también con la minería y los cultivos de coca, y con los procesos de liberación de la Madre Tierra en los que 5 fincas están en disputa, y la represión suele ser muy violenta.

Llama la atención también el papel central de la guardia indígena, como cuidadores/as del territorio y de la vida. Que han sabido enfrentar situaciones complicadas y preservar organizada y desarmada-mente los planes de los cabildos. Por este motivo, se refuerza su importancia ante las novedades que se puedan presentar cuando las guerrillas dejen de ser actores armados, y el miedo y las prevenciones frente a grupos paramilitares o el propio ejército haga más necesaria su Presencia.

La entrevista al veterano líder Feliciano Valencia se produce en una finca comunitaria del Pueblo Nasa que cumple funciones de “armonización” y tiene diversos condenados indígenas, por motivos diversos y acogidos a la justicia indígena.

A Feliciano lo encontramos sembrando frijoles, como parte de los trabajos comunitarios, tras haber sido trasladado de la cárcel ordinaria donde estuvo encalabozado dos meses, sin ver el sol, y tras la enorme presión internacional por el escándalo de su condena a 16 años de cárcel, en un proceso de violentó toda la justicia indígena, y que ha demostrado ser todo un montaje político contra las comunidades y contra la justicia propia legalizada en Colombia.

La acusación a Feliciano es de secuestro simple, en el marco de una movilización indígena en 2008. Un militar fue descubierto infiltrado entre los indígenas, con numerosos pertrechos militares, cuando no estaba de servicio, lo que parecía indicar un intento de “falso positivo” o montaje para buscar excusas para judicializar a las autoridades indígenas.

Y aunque en la acción colectiva se ha demostrado, y el propio militar ha reconocido, que no participó Feliciano, el tribunal en segunda instancia lo condenó, a modo ejemplarizante.

El militar fue juzgado por los indígenas y condenado a recibir 12 fuetazos, de los que recibió dos y fue entregado a la Defensoría del pueblo. El proceso duro 6 años, Feliciano que había sido detenido al principio, quedó en libertad con cargos hasta la sentencia en que fue detenido con amplio despliegue policial y militar. Otros 242 presos indígenas purgan penas en la cárcel de San Isidro, junto a guerrilleros, paramilitares o presos sindicalistas.

Feliciano era miembro del equipo de paz de la ACIN, así que la persecución judicial es una clara evidencia de ataque a la justicia indígena, pero también un camino señalado contra los verdaderos gestores de paz.

Mientras llega el 23 de mayo donde se juzgaría un recursos de casación, Feliciano siembra frijoles, cuida chanchos y dicta clases a los estudiantes que llegan de la facultad de tierras territorios y soberanías, y e3s cuidado por la guardia indígena, mientras aspira a que se firme la paz, o las paces.

Finalmente , en el territorio indígena, lugar sagrado y centro del proceso de liberación de la Madre Tierra en La María-Piendamó, se permitió el saludo de la delegación asturiana, en una asamblea de varios días que conmemora aniversario 45 del CRIC y prepara y armoniza para las nuevas movilizaciones previstas en defensa de los derechos de los pueblos indígenas.