Inicio de la XII delegación astur

Sobre el río Mira, departamento de Nariño. Colombia.

Municipio de Tumaco. Tres islas se juntan a través de puentes y conforman esta ciudad costeña del Pacífico con abundante presencia de comunidades negras, indígenas y campesinas.

Subiendo por el río Mira, la delegación asturiana es recibida por la ASOMINUMA, una asociación de juntas comunitarias que agrupa a amplios sectores campesinos ubicados sobre tres ríos caudalosos, en una zona de escasa presencia del estado y de tradicional control territorial por parte guerrillera.

Los reportes y testimonios tienen que ver casi siempre con el ejército y sus actuaciones militares que facetan a los núcleos pequeñitos de población que se asienten sobre el río a modo de minipuertos con intenso flujo de mercancías. Es el único modo de llegar a muchas de las comunidades, y cuando el actuar militar se produce..ocurren casos como el asesinato de civiles, la pérdida del bebé de una menor herida, o el ametrallamiento del propio lugar comunitario de reuniones de las Juntas.

La zona que visita en directo la 12 delegación asturiana , tras pasar varios zig-zag de controles de ejército y policía con tanquetas apostadas sobre la carretera, no indica presencia de paramilitares, en El Playón, Pero la gente campesina da testimonios de cómo si la hay muy cerquita de las propias tanquetas militares, o cómo en mayo en pleno día se pudo ver bajar de un Hércules militar a 400 uniformados de “boina azul”, de acento costeño de otras regiones y de maltrato a la población, que identificaron como paramilitares. En Candelilla este actuar por fuera del estado con fines de represión violenta fue acompañado de panfletos a nombre de Águilas Negras y Gaitanistas. Pero que otras veces utilizan otros nombres, Paisas, Cucarachos, y se los ha visto hacer retenes en Chilví a escasa distancia de los efectivos militares.

Un vicepresidente de esta Asociación fue asesinado en 2013, y se indican especiales denuncias y preocupaciones por los “boina rojas”, efectivos militares de acción urbana.

Los campesinos, ante la pregunta de si el alto el fuego unilateral de la guerrilla ha supuesto alguna mejoría, consideran que sí, pero que hace falta un alto el fuego que contemple no solo a la guerrilla sino también al ejército, al considerar también una guerra sicológica cotidiana, con las tanquetas, los fusiles en alto siempre dispuestos por los militares frente a la población, los sobrevuelos permanentes y la estigmatización del conjunto de pobladores de estas veredas sobre los ríos de la zona.

La asociación dispone de una modesta radio comunitaria, radio Minuma, con las iniciales de los tres ríos principales, y asumen la propuesta tradicional y antigua de la sustitución gradual de los cultivos llamados ilícitos, tal como se ha acordado en la Habana, pero que aún no se ha puesto en práctica. Por ello, por este retraso de vías y cultivos alternativos, se vienen oponiendo a la erradicación forzosa sin propuestas alternas que el estado intenta realizar con efectivos militares y policiales.

“La paz está pegada con saliva” de parte del gobierno, dicen los dirigentes, que aseguran no tener ninguna confianza en las intenciones gubernamentales, y están muy preocupados por cómo vaya a producirse la aplicación de los acuerdos de paz en la zona, si es que los grupos paramilitares que hasta ahora operan en la periferia, entraran a saco en las comunidades, indígenas, afros y campesinas.

El modo en que se ha actuado por parte del estado, intentando confrontar a unos sectores y otros, en resguardos indígenas, en titulaciones comunitarias afros, y cuestionando la posesión o títulos de familias campesinas, no favorece la confianza para que el futuro sea más prometedor.