Género y Paz en Colombia.

otra nota sobre el Encuentro Internacional Colombia Paz y DDHH en Bruselas.

En un cierto momento la Axencia asturiana de cooperación, con una de sus numerosas directoras, hizo actividades cuestionando la visión de género en los Acuerdos de Paz en Colombia.

Si bien después ocurrieron nuevos acontecimientos, positivos ( mayor protagonismo de mujeres y enfoque auspiciado por numerosas plataformas en La Habana), y negativos (campaña por el No centrado contra la “ideología de género”).

Ahora, las valoraciones y defensa fuerte de este enfoque y los contenidos del Acuerdo son mayoritarias y han sido analizadas como un gran logro, tanto si se desarrollan como está pactado, como si el gobierno Duque los anula de facto, porque en ese caso sigue siendo una Plataforma Común construida que no solamente se sustenta en las Organizaciones, sino en toda la institucionalidad internacional, quedando Duque en absoluta minoría.

Víctimas, mujeres, LGTBI, guerrilleras, indígenas, negras, campesinas, sectores profesionales...incluídas en esta unidad social para asumir e imponer el enfoque de género en los Acuerdos de Paz de la Habana: una dimensión que se defenderá en todo lugar y espacio en consenso.

El Encuentro Internacional de Bruselas de los día 4 y 5 de abril también ha reforzado esa mirada.

Y buscando afinar cometidos futuros en la defensa de la Vida y los Derechos de las gentes, ha esbozado elementos de estrategia para un trabajo común desde Colombia y desde Europa.

Así, del Proceso Nacional de Garantías, una actuación que ha llevado 10 años de construcción y que ahora el nuevo gobierno Duque trata de eliminar, las organizaciones han considerado su importancia, la confluencia de plataformas estatales y departamentales para defender ese proceso, y algunas interlocuciones y logros obtenidos, como su influencia en la disolución del DAS (instancia considerada criminal), en la creación de la Unidad Nacional de Protección (aunque haya sido iniciada con 6oo agentes del DAS, y luego privatizada parcialmente en la contratación de servicios externos de protección), las Alertas Tempranas y otras consecuciones que, en conjunto, han supuesto poner al gato a cuidar los ratones, y que esas medidas de protección a personas defensoras, insuficientes y precarias, no significan en absoluto que se hayan conseguido Garantías para el ejercicio democrático.

En tal sentido, y con las cifras tremendas de asesinatos actuales, se conviene en señalar que es Duque el responsable máximo de ese exterminio, y es al presidente Duque al que hay que pedir cuentas para esas garantías elementales.

Al estimar la incidencia colombiana en Europa para el respeto y defensa de DDHH se valoran la propia creación de OIDHACO, las Oficinas de NNUU en el terreno en Colombia, y la labor de interlocución hacia la institucionalidad colombiana.

En esa tarea común se empoderan las organizaciones colombianas, y se consideran mejor para lo futuro que los mensajes claros y la buena información generada se gestione eficientemente, se considera un éxito la coordinación conseguida y se establecen pautas para una mejor comunicación interna y externa, incluidos enlaces con los territorios en temas que les sean comunes.

Más débil y discontinua ha sido la incidencia latinoamericana, y las respuestas de los medios de comunicación de masas, o la excesiva confianza en que la labor internacional, sin presión desde los territorios colombianos, va a resolver los problemas.

Si positivo se considera el logro del Acuerdo de Paz, también positivo debe ser que se cabildee para que se haga cumplir lo pactado, ya que la “comunidad internacional” y numerosos países tienen también comprometida su palabra diplomática y política, y por fortuna se han establecido mecanismos de medición y verificación de las partes firmadas, lo que permite visibilizar los aspectos gruesos de lo que aún no se ha empezado a cumplimentar, como es el caso de la Reforma Rural, núcleo central de la guerra y aspecto directamente relacionado con el cambio climático, la desertización, deforestación y envenenamiento de amplios espacios, lo que en sentido contrario podría empezar a solventarse con el cumplimiento de lo acordado.

Así que, las nuevas autoridades europeas que surjan de las elecciones de mayo, ya tienen “programa” de ddhh y paz para Colombia, que aportan desde las enormes experiencias de las plataformas colombianas y con el apoyo y bagaje sabio de las organizaciones europeas que han sabido actuar unitariamente en los últimos años.