Inti Raymi 5529. We Tripantu 12.488.

ya llega el año nuevo andino-amazónico y mapuche

El Inti Raymi es la fiesta que los pueblos de la región andina de toda Abya Ayala celebran en agradecimiento a la madre Naturaleza y al Tayta Inti por las cosechas.

En el contexto político 2007-2009 en Bolivia y en Ecuador, caracterizado por la realización de las asambleas constituyentes, emergió en el debate académico la necesidad de analizar la plurinacionalidad, categoría que una vez aprobada en las constituciones de cada uno de los dos países, permitió definirlos como Estados plurinacionales, incorporando de este modo, la demanda de los pueblos indígenas a ser reconocidos en la diversidad étnica y de construir el Estado en la pluralidad, en contraste al pasado histórico en que los Estados fueron diseñados sobre la matriz colonial.

La plurinacionalidad es una noción propiamente política, que sugiere que tendría que ver con un sistema de gobierno y un modelo de organización política, económica y sociocultural que propugna la justicia, las libertades individuales y colectivas, el respeto, la reciprocidad, la solidaridad, el desarrollo equitativo del conjunto de la sociedad y de todas sus regiones y culturas, en base al reconocimiento jurídico-político y cultural de todas las Nacionalidades y Pueblos Indígenas.
Pero la plurinacionalidad es insuficiente para descolonizar el Estado y la sociedad.

Las razones por las que la plurinacionalidad no se concretiza en la institucionalidad y en el funcionamiento de los Estados, en la ejecución de las políticas públicas y en la creación de nuevos marcos jurídicos tienen que ver con la construcción imaginaria gubernamental que menosprecia a las organizaciones indígenas, estigmatizándolas como de corporativistas, opuestas al desarrollo económico y social. Es el Estado el que oculta las demandas de los movimientos sociales, entre ellas las del movimiento indígena.

Para las instituciones del Estado, la organización de eventos culturales como la celebración del Inti Raymi, los anuncios publicitarios de la televisión y de la radio traducidas al kichwa, la colocación de los letreros en lenguas originarias en los espacios públicos, revelarían el esfuerzo que hace el Estado por construir un país y un Estado plurinacional e intercultural.

Entre 21 y el día 24 de junio se realizan ceremonias en los parques y en las plazas.

Se coloca en el centro la chakana o cruz andina tendida en el suelo, adornada con flores, la bandera de arco iris, las velas encendidas, las frutas de la costa y de la sierra, las semillas de maíz y de la papa, productos básicos de la alimentación andina.

El 24 de junio por la madrugada, en las comunidades de Otavalo, Pilahuin y Cañar, indígenas y mestizos se dirigen a las cascadas de los ríos a tomar el baño de purificación. “El baño nos motiva a danzar con fuerza en nuestra fiesta de Inti Raymi donde cada uno hace homenaje a nuestro Inti y a la Pachamama”.

En los centros educativos, profesoras-es organizan el Inti Raymi, con ceremonia ritual con un yachak, quien aconseja a las niñas y a los niños a estudiar y a rescatar los valores del pueblo indígena, invocar al sol y regar la chicha sobre la tierra en señal de gratitud a la madre tierra.

Se ofrecen frutas a la Pachamama, hacen la pampa mesa, comen y beben chicha, la bebida preparada con maíz fermentada.

Es tiempo y espacio del encuentro con los antepasados, la ocasión propicia que permite vitalizar la espiritualidad indígena que por mucho tiempo ha permanecido oculta en las tradiciones religiosas de la Iglesia Católica.

Hasta la década de los noventa del siglo pasado, esta festividad era celebrada en anonimato. Había sido invisibilizada por la Colonia y la imposición de las prácticas religiosas de las iglesias cristianas.

No es casual que en 1990, en tiempos de Inti Raymi, se producía el levantamiento indígena en Ecuador y durante las décadas de los ochenta y noventa en América Latina, los pueblos indígenas pusieron en el centro de la lucha reivindicativa el tema de la identidad, en contraste con la globalización que provocaría la “homogeneidad sociocultural”.

La fiesta es un elemento capaz ciertamente de generar nuevas interacciones sociales y culturales, y de celebrar la diversidad.

Pero no se puede hablar de un Estado Plurinacional sin haber cuestionado la pervivencia del racismo, la exclusión de los pueblos indígenas de la toma de decisiones políticas, el desconocer el derecho a la educación intercultural y la aplicación de la justicia indígena, el escaso trabajo por fortalecer las circunscripciones territoriales indígenas, la ausencia de políticas públicas serias por vitalizar las lenguas indígenas y de procesar las demandas de salvaguarda del patrimonio natural presentado por las organizaciones indígenas y campesinas.

Sin acordarles efectivamente el derecho al agua y la administración de los recursos hídricos, la promoción de la participación seria de los indígenas en el aparato productivo y en la búsqueda de cierta equidad económica, la garantía de los derechos al acceso a la educación tanto primaria, secundaria y superior.
Celebrar la fiesta por sí misma puede considerarse como una estrategia de movilización de recursos que favorecen a los sectores turísticos y, lo que es más, permite la continuidad de los discursos y prácticas folclóricas, propias de las políticas “indigenistas” culturales de antaño y las lógicas multiculturalistas posmodernas, que toleran y aceptan la diversidad.

