30 años de los Acuerdos de Paz en El Salvador.

La masacre de los jesuitas de la UCA en el Salvador.

Se reabre el caso. Lo ordenó la corte suprema salvadoreña esta semana.

Tal vez se conozca poco que un asturiano, Manuel García Fonseca, El Pole, participó en el juicio a los asesinos de la UCA.

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https://mas.lne.es/cartasdeloslectores/carta/39917/asesinatos-uca-salvador-juicio-audiencia-nacional-espanola.html

https://mas.lne.es/cartasdeloslectores/carta/41635/pulgarcito-america.html

https://mas.lne.es/cartasdeloslectores/carta/23332/alvarez-miranda-salvador.html

¿cómo será ahora el nuevo proceso?

La masacre de la UCA ocurría en 1989. Antes, en 1980 había sido asesinado el obispo Monseñor Romero, que en 2018 el Vaticano hizo santo, y da nombre al aeropuerto de la capital. Al año siguiente, 1981, ocurría la masacre de Mil personas en el Mozote: ni un solo militar ha sido condenado por ello.

El actual presidente Bukele ha propiciado la impunidad, ha impedido la investigación y ha atacado y apartado del caso al juez Guzmán que estaba avanzando la investigación el año pasado.

El año pasado, al cumplirse los 40 años de la matanza en el Mozote, en la que la mayoría de las víctimas eran niñas/os, se supo de la presencia en la misma de asesores militares norteamericanos. Pero para que no se cortara la ayuda del país norteamericano presidido por Reagan, se mantuvo el encubrimiento.

Con la asesoría y financiamiento yanqui en El Salvador se implementó una estrategia de exterminio, sin diferenciar entre combatientes y civiles, y un grupo de oficiales planificó, ordenó, coordinó y encubrió tal estrategia, como la que derivó en la masacre de El Mozote.

El 11 de diciembre los soldados agruparon a la población en la plaza central, separando a los hombres, mujeres y niños en casas diferentes. Tras realizar interrogatorios, asesinaron a los hombres al aire libre, maniatados y de un disparo a la cabeza. Posteriormente seleccionaron a las mujeres jóvenes y las violaron en un montículo aledaño a la zona. En la noche de ese mismo día formaron en fila a las mujeres mayores restantes y las asesinaron en un descampado y después los militares masacraron a los niños en la casa conocida como “el convento”.

En 2008 se estrenaba en el festival de Ópera y Zarzuela en Bogotá una obra sobre El Mozote, a cargo de Luis Herodier. “Una ópera para no olvidar, para sanar las heridas y para descubrir que el amor sobrevive a los tiempos de guerra.”

Se adjudica el protagonismo de la masacre de El Mozote al coronel Monterrosa, formado en la Escuela de las Américas y en Taiwan. Monterrosa al parecer murió en 1984 por una acción de la guerrilla del FMLN que derribó su helicóptero. (Uno de sus hijos participaría en el batallón que El Salvador envió como apoyo a la invasión yanqui de Iraq).

En ambos casos, en la Universidad CentroAmericana y en el Mozote, el autor criminal fue el mismo Batallón Atlacatl.

Integrantes de ese batallón entraban a la UCA y asesinaban a Ignacio Ellacuría, Segundo Montes , Ignacio Martín-Baró, Amando López, Juan Ramón Moreno y Joaquín López , la trabajadora de la Universidad, Julia Elba, y su hija de quince años, Celina Ramos.

El asesinato de Ellacuría y de sus compañeros ya había sido anunciado, al señalárseles desde el ejército como un “refugio de subversivos”, y el rector Ellacuría, empeñado en buscar una solución negociada a la guerra civil, se había convertido en uno de los objetivos más deseados por los militares. Cinco de los jesuitas asesinados eran españoles.

El crimen de San Romero de América también sigue impune. La CIDH estableció que el Estado de El Salvador era responsable por la ejecución de Monseñor Romero y por no haber investigado de manera seria y efectiva los hechos, ni haber llevado a los responsables ante la justicia. Se señala responsabilidad del capitán Álvaro Saravia, huido a EEUU, quien fuera lugarteniente del mayor Roberto d’Abuisson, fundador del partido ARENA, anticomunista que fundó los “Escuadrones de la Muerte”.

El 24 de marzo se cumplirán 42 años.

Este año, el 16 de enero, se cumplirán 30 años de la firma de los acuerdos de paz en El Salvador, en Chapultepec México.

De esos Acuerdos nacía la Comisión de la Verdad, y su Informe “de la Locura a la Esperanza”, que fuera editado por el Ayto de Gijón a instancias de la ONG Las Segovias, con prólogo de su alcalde Tini Areces. En los meses de investigación de la Comisión de la Verdad se inspira la novela gráfica de Ruma Barbero “El Salvador 1992-La Chelita”.