A un año del desastre humano y ambiental en Brumadiño, Brasil.

Este lunes 20 el MAB, movimiento de afectados por las represas, http://www.mabnacional.org.br/ ha preparado un “campamento” albergando en Belo Horizonte a activistas de todo el mundo, en especial integrantes del Movimiento de Afectados por Represas de América Latina (MAR) que luchan contra el modelo minero-energético extractivista y contra las represas, compartiendo el lema “¡Agua y Energía no son mercancía!”.

El motivo tiene que ver con el aniversario primero del desastre de Brumadiño, que como es sabido no fue el primero, ya que tenía otro antecedente muy grave, la rotura de la represa de Mariana 3 años antes. https://youtu.be/ack1QctLvf8

Defensores de derechos humanos y de territorios, junto a habitantes de varios municipios del estado de Minas Gerais, marcharán del 20 al 25 de enero para exigir justicia y castigo a los responsables del crimen de Brumadinho, del que se cumple un año el 25 de enero, y del que se estima hay un millón de personas afectadas, pero nadie ha sido condenado.

La marcha (por Justicia y por Derechos Humanos, contra la impunidad y la reincidencia de estos crímenes contra la vida) será en sentido contrario a cómo avanzó el lodo tóxico cuando la represa con residuos tóxicos de la actividad minera de hierro reventó sobre el pueblo y avanzó sobre el río Paraopeba, y luego se extendió hasta la cuenca del río S. Francisco.

El barro tóxico mató a 272 personas y hay 11 todavía desaparecidos.
Pero muchas más familias lo perdieron todo, no han podido volver a trabajar y padecen secuelas de salud en su piel y en sus estómagos por el agua que fue contaminada.

Inicialmente la empresa Vale responsable quiso controlar también la búsqueda de personas, pero por fortuna el movimiento de afectados logró que pasara a Defensa Civil. Ello permitió que no se tapara del todo la dimensión del desastre, pero ningún directivo de la Vale do Río Doce ha sido sancionado, ni juzgado, ni imputado.

Casi el 90% del mineral extraído en Brasil se exporta y deja una destrucción generalizada en comunidades, con la contaminación de ríos y bosques, muerte de animales, inviabilidad de actividades económicas como pesca, agricultura, turismo, y los daños a la salud física y mental de la población.

La forma de explotación minera en Brasil es la más barata y la más contaminante del mundo. Las empresas se quedan con todo el lucro, que tiene mayor valor que la vida.

Salud, Solidaridades con el MAB y las personas y comunidades afectadas por la explotación de Vale do Río Doce.