La apropiación turística del Inti Raymi en Perú, controlado incluso por empresas extranjeras, es parte de este esquema perverso.

Según Relatos del Viento, podemos ver sentires de la fiesta de Año nuevo en la creencia del “Sol que baila”: huella de un antiguo ritual y creencia originaria que persiste en la oralidad y práctica de muchos habitantes del Norte y Oeste Cordobés. “La creencia de que ´el sol baila cuando sale el día 24 de junio´ está relacionada al inicio del nuevo ciclo o año del hemisferio sur americano. Desde el solsticio de invierno los días comienzan a alargarse hasta la llegada del solsticio de verano”

Año nuevo mapuche. We Tripantu.

Cuando la noche haya llegado a su tope final, la naturaleza dará paso a un nuevo ciclo de vida en el mundo indígena, permitiendo renovar los sueños, esperanzas y compromisos hacia un futuro mejor para todos.

El 24 de Junio, cuando empiezan a trinar los primeros pájaros, la gente mapuche levantan a niñas/os primero y los llevan a lavarse en algún río. Tiene que ser agua en movimiento, que corra. Deben lavarse el cuerpo de lo negativo del año que pasó. En el agua se va todo lo viejo, los malos espíritus, las enfermedades y los malos pensamientos.

Cuando el sol aparece el 24 de junio la gente mapuche grita «Auki We Tripantu», «Wiñoi Tripantu», que significa «llegó el año nuevo» y «regresa la salida del sol».

La casta dominante chilena ha tratado de convertirlo en una cosa folclórica, para hacer sus negocios turísticos, desviando la atención del fondo, que tiene que ver con el colonialismo cultural.

Cada 24 de junio los pueblos originarios celebran la fiesta del Año Nuevo o fiesta del Sol o también conocida como We Tripantu o Wuiñol Txi Pantu-nuevo Sol, para los mapuche, Inti Raymi para los andinos o Aringa Ora o Koro en Rapa Nui. Esta festividad se inicia con el solsticio de invierno en que el sol volverá a acercarse a la tierra para dar lugar al tiempo de la siembra y nuevos brotes, siendo una renovación de la naturaleza.

Inty Raymi, We Tripnatu, Koro, Machaq Mara, Likan Antai, Wilkakuti , Yasitata Guasú . . punto de inicio de la descolonización ideológica y cultural.

La ONU aprobaba reconocer cada 21 de junio como el "Día Internacional de Celebración del Solsticio", y alentaba a los Estados miembros a dar a conocer la celebración del solsticio en sus diferentes manifestaciones, entre otras el Inti Raymi, el We Tripantu, el Wilkakuti y el Yasitata Guasú, y a que organicen eventos anuales para celebrarlo.

Agradecer en We Tripantu – Elicura Chihuailaf

Nuestro maravilloso otoño ya inició su viaje en el círculo del tiempo, otro será cuando regrese a los bosques que aún luchan por su permanencia en nuestro mundo. Aquí en el sur, silba ahora el viento entre las cornisas de mi casa Azul.

Llegó el invierno con su lluvia a humedecer la Tierra para el comienzo de los nuevos Sueños y sembrados. A pesar de la codicia, de la obstinada depredación con la que unos pocos violentan la Tierra, han de multiplicarse otra vez los bosques sagrados para que se sigan cumpliendo las leyes de la Naturaleza y continúe la vida del Agua: los ríos, las nubes, las hierbas medicinales, las aves, las flores, los árboles, las plantas, los insectos, los animales, la Gente; están diciendo nuestras Ancianas / nuestros Ancianos. No hay desmemoria en el Poder de nuestra Mapu Ñuke / Madre Tierra que respeta siempre sus normas / sus promesas, nos están diciendo. Por eso no nos queda más que recordar, recordar, para vislumbrar el futuro. Reiterar lo que nos dijeron / que nos dicen / que decimos.

Es así, todavía. El 20, 21 ó 22 de junio del calendario occidental, concluida ya la Luna de los Brotes Cenicientos / Otoño, comienza el tiempo de la Luna de los Brotes Fríos / Invierno. Como se sabe, con su solsticio sucede la noche más larga del año y el Sol da “un paso de gallo / kiñe trekan alka”, dice nuestra gente. Empieza a crecer poco a poco el día. Se renueva el ciclo de la naturaleza.

¡Es el We Tripantu / el Año Nuevo Mapuche!, la nueva salida del Sol. Fluyen las aguas de las vertientes en los esteros para purificar nuestro cuerpo y aliviar nuestra sed. Los lagos y los volcanes resplandecen de Silencio, tan sólo interrumpido por el murmullo de los peces. Fluye el agua Azul de las Palabras, prosigue su tarea incansable: aumentar el caudal de nuestro espíritu que pulimenta -con su habla poética- la dura roca que es nuestro corazón.

Una y otra vez los mismos pensamientos, como gotas de rocío, para que no cese de florecer la memoria, nos está diciendo nuestra gente.

