Matarife.

Matarife, desde una perspectiva criminológica.

Publicado en colombiaopina.co por María José Gómez en 5 junio, 2020

Decidí apoyar e impulsar la serie Matarife: un genocida innombrable, porque considero que no solamente es relevante por el protagonista, ni por la carga probatoria que podría aportar a las causas que tiene abiertas, me pareció importante por una serie de cosas que voy a explicarles lo más rápido posible, para no aburrirles.

Voy empezar por lo más importante que vi desde el nombre: Genocidio.

Ese delito es una deuda histórica que ha tenido la criminología clásica del siglo 18 hasta la ultra moderna actual y todas sus variantes, porque si empezamos a revisar la literatura, es muy ínfima la que habla acerca del genocidio en comparación con otras figuras, la criminología nunca encaro este delito, entonces el hecho de que Daniel se atreva a mencionarlo en esta época, es volver a abrir una discusión en materia jurídica que hemos estado omitiendo en casi todo el mundo. ¿Qué es un delito? Seguramente todos sabemos que es una acción típica, antijurídica y culpable, pero un delito va más a allá, es producto de una decisión política, no hay una conducta que toda la vida haya sido delito. Entonces si uno se pone a pensar, hasta el nombre de la serie dice muchísimo.

¿Cuál es la primera causal de que existan delitos? una criminalización primaria, una ley, y detrás de eso hay una fuerza, todo un aparato punitivo que a la vez es controlado por un aparato de poder. Matarife con imágenes que duran segundos, cuando interrelaciona con ese hilo rojo las fotos de políticos como Marta Lucia, Álvaro Uribe y demás, está demostrando esto.

El debate acerca del genocidio como delito, es complejo, son homicidios por parte del estado, es una ley de la convención internacional contra el genocidio, que nació en la posguerra, en 1948, en algunos aspectos es mezquina y si uno analiza la definición es una mísera descripción de lo que sucedió en la Shoah.

Dejo por fuera la definición los genocidios que cometió la Europa colonialista; EEUU con Hiroshima y Nagasaki; la mortandad y desplazamiento masivo del Stalinismo. Tenemos un concepto limitado de Genocidio que responde a la época política internacional en la que fue creada.

La serie Matarife visibiliza infortunadamente nuestra realidad, estamos viviendo un genocidio en pleno siglo 21, cuando creímos superado el siglo 20, que se supone, fue el de los genocidios. Leopoldo 2do de Bélgica; Los alemanes en 1908 extinguieron a los hereros y namaqua; en la segunda década del siglo avanza el genocidio armenio y así sucesivamente.

Acerca del Genocidio pueden existir muchas interpretaciones diferentes, pero hay algo en común que tienen todas: Un genocidio no se puede cometer sin el consentimiento o por lo menos con la indiferencia de una parte de la sociedad, y todo genocidio comienza a partir de un prejuicio de jerarquización humana, en su época fueron los negros colonizados o indios, ahora son todos aquellos que forman parte de un colectivo detestable e inferior.

Matarife promete demostrar esto, esa indiferencia de ciertos sectores sociales en Colombia, esa indiferencia de nuestro pueblo, esa falta de empatía que nos convirtió en una nación del sálvese quien pueda. Quien sabe, podría hasta despertar a muchos y por eso me sigue pareciendo relevante.

Si nos vamos aproximando al fenómeno, son homicidios estatales, pero de una forma abstracta ya que no puedo sentarme a tomar café con el señor estado.

Cuando nos ponemos a pensar quienes son los ejecutores o como se llevó a cabo esto, en todos los casos hay una participación directa de las agencias de criminalización secundaria del estado, en otras palabras la policía, DAS, etc.

Estas agencias nacieron en la época colonial. ¿Que es una colonia? una ocupación policial de un territorio, pero si los habitantes son inferiores no es otra cosa que un campo de concentración.

El mismo cartel que estaba en la puerta de ingreso a Auschwitz se podría poner en el ingreso de cualquier colonia: “El trabajo libera” Trabajen colonizados, así aprenderán a ser iguales que nosotros. La técnica de control de un campo de concentración es una técnica policial. Los europeos tuvieron que controlar a sus colonizados.

En la revolución industrial, en Europa, masas empobrecidas y explotadas se acumularon en las ciudades, no había capital para incluirlos en el sistema de producción y se convirtieron en territorios de poco capital y miseria, entonces los europeos se llevaron esas prácticas coloniales a la metrópolis para controlar a las clases peligrosas. A propósito, hubo un concurso que hizo el congreso de Francia en 1838 que se llamó “Controlar a las clases peligrosas”, lo gano un comisario, 10 años antes que Marx hablara de clases sociales.

Casi sin querer, Daniel con su serie Matarife nos lleva a pensar que aun en la actualidad no hemos superado el colonialismo, que nunca avanzamos, que como dicen algunos políticos no solo tenemos una economía colonial, sino que seguimos siendo una sociedad anacrónica. Yo creo que no hemos logrado revertir el modelo colonialista de ocupación territorial, te garantizo gobernabilidad y tú me garantizas recaudación autónoma (corrupción).
El ideólogo político del nazismo dijo que la esencia de la política es la capacidad de fabricar al enemigo, de individualizar al enemigo, sin duda alguna en Colombia nos han fabricado muchos, otro aspecto que seguramente Daniel narrara en su serie.

Si miramos el panorama de LATAM, tenemos distintos niveles de violencia, hay un fenómeno que llama poderosamente la atención: los medios masivos de comunicación. Matarife sin duda desafía a los medios masivos de comunicación, esos mismos que han estado concentrados en oligopolios durante décadas, no hablan de la serie, no se refieren a ella, no le dan importancia, pero la realidad es que les genera angustia y poco a poco veremos como pierden poder.

Es aterrador como se va infiltrando un estado de control policial vertical gracias al miedo que te pueden construir los medios de comunicación, ellos tienen el poder de crear realidades y claramente una serie como Matarife, por la forma como está siendo distribuida en la sociedad cambiara este paradigma.

Por otro lado, todo el transito que va dejando el camino de la cocaína y narcotráfico hacia el norte tenemos altos niveles de violencia, hay un modelo inútil defectuoso de control. Matarife nos lleva a plantearnos la discusión de esa percepción prohibicionista, de ese crimen organizado que solo nos ha dejado muertos y que de alguna forma hacen parte de un genocidio por goteo sobre LATAM que no permite el libre desarrollo de nuestros pueblos.

Cuando toco el tema de la dictadura Argentina en el capítulo 2, la ideología, si es que se puede hablar de eso, la ideología de la seguridad nacional de hace 40 años en Argentina, fue un producto típicamente del colonialismo francés. En el año 57 a través de la escuela de Panamá (De las Américas) se expandió y llego a Colombia.

Matarife nos lleva a plantearnos qué tipo de sociedad queremos: incluyente o excluyente. Tarde o temprano una sociedad excluyente termina en la masacre o genocidio.

Cuando muestra la cárcel nogalito, podemos darnos cuenta como el sistema punitivo es una enfermedad infecciosa que ataca a los más vulnerables, es selectivo, es cruel y por lo general esos personajes que están libres o que están en ese nogalito son muy pocos, tienen penas cortas, tuvieron educación y han sido inteligentes para cometer delitos; contrario sensu el resto de la población carcelaria, que en su mayoría son aprehendidos por su misma torpeza.

Seguiré apoyando Matarife, a Daniel y a todos los colombianos que se atrevan a exponer la realidad social en la que vivimos. No podemos seguir repitiendo la historia.

María José Gómez
@MajoDoria
Abogada, militante Patria Grande.