Asturias en La Alemania y con el obispo de Sincelejo.

La finca la Alemania tiene una larga historia de disputa territorial, de asesinatos, desplazamientos forzados por los grupos paramilitares, de resistencia y lucha por la tierra.

Y su campesinado organizado da una sorpresa al recibir a la delegación asturiana con los sones tradicionales de Kuisi Gaita, un grupo que coordina Andrés Narváez que había estado refugiado en Asturias, y transmite en sus composiciones la nostalgia de aquella permanencia emparentando las aspiraciones costeñas de paz y tranquilidad truncadas por la avaricia terrateniente con las historias escuchadas en tierras astures, con referencia a los pozos (Fueres y Fortuna) donde los fascistas arrojaban los cuerpos de los asesinados..

La Alemania es una finca estropeada por la violencia, con 550 hectáreas, que, si se han logrado recuperar ha sido por la resistencia, persistencia e insistencia de sus campesinas/os, que han padecido crueldades, desposesiones, crímenes, como el de Rogelio Hez cuya Memoria reclaman y actualizan, y que en la actualidad no ha culminado su calvario ya que sigue la disputa por la legalización de las tierras, y se avizoran nuevos peligros por la conformación de grupos paramilitares del Clan del Golfo, cuya presencia y actuaciones han sido denunciadas sin obtener respuesta de las autoridades.

La etapa más dura, que comparten con los visitantes, se refiere al periodo 1993-2005, en que los grupos paramilitares al mando de “Cadenas” entran a controlar San Onofre, queman ranchos, roban ganado, asesinan, abusan de las mujeres, destruyen los paneles solares y confinan a los líderes, que para salir tienen que dejar un rehén familiar.

Pese al desplazamiento forzado, después no fueron consideradas víctimas, y la embajada de Canadá acompañó una cartografía o ruta jurídica para determinar y reconocer a la comunidad en su conjunto como víctima, que no se resolvió sino con una sentencia favorable de la Corte Constitucional.

La disputa territorial permanece, están solicitando la prescripción de la deuda acumulada durante la ocupación paramilitar, y una reparación colectiva.

La cercanía con San Onofre se comparte con una Alerta Temprana trasladada a Defensoría en relación al denominado Clan del Golfo, y también las vicisitudes del control de microtráfico por parte de ese grupo de paramilitares: conviene recordar la crueldad e intensidad de la represión paramilitar en San Onofre, donde ya se han realizado 84 exhumaciones de fosas, y donde el terror tuvo un centro neurálgico por muchos años, historia que se vuelve a repetir en el presente, como en Guaranda y Puerto Pajón donde los campesinos deben pedir permiso a los ilegales para pasar o salir.

Los datos de incumplimientos gubernamentales se pueden sintetizar en la restitución de tierras legislada: de 3200 solicitudes solamente aceptaron 1031 y fueron resueltas 234, solamente 5 de ellas contra empresas despojadoras, lo que se interpreta de forma sencilla como que la Unidad de Tierras se ha dedicado a pequeños reclamos obviando a las empresas que robaron tierras según ellas mismas admiten hasta 105mil has.

Las preocupaciones compartidas en San Onofre también se centran en la población joven que no tiene expectativas, hasta el SENA de formación ha sido retirado, tampoco hay espacios de recreación, de manera que los jóvenes se ven abocados a la tentación y ofertas de los grupos armados. A ello se añade el desconocimiento de los derechos económicos, sociales, culturales, y la marginación racial de negros e indígenas como factores generadores de violencia.

Este despojo territorial de la reconfiguración violenta ha producido 500mil víctimas, para provocar el control de las zonas por las empresas palmeras y agroforestales, las mineras y las ganaderías.

Por si poco fuera.. hay en San Onofre en curso un proyecto de planta de energía de gas, en el municipio de Berrugas, cuyos pobladores no han tenido ocasión de denunciar las irregularidades del cambio de uso del suelo (en terrenos incautados a los narcos), de desconocimiento de derechos indígenas y de negritudes, pero se ha podido hacer la denuncia desde el corregimiento de Rincón del Mar, y en diciembre a través de la senadora Aida Avella una audiencia pública de rechazo.

Como consecuencia el hijo de la persona que hizo la denuncia, Adolfredo Márquez, sufrió atentado grave.

Varias de estas vulneraciones también fueron compartidas en la diócesis de Sincelejo, con presencia del obispo y las representaciones de la Mesa sucreña de Paz.

Allí se ratificó que grupos armados ilegales amenazan, copan, extorsionan, matan, atemorizan, sin que las Alertas Tempranas presentadas hayan tenido respuesta, y con el temor de que este control paramilitar tenga consecuencias en la próxima elección de alcaldes y gobernadores.

Se puso de relieve la descoordinación de la institucionalidad que no da respuestas, el clima de impunidad porque la fiscalía no opera, y la nueva apropiación de baldíos de la nación por parte de latifundistas.

En esta sede católica se preguntó a la delegación asturiana por la posibilidad de averiguar el destino de la cooperación con destino a la paz, puesto que ea paz no existe en Sucre, y si la comunidad internacional acompañará el sistema de Verdad-Justicia-Reparación que contempla el Acuerdo de Paz, pero que el gobierno pretende lapidar.

Variados testimonios versaron sobre los efectos sicosociales del conflicto armado, agotamiento, miedo, desconfianza en los líderes sociales, con riesgo de desaparición de organizaciones, y las mujeres constructoras de paz comparten cómo tenían muchas expectativas con el Acuerdo, que no han sido cumplidas, y que animan a la indiferencia de la sociedad civil.

El hijo de Armando Pérez Iriarte, asesinado en 2017 por ser reclamante de tierras, da testimonio del abandono de las autoridades a tres años del crimen (¿como los tres años del crimen de Berta Cáceres?). Y ello pese a reconocer el acompañamiento de la ONU, el proceso judicial se estanca, y la familia sufre nuevos asedios y amenazas.

Se escucha decir que “la paz aquí es con plomo… y es pam...pam...pam...”

Es ejemplo de ello también la ausencia de acciones para restituir tierras en El Palmar.. un sitio emblemático por haber sido enterrados allí muchos cuerpos por el paramilitar “Cadenas”, y ello produce dolor, rabia, terror, y señalan cómo podría desaparecer el referente del palo de caucho que es lugar de sanación, pero estorba a un gobierno que pretende desaparecer la MEMORIA y sus lugares de referencia.

Las lideresas denuncian la ausencia de políticas públicas frente a los feminicidios y los suicidios de mujeres, que se dan en muy alto índice en Ovejas, la violencia directa, la violencia laboral de no contratar a defensoras de ddhh, y el reclutamiento forzado de jóvenes para las bandas paramilitares.