Al amanecer, con llellipun / rogativas agradecemos. Golpeamos los troncos de nuestros árboles para despertarles la savia, para que nos regalen sus flores, para que nos regalen sus hongos y sus frutos. Escuchamos los Gvlam / Consejos de nuestras Mayores / de nuestros Mayores. Oímos los epew / relatos, las konew / adivinanzas. Bebemos muzay (de piñón, maíz o trigo) y seguimos gozando de los aromas de nuestras comidas. Y tocamos nuestros instrumentos musicales: trutruka, lolkiñ, pifillka, trompe, kultrun, waza, kaskawilla.

Y bailamos, bailamos, mientras con alegría y con tristeza entonamos nuestros cantos. Pu mapuche mogeleyiñ / los mapuche estamos vivos, decimos –a pesar de todo- contentos, solemnes, pensando en nuestros Antepasados, agradecidos de ver que crecen nuestros hijos y nuestras hijas, y sus hijas e hijos.

En el Nvtram, el arte de la Conversación, nuestras abuelas / nuestros abuelos, nuestros padres, nos hablaron de las Costumbres de nuestra Tierra. Entonces, para ver mejor los días venideros -en campos y ciudades- en el Nvtram ascendemos a la alta cumbre de la Ternura, de la historia, de la música de nuestros vlkantun / poemas. Como cada año, en este We Tripantu hay niñas y niños nuestros escuchándolos / escuchándonos. Les estamos –otra vez- diciendo que hemos comprendido que así como es hermosa la rubiedad es también hermosa nuestra morenidad (con todo lo que ello significa); que tenemos que luchar para vivirla con agradecimiento y no con dolor (como suele suceder con frecuencia). Que es maravilloso el Jardín del Mundo, y que estamos agradeciendo y que estamos pidiendo que -en la diversidad de formas, aromas y colores- no se marchite la flor Azul de nuestro origen.

No en vano nuestra Gente ha luchado y lucha por la recuperación y revitalización de nuestro territorio y nuestra cultura; cada cual aportando lo suyo: imprescindibles

Somos el Sueño Azul del infinito, porque somos el Sueño / los Brotes de la Tierra y del Agua que contemplan nuestros Sueños. En lo visible e invisible / lo positivo y negativo, somos hermanos / hermanas de las estrellas. El Pvllv / Espíritu que habita en nuestro cuerpo, nos dicen, vino de Wenulewfv / la Vía Láctea / el Río del Cielo. Retornará para rielar en sus caudales. Kom pu Che ka pu kamollfvñ wenvy: ¡Kvme We Tripantu!

Kechurewe, Luna de los Brotes Fríos, Invierno, 21 de Junio de 2012

WE TRIPANTU

Elicura Chihuailaf
Meli, meli. Meli,meli
Kiñe trafoy metawe mew
mvley Antv
Pu rvmentu mew mvley pizeñ
ellkawligvn ñi lonko egvn
ka femlu trokifiñ pu witrunko
Nieñmaperkelaeymu kvfvkvfvn
mi piwke
We Tripantu!, pi pu malen
ka ti mulfen nvayu mawvn
Wiñon, pifiñ egvn
fewla pichi wentru ta iñche
Pefimvn ti choyke?
Kvpalmvn make ka triwe
awkantuyiñ awarkuzen awkantun
Meli, meli. Meli, meli
Pvtokyiñ muzay, mvna azy
Wenu Mapu
Mvley pu aliwen ñi mutrung lien
(feymu azkintuley kom ñi Pewma
ka tvfey chi pu lewfv nawpay
Kvyen mu)
Meli, meli. Meli, meli
Eymi iñchu umawtuley Mapu Ñuke
ka puliwen fiskv ko
gaw ta tvfey
Meli, meli. Meli, meli
Ya!, zew mitray ta Antv.
AÑO NUEVO MAPUCHE
(NUEVA SALIDA DEL SOL)
Cuatro, cuatro. Cuatro, cuatro
y el Sol en un cántaro quebrado
Entre las hierbas las aves
esconden sus cabezas
y parece que la vertiente
posee el murmullo de tu corazón
We Tripantu!, dicen las niñas
y el rocío recogerá la lluvia
He vuelto, les digo
ahora soy un niño
¿Han visto al avestruz?
Traigan plantas, traigan flores
juguemos los juegos de los
Antepasados
muzay bebamos, que hermosos
en el cielo
están los árboles con sus troncos
de plata
(en ellos se miran estos Sueños
y los ríos que caen de la Luna )
Cuatro, cuatro. Cuatro, cuatro
Contigo he estado despierto
Madre Tierra
y en la mañana el agua fresca
es una constelación
Cuatro, cuatro. Cuatro, cuatro
¡Ya!, ha descansado el Sol.

La cantautora Beatriz Pichi Malen,

que nos acompañó en Asturias, y coincidía en un alcuentru de muyeres Pachakuti con Berta Cáceres, suele realizar conciertos con sus canciones en mapudungún con propuesta que recoge la poesía, tradición y fuerza del canto mapuche. https://www.youtube.com/watch?v=3Hfi6FNCnxM