Los crímenes de Duque, presidente de Colombia.

Cifras que ¿asustan o son asimiladas sin asustar?

Hasta el 25 de marzo, desde que Duque tomó las riendas del poder se contabilizan CIENTOCINCUENTAYTRES líderes sociales y defensoras7es de ddhh asesinados en Colombia.

Desde el día en que se firmó oficialmente la Paz, 24-N-16, QUINIENTOSOCHO líderes sociales fueron asesinados.

Entre el primero de enero del 16 y este 25 de marzo SEISCIENTOSDIEZ personas líderes sociales y defensoras de ddhh han sido ultimados: 116 en 2016, 191 en 2017, 255 en 2018, y ya van 50 este año.

Si eso no es violencia sistemática que vengan los agresivos diplomáticos de Duque a desmentirlo. Si eso no obedece a un necroPLAN, ahora con mayor éxito, que vengan los ministros de demostrar lo contrario.

Los crímenes masivos ponen en cuestión la famosa paz que parecía tranquilizar a Europa. Sí, es cierto que ya no mueren militares en combate con las FARC, ni guerrilleros farianos en confrontación: pero sí han sido asesinados 96 ex combatientes desarmados que firmaron un Acuerdo que incluía preservar la vida, y fueron traicionados por el estado firmante.

La Vía Campesina envió este mes su tercera Delegación a Colombia: dice su informe que… no se ha empezado NADA del tema central de la causa de la guerra:

“El punto 1 de los Acuerdos de Paz, referente a la Reforma Rural Integral, que aún no ha sido implementado, ahora corre peligro de no ser concretado debido al desfinanciamiento por parte del Estado ya que no está contemplado en el Plan Nacional de Desarrollo, que es la planificación del gobierno de Colombia para los próximos 4 años. A su vez nos alarma que se siga desconociendo al campesinado como sujeto político de derecho, aún después de la Declaración de Derechos Campesinos y Otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales de la Organización de Naciones Unidas, ONU, aprobada oficialmente en 2018.”

“Para el pueblo colombiano es de suma importancia la implementación de los acuerdos para la construcción de una Paz con Justicia Social. Hay extrema preocupación en organizaciones campesinas, pueblos indígenas y comunidades negras por el incumplimiento estatal. Son ellas las principales víctimas del conflicto armado interno del país. Los Acuerdos de Paz han sido incumplidos en su mayor parte por el gobierno colombiano y consideramos que este debe tener y demostrar la voluntad política para implementarlos, cuestión que no se verifica ni en los territorios ni en las políticas públicas.”

La Vía alienta las acciones para preservar la Vida, y lo mismo hacen misiones como la asturiana, las de la ONU, y otras de variada procedencia.

La Vida de la gente y los Acuerdos para la paz van de la mano.

El prestigioso abogado Alirio Uribe ha dicho esta semana en Bruselas que hay logros del movimiento de los ddhh: logros para disolver el DAS, estructura criminal que debe espionajes en Europa, en España, en Asturias. Logros con las Alertas Tempranas como mecanismo preventivo de crímenes anunciados.

Logros en poner protección, mala y en condiciones de cierta perversidad, a algunos liderazgos. Pero que el efecto global ha sido como poner al gato a cuidar los ratones. El gato es el presidente de la extrema derecha, los ratones pudieran ser las personas que ejercen liderazgos sociales, en las juntas de acción comunal, en las Autoridades indígenas y negras, en el movimiento campesino y sindical; en el periodismo o los mismos abogados. Es como poner al que te va a matar a cargo de que no te maten.

Si cuesta asumirlo, si los crímenes incluso han aumentado, también habría que estar en la piel de los activistas para valorar detalles y expectativas; matices que importan:

En cualquiera de los casos la cosa que más clara está es la responsabilidad de Duque como máxima autoridad colombiana para con los crímenes cometidos, para con las medidas a tomar para que esos asesinatos anunciados no ocurran, y para que como representante máximo de la institucionalidad colombiana HAGA CASO de su gente organizada y haga caso de lo que la ONU y otras 40 instancias le están “aconsejando” para detener el exterminio social. Entre ellas cumplir lo pactado en el Acuerdo para la Paz.

Para que las tan anunciadas muertes dejen de ser CRÓNICA repetitiva de lo avisado por Gabriel García Márquez.